LOS CALORES DE LA CORRIENTE DEL NIÑO
Los calores de una labor apostólica: años: 1987 - 1988
Después de haber estado el Papa en el Perú, todo era crecimiento. Se
multiplicaron en el mundo los movimientos con personas entusiasmadas en seguir
al Santo Padre con diversos carismas.
Visita del Cardenal
Ratzinger al Perú
El Cardenal Ratzinger llegó a Perú en julio de
1986, un año después de la primera visita del Papa Juan Pablo II al país para
cumplir actividades académicas. Se reunió con el entonces presidente Alan
García y fue condecorado con dos doctorados Honoris Causa de la Facultad de
Teología Pontificia y Civil de Lima, y la Pontificia Universidad Católica. La
condecoración se la entregó el Cardenal Juan Landázuri Ricketts.
Tuve la oportunidad, junto a otros sacerdotes, de asistir, en el
colegio de Jesús de la avenida Brasil, a una conferencia sobre aspectos
antropológicos de la Instrucción sobre “Libertad cristiana y Liberación”
La expansión del Opus Dei
El Opus Dei fue expandiéndose más gracias al crecimiento de vocaciones
en el mundo entero. Don Álvaro del Portillo, que era el Prelado del Opus Dei
decía: “ya están los campos dispuestos para la ciega, ¡qué maravillosa
floración en todo el mundo! ¡Qué promesa de cosechas!” Y es que
efectivamente había una efervescencia grande provocada por San Juan Pablo II,
el Papa viajero, que le dio la vuelta al mundo.
Cuando el Opus Dei
llegó al Perú el consiliario era el P. Manuel Botas, que estuvo en los
comienzos, cuando todavía no había nada. El P. Botas dio a conocer el Opus Dei
a muchas familias de Lima. Pocos años después le sucedió el P. Antonio Torreia,
estuvo poco tiempo, hasta el año1962, que fue nombrado el P. Vicente Pazos, que
estuvo 24 años de consiliario en el Perú.
En 1986, el Opus
Dei ya era Prelatura Personal y el sucesor de San Josemaría, Mons. Álvaro del
Portillo, que fue el primer prelado, nombra consiliario a Mons. Juan Luis
Cipriani Thorne.
Los huaycos del
fenómeno del niño en Lima
El día lunes 9 de marzo de
1987, entre las 4:00 y 7:30 pm se produjeron aluviones en algunas cuencas
torrenciales del distrito de Lurigancho-Chosica ubicado en la periferia
oriental de la aglomeración de Lima. Los aluviones fueron causados por
precipitaciones excepcionales, afectando tanto a personas como
infraestructuras; los daños materiales fueron valorizados en 12,5 millones de
dólares. Las quebradas que se activaron fueron: Quirio, Pedregal y Corrales,
las cuales desembocan en el río Rímac y están ocupadas principalmente en los
conos de eyección.
Larboleda,
la casa de retiros de Chosica, que visitó San Josemaría el año 1974, está
situada en la zona del pedregal.
El 9 de
marzo llovió intensamente y un huayco entró por el portón de la casa que daba a
la carretera con tal fuerza que el barro y las piedras entraron al interior de
la casa invadiéndolo todo hasta más de un metro de altura.
Las personas que estaban en Larboleda se subieron al techo y desde allí contemplaron con gran susto el aluvión. Más tarde unos sacerdotes que estaban en Sierralta, (una casa de retiros en Chaclacayo), subieron para ayudar en lo que hiciera falta. Hubo que hacer una remodelación de la casa y cambiar la dirección del portón para que no vuelva a entra otro huayco en el futuro.
Asistencia de universitarios al
congreso Internacional en Roma
En Semana
Santa de 1988 tuve la dicha de ir nuevamente a Roma para asistir a una
convivencia de jóvenes que asistían al Congreso internacional universitario ICU
(Instituto para la colaboración
universitaria).
El
ingeniero Miguel Ferré y el físico Renzo Forlín dirigían el grupo de chicos, la
mayoría de Lima y otros de Arequipa y Piura.
Antes de llegar a Roma pasamos por varias ciudades de España donde
tuvimos tertulias con chicos jóvenes que hacían muchas preguntas sobre el Perú
y la reciente visita del papa Juan Pablo II a Lima.
En España
alquilamos unas movilidades para desplazarnos hacia Zaragoza y Pamplona. A Roma
fuimos en tren utilizando el Eur rail
pass, un sistema que se compra en el Perú para utilizar los trenes europeos
a menor precio durante unos días.
Cuando
llegamos a Italia también nos movilizamos en los trenes. El viaje desde España
fue largo y duró casi un día entero. Pasamos de la costa brava española a la
costa azul francesa, pudimos ver desde el tren Marsella, Mónaco y en Italia, Ventimiglia, Génova, San Remo, Pisa, hasta llegar a Roma.
Hicimos
también un viaje en tren a Mántova, acompañando a Renzo que quería visitar a
unos familiares. Estuvimos en la tierra de San Pio X visitando la catedral de
Mantua y luego pasamos a Milán, una ciudad enorme, muy bonita y elegante, pero
bastante cara. El tren también nos llevó
a Florencia. Estuvimos un día recorriendo las bellas obras de arte que hay en
sus calles y en sus edificios. Por la tarde tuvimos una encantadora tertulia en
el Centro de la Obra de esa ciudad.
En Roma todo
fue maravilloso, las tertulias en Cavabianca con Don Álvaro del Portillo, los
encuentros con chicos de todo el mundo en el congreso, en los oficios de semana
santa y en el show musical de despedida. También fueron inolvidables los
encuentros con el Papa en la Plaza San Pedro y en el aula Paulo VI. Fueron días
realmente espléndidos.
Los que
éramos del Opus Dei tuvimos una tertulia especial con Don Álvaro del Portillo.
A todos nos miraba con cariño y agradecimiento mientras nos decía: “Hay que defender la vocación con uñas y dientes. Esa llamada especial
de Dios no la podemos desperdiciar, ni tirar por la ventana como si de basura
se tratase. Es un tesoro inmenso y hemos de actuar como enseña Jesús en las
parábolas del tesoro escondido y de la perla preciosa: vendiendo todo lo que
poseamos, aunque requiera esfuerzo y sacrificio, para adquirir en tesoro y
asegurarlo, para que nadie nos lo pueda robar, Eso depende de nosotros” (Don
Álvaro del Portillo, abril, 1988).
Congreso Eucarístico en Lima
En mayo de
1988 en Papa San Juan Pablo II regresó nuevamente a Lima para asistir a un
congreso Eucarístico que se celebró en la Plaza San Miguel.
Entonces el
sumo pontífice vino exclusivamente para el Congreso Eucarístico y Mariano de
los países bolivarianos, que se realizó en la explanada (que ya no existe) del
Centro Comercial Plaza San Miguel y un par de eventos protocolares.
Esta vez
me tocó ser audio guía de Canal 9, que se unía al Pul de la Televisión Peruana,
estaba también el Padre Pablo Larrán. Ese encargo me facilitaba estar muy cerca
del Papa. En la plaza San Miguel teníamos una cabina para transmitir. Al final
de la Misa multitudinaria tuve la oportunidad de acompañar al Papa hasta su
movilidad.
El 23 de
mayo de 1988, estaba en el Centro Cultural Tradiciones y allí me entero que el
Consiliario del Opus Dei, el P. Juan Luis Cipriani, había sido nombrado obispo
auxiliar de Ayacucho.
Los de mi
casa habían salido de paseo en una camioneta, al regresar, en el mismo garaje
les di la noticia y nadie me creyó, creían que les estaba bromeando. No era lógico, en aquella época, que al
consiliario del Opus Dei lo nombraran obispo auxiliar de una diócesis. La
noticia no nos caía tan bien, porque significaba un alejamiento de las labores
del Opus Dei. El 3 de julio fue su consagración en la catedral de Lima con el
cardenal Juan Landázuri, que era el arzobispo.
La crisis económica del país
En julio de
1988 las señales de la crisis del “programa heterodoxo” se manifestaron con el
alza del dólar a más de 200 intis y con una inflación de más del 30%.
El 6 de
setiembre el ministro de Economía Abel Salinas anunció un paquete de medidas
económicas para detener la inflación que elevó la gasolina en 300% y el precio
de los alimentos en un promedio del 150%. Esto significó el giro de la política
económica a una orientación “ortodoxa” de recorte del gasto público y
devaluación de la moneda para estabilizar la economía. Sin embargo, la
“política de ajuste” no tuvo el éxito esperado y la inflación continuó en
ascenso afectando la economía de los sectores populares, precisamente los más
vulnerables.
La crisis se
fue agravando e hizo descender la aprobación del presidente García de 40% en
julio de 1988 a 11% en julio de 1989.
Fue un período de estancamiento económico en el Perú a lo largo de la década de 1980
que se exacerbó hasta convertirse en una severa crisis macroeconómica a
fines de la década.
La acumulación de deuda externa en toda América Latina, una serie de desastres naturales, gastos públicos masivos, nacionalizaciones de bancos e instituciones financieras y el cierre de Perú de los
mercados crediticios internacionales llevaron a una década de declive
macroeconómico.
La crisis financiera pronto se adoptó en la esfera pública a través de
la hiperinflación de los productos básicos, la escasez de alimentos y el desempleo masivo. Al final de la década, el producto interno bruto (PIB)
de Perú se contrajo más del 20% y la pobreza aumentó al 55%.
La década de 1980 se considera a menudo como "la década perdida"
en Perú, como resultado de sus crisis sociales y económicas. Por esa situación grandes
oleadas de peruanos emigraron a países vecinos como Estados Unidos y Argentina.
La crisis financiera fue finalmente dominada durante el primer año de la
presidencia de Alberto Fujimori, luego de una serie de reformas económicas que intentaron resolver la crisis de la deuda externa y la
hiperinflación.
En 1988, el gobierno peruano informó que los
precios al consumidor aumentaron un 1,722%, o en promedio un 143,5% por
mes. La política de la administración García de una
economía autosostenible hizo que los productos importados aumentaran
significativamente de precio. Los productos farmacéuticos aumentaron
casi un 600% y el precio del petróleo se cuadruplicó.
En septiembre de 1988, los economistas
declararon que la inflación se convirtió en hiperinflación. Las clases medias y bajas pronto
empezaron a sentir los efectos posteriores de las políticas proteccionistas mal
implementadas de García. Perú experimentó una escasez de materias primas y alimentos, y las largas huelgas en la industria minera provocaron una
caída de las exportaciones, lo que llevó aún más el déficit comercial y aumentó
el desempleo. (P. Manuel
Tamayo).
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