YA SE ESTÁ ACERCANDO EL TIEMPO DE DECIRTE ALGUNA COSA
EL OPUS DEI, 95 años
San
Josemaría decía que siempre resonaban en su alma las campanas de la iglesia de
Santa María de los Ángeles que escuchó el 2 de octubre de 1928, y recordaba, en aquellos años, a la Obra de Dios,
recién nacida, con la letra de una canción de su tierra aragonesa:
“Capullico, capullico, ya te estás volviendo rosa.
Ya va llegando el tiempo de decirte alguna cosa”.
El Opus
Dei cumple este año 95 años de existencia. Para una institución de la Iglesia
todavía son pocos años. Se puede decir que el Opus Dei es muy joven. El 2028
celebraremos sus primeros 100 años.
Una gran expansión
En estos
95 años el Opus Dei se ha expandido por todos los continentes. Son muchas las
labores apostólicas que existen en el mundo promovidas por el Opus Dei, pero lo
más impresionante y grandioso son las personas, de todas las razas y de todos los colores, que vivimos en una
fuerte unidad.
Algunos
quizá no lo crean, pero el Opus Dei ha estado siempre unido. Le oí responder,
en una tertulia muy numerosa, a San Josemaría cuando un chico le contó que en
su país estaban tratando de averiguar cuál era el secreto del Opus Dei. San
Josemaría con una gran sonrisa, le preguntó: ¿por qué?
El chico
le dijo: porque en las residencias de estudiantes que tiene la Obra, no hay
pintas, ni candados, todo está a la mano y no se roban nada, todo está limpio y
ordenado, a diferencia de las otras residencias universitarias.
San
Josemaría mirándolo con mucho cariño le dijo: “te voy a decir cual es el secreto, pero es un secreto a voces. Todo
está así porque en esas residencias se reza de verdad, se hace oración todos
los días”
Las personas del Opus Dei
Como he
contando tantas veces, el Opus Dei lo conocí cuando estaba en el colegio a los
14 años y después he tenido la oportunidad de visitar, e incluso vivir, en muchas residencias, en el Perú, Colombia, Brasil,
Italia y en España; y he visto, con gran
satisfacción, ambientes juveniles de alegría y de buen trato que conmueven
muchísimo.
He
conocido también a personas que se acercaron a la Obra con una idea equivocada,
tal vez por lo que habían escuchado, y que al conocer a la gente del Opus Dei
han cambiado completamente.
Yo siempre
ví gente sana, buena, con ganas de hacer las cosas bien, y un afán grande de
ayudar a los demás, con una conducta natural y unas virtudes humanas que me
dejaban gratamente impresionado, y me motivaban a luchar por ser mejor.
Gente
simpatiquísima, sin disfuerzos ni
ñoñerías, con una piedad seria, recia y constante. Gracias a Dios he tenido el
privilegio de vivir en esos ambientes donde se luchaba para ser santo. Así pasé
mis años de adolescencia y juventud, con una alegría que cada día era más
grande e incluso desbordante.
Ahora me
asusta un poco cuando lo pienso, porque supone para mí una gran
responsabilidad. El Señor me pedirá cuenta de esos años que he vivido
prácticamente entre santos, donde todos aprendíamos de la vida santa del
Fundador del Opus Dei.
Todo lo
que vi y conocí en esos años de privilegio, fueron consecuencia de la oración
de San Josemaría y de los primeros de la Obra, que supieron ser fieles al
querer de Dios, superando muchos obstáculos, que no dejaban de aparecer, para poner trabas a la Obra de Dios. Todo
se resolvía con la oración.
Los ataques de las fuerzas del mal
Cuando la
Obra es de Dios, las fuerzas del mal la atacan de diversas maneras, pero la
protección de Dios y de la Virgen es impresionante.
Puedo
decir, que a lo largo de mi vida, el Señor me ha permitido ver, como los apóstoles en el día de la
Transfiguración, un trocito de Cielo, y la seguridad de la protección
divina.
Como el
Opus Dei es de Dios, nadie lo podrá eliminar. Está muy bien protegido y más
bien, los golpes que ha recibido, y que
seguirá recibiendo a lo largo de la historia, le hacen crecer mucho más,
porque, como decía San Josemaría: “el Señor
está empeñado en que la Obra se realice…y existirá mientras haya hombres en la
tierra”.
El servicio a la Iglesia y el amor al Papa
El Opus
Dei es una parte de la Iglesia y nació, como decía San Josemaría, “para servir a la Iglesia como la Iglesia
desea ser servida”.
En el
Opus Dei tenemos un amor y una veneración muy grande por el Papa, quien quiera que sea, y no hacemos
comparaciones; el Papa siempre es el Vice Cristo en la tierra.
En el
Opus Dei todos los días rezamos por el Papa para que sea santo.
Todos los
Papas, sin excepción, han querido
mucho al Opus Dei. El amor al Papa de cada miembro del Opus Dei es real, no es
una postura y menos una estrategia. Forma parte del amor a Dios.
Dos grandes fechas
Espero
estos días de fiesta, el 2 de Octubre, Aniversario de la Fundación del Opus Dei
y 6 de Octubre, aniversario de la Canonización de San Josemaría, con mucha
esperanza y con una acción de gracias, cada
vez más grande, por lo que el Opus Dei me ha dado para que luche por la
santidad, y agradeceré también por el gran servicio que la Obra le ha prestado
a la Iglesia en todo el mundo. Estaré unido al Prelado y a tantos, sacerdotes y
laicos, que viven en una continua acción de gracias.
Ahora,
cuando se acercan los primeros 100 años del Opus Dei, le podré decir a la Obra
de Dios, todavía joven: “ya se está acercando el tiempo de
decirte alguna cosa” Estoy
seguro que el centenario nos traerá muchos regalos del Cielo. (P.
Manuel Tamayo).
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