EL BIEN Y EL MAL NO PUEDEN PONERSE DE ACUERDO
Los postulados marxistas son esencialmente
malos (el cristianismo y el comunismo son
incompatibles)
“Esta palabra proviene etimológicamente del
latín “male” y es una reducción de la palabra “malo” de
origen latín “malus”. El mal es una particularidad negativa que se le
atribuye a las personas cuando actúan carentes de bondad o moral dentro
de su entorno” (Diccionario).
El bien y el mal son dos términos que frecuentemente son asociados
al comportamiento ético de los individuos, generalmente los individuos que respetan las
leyes y las normas sociales que prevalecen en una sociedad son apreciados como
buenos, mientras los que se comportan de forma rebelde y contraria a las normas
será deducido como malo y promotor del mal (Diccionario).
En la iglesia católica el
mal está representado por Satanás (el príncipe del mal) y
el bien está representado por Dios (Diccionario).
" El mal no puede ser algo positivo que por su naturaleza y en sí
mismo sea malo totalmente, el mal por el que una cosa se denomina mala no es
una cosa o forma positiva ni tampoco es una mera negación, sino que es la
privación de perfección debida a su ser”. (Francisco Suárez).
“Bien” significa “aquello que en sí mismo tiene el complemento de la
perfección en su propio género, o lo que es objeto de la voluntad, la cual ni
se mueve ni puede moverse sino por el bien, sea verdadero o aprehendido
falsamente como tal” (Diccionario).
“El Bien es la realidad, realidad perfecta o suprema, y es deseado como
tal” (Diccionario).
COMENTARIO
Está claro que todos desean y quieren el
bien. Todo ser humano busca el bien.
El problema está cuando no se sabe qué
es bueno y qué es malo, o cuando se piensa que algo malo es bueno.
También es incongruente y perjudicial
cuando alguien desea el mal para otros.
Cuando el relativismo generaliza todas
las aseveraciones que se hacen, estamos hablando de una “enfermedad” de la
mente.
Lo que es opinable puede ser relativo,
pero cuando se trata de la verdad y de las nociones del bien y del mal la
objetividad está clara, lo que es malo no puede ser bueno y tampoco caben los
términos medios. Es conveniente separar el bien del mal.
El egoísmo y la soberbia son malos y hay
que rechazarlos. Todas las personas
tenemos algo de soberbia, unas más y otras menos, podemos afirmar que tenemos
un mal que hay que procurar quitarlo. Si alguien tiene cáncer, puede ser leve o
muy grave, en ambos casos hay que combatirlo.
Dios es bueno y el diablo es malo. No
existe la maldad en Dios ni la bondad en el diablo. A Dios hay que aceptarlo y
al diablo hay que rechazarlo, combatirlo siempre.
Si tenemos dos vasos de leche y en uno
hay veneno, tenemos uno bueno y otro malo. El que tiene veneno, aunque esté
lleno de leche y se vea solo la leche, es malo, porque es veneno. Si se toma
puede causar la muerte.
El marxismo, que es el comunismo y el
socialismo, de cualquier color que sea, es malo porque va contra Dios y los
hombres. Si alguien dijera que algún tipo de marxismo es bueno estaría en un
error garrafal o estaría mintiendo.
El cristianismo y el marxismo son
incompatibles. La condena de la Iglesia ha sido a lo largo de los siglos desde
el nacimiento del marxismo hasta la fecha. De allí las férreas persecuciones de
los regímenes socialistas y marxistas contra la Iglesia.
Los movimientos marxistas: comunistas y
socialistas propugnan la lucha de clases. Su discurso es quitarle todo a los
ricos a través de la violencia para dárselo a los pobres y a la vez
controlarlos a todos con un Estado grande para que no se cometan abusos y todos
sean iguales.
El cristianismo predica la doctrina del
Evangelio para que los seres humanos nos amemos unos a otros y nos ayudemos a
salir adelante fortaleciendo la familia que es la célula básica de la sociedad
con un Estado que tiene función subsidiaria y respeta la libertad de todos.
Lo contrario al marxismo y al comunismo
no es el Facismo o la ultraderecha, es el amor a Dios y al prójimo que predicó
Jesucristo para todas las personas de todas las épocas.
Hoy es urgente advertir a los cristianos
que el mal se quiere colar por cualquier ventanita que se deje medio abierta.
No hay que fiarse de las artimañas que ponen los sembradores impuros del odio a
través de ideologías que quieren cambiar el sentido de la moral cristiana y el
orden de la Caridad.
Primero siempre está Dios, a Él tenemos
que ir para adorarlo. Dios a través de los sacramentos nos refuerza para
llevarle al prójimo lo que Él nos da. Querer ayudar al prójimo sin Dios es como
estar en un desierto sin brújula. Dios marca el rumbo y entrega el “maná” para
fortalecernos. “El que pueda entender que entienda” (P. Manuel Tamayo)
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