LA IGNORANCIA ES ATREVIDA
“Como ignorancia se designa la carencia de
conocimientos o información, tanto a nivel general como específico. En este
sentido, una persona puede mostrar ignorancia sobre algún asunto o materia
particular, o sobre un campo completo de conocimientos. La palabra, como tal,
proviene del latín ignorantĭa, que significa ‘no conocer’ (Diccionario).
“La ignorancia también alude a la condición de
aquellos individuos que, como resultado de no haber recibido educación o
instrucción de ningún tipo, son ampliamente desconocedores de una gran cantidad
de materias. De allí que uno de los principales objetivos de todo gobierno sea
tener un sistema educativo lo suficientemente eficaz como para erradicar la
ignorancia de la población y, además, suministrar las herramientas básicas para
su adquisición, como por ejemplo la alfabetización” (Diccionario).
“Como ignorancia supina se denomina el tipo de
ignorancia relativo a asuntos básicos de la vida. En este sentido, se dice que
la ignorancia supina se deriva de la negligencia de una persona en aprender o
adquirir los conocimientos esenciales de aquello que debería o podría saber” (Diccionario).
“El efecto Dunning-Kruger es un sesgo
cognitivo que provoca que las personas menos competentes en un determinado
campo sobreestimen sus habilidades y aquellos más competentes las subestimen.
Sería algo así como que algunas personas ignorantes piensan que saben mucho y
quienes verdaderamente lo saben se consideran ignorantes.
De este modo, quienes son víctimas de
este sesgo, tienen una ilusión de superioridad al evaluar su competencia como
superior a la media. Y además, también tienden a subestimar a lo más
competentes” (Unión
de letrados).
COMENTARIO
Es muy penoso ver una persona ignorante
que no puede razonar porque no conoce los temas y sin embargo habla de ellos
como si fuera experto en la materia.
Lamentablemente la ignorancia en vez de
disminuir ha aumentado por los descuidos garrafales que existen en los campos
educativos, tanto en las familias como en la escuela. No nos estamos refiriendo
solo a los aspectos académicos, lo terrible es que a muchas personas no se les
enseña lo elemental para responder en la vida como personas.
Del pecado de ignorancia
el demonio saca ganancia
El lenguaje pobre, el desconocimiento de
los conceptos fundamentales para manejarse bien en la sociedad, la falta de
ideas y de iniciativas para salir adelante, la falta de sentido común y lo que
más pena da es que estas personas son utilizadas por los sembradores impuros
del odio para realizar actos vandálicos, porque les meten en sus vidas
resentimientos y venganza con una sarta de mentiras, que motivan conductas
voluntaristas de fanatismo y terquedad.
Al ignorante de hoy no lo estamos viendo
como un “pobrecito” que necesita que lo ayudemos para salir de su ignorancia.
Lo estamos viendo como una persona herida y molesta, que reclama, sin razonamiento alguno, derechos que no
le corresponden y que cree que tú eres su enemigo solo por el hecho de tener
una posición solvente.
La siembra antihumana
del odio
Las nefastas ideologías de violencia que
han invadido el mundo como la peste, han causado serías complicaciones y
destrozos en muchas sociedades que han perdido la sensatez y han ganado en
brutalidad.
En tiempos de Cristo la violencia fue
descarnada y brutal con las persecuciones y matanzas fundamentalmente a los
cristianos.
Es que las ideologías de odio son
contrarias al Amor. El cristianismo es solo Amor.
Las ideologías que fomentan la lucha de
clases son de odio y violencia, contrarias a la dignidad humana. Empobrecen y
maltratan a los hombres y a la sociedad entera. No hay más que ver lo que
ocurre en los países que son esclavos de esos sistemas de control y de opresión
humana.
La Iglesia siempre ha enseñado que el
marxismo es la antítesis del cristianismo y por lo tanto es incompatibles el
comunismo y las ideologías que no respetan la libertad humana, por muy aguadas que parezcan.
El Cristianismo es la revolución más
grande de la historia, que más influjo ha tenido, y sus armas principales son
la misericordia y el perdón, el amor a Dios y el amor a los demás. (P. Manuel Tamayo).
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