sábado, 9 de noviembre de 2024

 LOS CALORES DE LA CORRIENTE DEL NIÑO

Los calores de una labor apostólica: años: 1987 - 1988

Después de haber estado el Papa en el Perú, todo era crecimiento. Se multiplicaron en el mundo los movimientos con personas entusiasmadas en seguir al Santo Padre con diversos carismas.

 

Visita del Cardenal Ratzinger al Perú

El Cardenal Ratzinger llegó a Perú en julio de 1986, un año después de la primera visita del Papa Juan Pablo II al país para cumplir actividades académicas. Se reunió con el entonces presidente Alan García y fue condecorado con dos doctorados Honoris Causa de la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima, y la Pontificia Universidad Católica. La condecoración se la entregó el Cardenal Juan Landázuri Ricketts.

Tuve la oportunidad, junto a otros sacerdotes, de asistir, en el colegio de Jesús de la avenida Brasil, a una conferencia sobre aspectos antropológicos de la Instrucción sobre “Libertad cristiana y Liberación”

 

La expansión del Opus Dei

El Opus Dei fue expandiéndose más gracias al crecimiento de vocaciones en el mundo entero. Don Álvaro del Portillo, que era el Prelado del Opus Dei decía: “ya están los campos dispuestos para la ciega, ¡qué maravillosa floración en todo el mundo! ¡Qué promesa de cosechas!” Y es que efectivamente había una efervescencia grande provocada por San Juan Pablo II, el Papa viajero, que le dio la vuelta al mundo.

Cuando el Opus Dei llegó al Perú el consiliario era el P. Manuel Botas, que estuvo en los comienzos, cuando todavía no había nada. El P. Botas dio a conocer el Opus Dei a muchas familias de Lima. Pocos años después le sucedió el P. Antonio Torreia, estuvo poco tiempo, hasta el año1962, que fue nombrado el P. Vicente Pazos, que estuvo 24 años de consiliario en el Perú.

En 1986, el Opus Dei ya era Prelatura Personal y el sucesor de San Josemaría, Mons. Álvaro del Portillo, que fue el primer prelado, nombra consiliario a Mons. Juan Luis Cipriani Thorne.

 

 

Los huaycos del fenómeno del niño en Lima

El día lunes 9 de marzo de 1987, entre las 4:00 y 7:30 pm se produjeron aluviones en algunas cuencas torrenciales del distrito de Lurigancho-Chosica ubicado en la periferia oriental de la aglomeración de Lima. Los aluviones fueron causados por precipitaciones excepcionales, afectando tanto a personas como infraestructuras; los daños materiales fueron valorizados en 12,5 millones de dólares. Las quebradas que se activaron fueron: Quirio, Pedregal y Corrales, las cuales desembocan en el río Rímac y están ocupadas principalmente en los conos de eyección.

Larboleda, la casa de retiros de Chosica, que visitó San Josemaría el año 1974, está situada en la zona del pedregal.

El 9 de marzo llovió intensamente y un huayco entró por el portón de la casa que daba a la carretera con tal fuerza que el barro y las piedras entraron al interior de la casa invadiéndolo todo hasta más de un metro de altura.

Las personas que estaban en Larboleda se subieron al techo y desde allí contemplaron con gran susto el aluvión. Más tarde unos sacerdotes que estaban en Sierralta, (una casa de retiros en Chaclacayo), subieron para ayudar en lo que hiciera falta. Hubo que hacer una remodelación de la casa y cambiar la dirección del portón para que no vuelva a entra otro huayco en el futuro. 


Asistencia de universitarios al congreso Internacional en Roma

En Semana Santa de 1988 tuve la dicha de ir nuevamente a Roma para asistir a una convivencia de jóvenes que asistían al Congreso internacional universitario ICU (Instituto para la colaboración universitaria).

El ingeniero Miguel Ferré y el físico Renzo Forlín dirigían el grupo de chicos, la mayoría de Lima y otros de Arequipa y Piura.  Antes de llegar a Roma pasamos por varias ciudades de España donde tuvimos tertulias con chicos jóvenes que hacían muchas preguntas sobre el Perú y la reciente visita del papa Juan Pablo II a Lima.

En España alquilamos unas movilidades para desplazarnos hacia Zaragoza y Pamplona. A Roma fuimos en tren utilizando el Eur rail pass, un sistema que se compra en el Perú para utilizar los trenes europeos a menor precio durante unos días.

Cuando llegamos a Italia también nos movilizamos en los trenes. El viaje desde España fue largo y duró casi un día entero. Pasamos de la costa brava española a la costa azul francesa, pudimos ver desde el tren Marsella, Mónaco y en Italia, Ventimiglia, Génova, San Remo, Pisa, hasta llegar a  Roma.

Hicimos también un viaje en tren a Mántova, acompañando a Renzo que quería visitar a unos familiares. Estuvimos en la tierra de San Pio X visitando la catedral de Mantua y luego pasamos a Milán, una ciudad enorme, muy bonita y elegante, pero bastante cara.  El tren también nos llevó a Florencia. Estuvimos un día recorriendo las bellas obras de arte que hay en sus calles y en sus edificios. Por la tarde tuvimos una encantadora tertulia en el Centro de la Obra de esa ciudad.

En Roma todo fue maravilloso, las tertulias en Cavabianca con Don Álvaro del Portillo, los encuentros con chicos de todo el mundo en el congreso, en los oficios de semana santa y en el show musical de despedida. También fueron inolvidables los encuentros con el Papa en la Plaza San Pedro y en el aula Paulo VI. Fueron días realmente espléndidos.

Los que éramos del Opus Dei tuvimos una tertulia especial con Don Álvaro del Portillo. A todos nos miraba con cariño y agradecimiento mientras nos decía: “Hay que defender la vocación con uñas y dientes. Esa llamada especial de Dios no la podemos desperdiciar, ni tirar por la ventana como si de basura se tratase. Es un tesoro inmenso y hemos de actuar como enseña Jesús en las parábolas del tesoro escondido y de la perla preciosa: vendiendo todo lo que poseamos, aunque requiera esfuerzo y sacrificio, para adquirir en tesoro y asegurarlo, para que nadie nos lo pueda robar, Eso depende de nosotros” (Don Álvaro del Portillo, abril, 1988).

 

Congreso Eucarístico en Lima

En mayo de 1988 en Papa San Juan Pablo II regresó nuevamente a Lima para asistir a un congreso Eucarístico que se celebró en la Plaza San Miguel.

Entonces el sumo pontífice vino exclusivamente para el Congreso Eucarístico y Mariano de los países bolivarianos, que se realizó en la explanada (que ya no existe) del Centro Comercial Plaza San Miguel y un par de eventos protocolares. 

Esta vez me tocó ser audio guía de Canal 9, que se unía al Pul de la Televisión Peruana, estaba también el Padre Pablo Larrán. Ese encargo me facilitaba estar muy cerca del Papa. En la plaza San Miguel teníamos una cabina para transmitir. Al final de la Misa multitudinaria tuve la oportunidad de acompañar al Papa hasta su movilidad.

 

 El P. Juan Luis Cipriani es nombrado obispo auxiliar de Ayacucho.

El 23 de mayo de 1988, estaba en el Centro Cultural Tradiciones y allí me entero que el Consiliario del Opus Dei, el P. Juan Luis Cipriani, había sido nombrado obispo auxiliar de Ayacucho.

Los de mi casa habían salido de paseo en una camioneta, al regresar, en el mismo garaje les di la noticia y nadie me creyó, creían que les estaba bromeando.  No era lógico, en aquella época, que al consiliario del Opus Dei lo nombraran obispo auxiliar de una diócesis. La noticia no nos caía tan bien, porque significaba un alejamiento de las labores del Opus Dei. El 3 de julio fue su consagración en la catedral de Lima con el cardenal Juan Landázuri, que era el arzobispo.

La crisis económica del país

En julio de 1988 las señales de la crisis del “programa heterodoxo” se manifestaron con el alza del dólar a más de 200 intis y con una inflación de más del 30%.

El 6 de setiembre el ministro de Economía Abel Salinas anunció un paquete de medidas económicas para detener la inflación que elevó la gasolina en 300% y el precio de los alimentos en un promedio del 150%. Esto significó el giro de la política económica a una orientación “ortodoxa” de recorte del gasto público y devaluación de la moneda para estabilizar la economía. Sin embargo, la “política de ajuste” no tuvo el éxito esperado y la inflación continuó en ascenso afectando la economía de los sectores populares, precisamente los más vulnerables.

La crisis se fue agravando e hizo descender la aprobación del presidente García de 40% en julio de 1988 a 11% en julio de 1989.

Fue un período de estancamiento económico en el Perú a lo largo de la década de 1980 que se exacerbó hasta convertirse en una severa crisis macroeconómica a fines de la década. 

La acumulación de deuda externa en toda América Latina, una serie de desastres naturalesgastos públicos masivos, nacionalizaciones de bancos e instituciones financieras y el cierre de Perú de los mercados crediticios internacionales llevaron a una década de declive macroeconómico.

La crisis financiera pronto se adoptó en la esfera pública a través de la hiperinflación de los productos básicos, la escasez de alimentos y el desempleo masivo. Al final de la década, el producto interno bruto (PIB) de Perú se contrajo más del 20% y la pobreza aumentó al 55%.

La década de 1980 se considera a menudo como "la década perdida" en Perú, como resultado de sus crisis sociales y económicas. Por esa situación grandes oleadas de peruanos emigraron a países vecinos como Estados Unidos y Argentina.

La crisis financiera fue finalmente dominada durante el primer año de la presidencia de Alberto Fujimori, luego de una serie de reformas económicas que intentaron resolver la crisis de la deuda externa y la hiperinflación.

En 1988, el gobierno peruano informó que los precios al consumidor aumentaron un 1,722%, o en promedio un 143,5% por mes. La política de la administración García de una economía autosostenible hizo que los productos importados aumentaran significativamente de precio. Los productos farmacéuticos aumentaron casi un 600% y el precio del petróleo se cuadruplicó.

En septiembre de 1988, los economistas declararon que la inflación se convirtió en hiperinflación. Las clases medias y bajas pronto empezaron a sentir los efectos posteriores de las políticas proteccionistas mal implementadas de García. Perú experimentó una escasez de materias primas y alimentos, y las largas huelgas en la industria minera provocaron una caída de las exportaciones, lo que llevó aún más el déficit comercial y aumentó el desempleo. (P. Manuel Tamayo).

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