martes, 20 de junio de 2023

 LOS SILENCIOS DESAGRADABLES

 

“Este término silencio deriva del latín “silentium” haciendo referencia a la ausencia de sonidos o a la abstinencia de hablar. Además de ello el silencio es considerado como un recurso que se puede utilizar mientras se está empleando una comunicación de cualquier tipo” (diccionario).

 

“El silencio administrativo podría ser definido como una “ficción jurídica” creada con el fin de proteger a los particulares frente a una Administración poco diligente”. (Melián-Abogados).

 

“El silencio administrativo negativo equivale a un acto desestimatorio de nuestra pretensión, es decir, a un “no” a nuestra solicitud por parte de la Administración”. (Melián-Abogados).

 

“En ocasiones, el silencio como respuesta, suele interpretarse como un desprecio. Si pensamos en el tradicional dicho: “no hay mayor desprecio que no dar aprecio”, podría parecernos que el silencio es una estrategia, que  hiere y daña si recurrimos a ella para resolver conflictos. Incluso en algunas situaciones, “callar es una forma de mentir”. Una mentira siempre es una mentira independientemente de que seamos capaces de expresarla con palabras o no”. (La mente es maravillosa).

 

 

COMENTARIO

 

Hay silencios que indican respeto y ponderación, necesarios para el recogimiento y el aprecio de lo que se quiere atender o venerar. 

 

Silencios que maltratan

 

Existen también los silencios que maltratan a las personas porque indican desinterés o indiferencia. Son modos de decir: no me interesan tus trabajos, tus teorías o lo que estás diciendo. 

 

A estos silencios pueden acompañar gestos de fastidio, de ira, o simplemente una frialdad que llega a ser agresiva, porque también se hiere y se maltrata cuando no se dice nada, y se deja sola a una persona con sus cosas.

 

La hipocresía del desalmado

 

El falso respeto, acompañado de gestos que expresan una simulación de alabanza, con algunas dósis de sarcasmo, es el proceder de los que miran al prójimo de arriba para abajo. Estas personas viven hiriendo a los demás, de un modo habitual, aunque parezcan acertadas en el desarrollo de sus trabajos, proyectos y planteamientos. 

 

Quien no sabe amar, no tiene los recursos adecuados para relacionarse con todas las personas. Tiene sus “preferidos” y con los demás guarda un silencio, que además pretende oficializarlo, para que todos lo respeten. 

Estos tristes personajes, que no son pocos, les están diciendo con su conducta y con sus actitudes, a los que no son de su interés: “contigo no tengo nada que hablar”  Sin embargo, cuando están frente a los que quiere quedar bien, actúan diplomáticamente como si estuvieran interesados por todos. 

 

El que no ama correctamente cae fácilmente en la hipocresía, trata de “dorar la pídora” y hace esfuerzos para que se le vea bien. Como la mentira no dura mucho termina agotándose, y se esconde con “el demonio mudo” hasta que lo cogen, si es que no se ha ido antes a la tumba, caído en desgracia. ¡Que pena haber vivido así!

 

Vivir y morir comunicando la verdad

 

La calidad de una persona está en la calidad de sus relaciones. Las relaciones de calidad son las de la Caridad, cuando hay un amor auténtico. Y se puede amar a todas las personas, como nos enseña Jesucristo, que murió por todos los hombres. Comunicar la verdad es amar límpiamente. El resultado es la libertad. Uno es líbre cuando ama límpiamente.

 

El amor auténtico es comunicable. La persona que ama no se calla, habla siempre y dice lo que es edificante y positivo para ayudar a las personas a ser buenas. Sus palabras son convincentes. Todos desean oírle y están atentos a sus consejos y advertencias. 

 

El don de lenguas es la transmisión del amor de Dios, quien lo posee sabe bien que el infierno está lleno de “bocas cerradas”, de personas que debieron hablar en su momento y no lo hicieron. No hablar a tiempo puede perjudicar a muchos. 

 

 

El infierno está lleno de bocas cerradas

 

Unos padres que se callan y no aconsejan a sus hijos, unos profesores que no enseñen la verdad e infecten a sus alumnos con ideologías de odio, unas autoridades que no adviertan a la población de los peligros y no pongan los medios para evitarlos, son, entre muchos otros, casos gravísimos de omisión.

 

¡Que desagradables son esos silencios! De los que se quedan callados cuando debería hablar. 

 

Lo estamos viendo en los que están implicados en actos de corrupción y en las autoridades que son cómplices de esos delitos. ¡Cuánto silencio indebido! ¡Cuánto ecubrimiento! ¡Desastroso para la vida de un país y para las futuras generaciones!

                                                                                                                    

Construir la civilización de la comunicación del amor limpio

 

Se hace urgente trabajar en la educación para conseguir que las personas desde la infancia valoren la honestidad y la justicia y sepan amar con orden para no infectarse con la podedumbre asquerosa que permitieron los que callaron y no supieron arreglar las cosas en su momento. 

 

Lo que se siembra se cosecha. Hoy urge sembar amor limpio y noble para construir la ansiada civilización del amor, que nos decía San Juan Pablo II. (P. Manuel Tamayo).

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