SESGO MORAL POR INTERESES POLÍTICOS
Algunos sesgos históricos que esconden la verdad por intereses
políticos y económicos, (el poder, el
oportunismo y el placer como motivaciones de fondo).
A Pinochet se le
acusa de asesino y a Morales Bermúdez se le quiere dar cadena perpetua por el
plan cóndor, en cambio Fidel Castro muere tranquilo en su país y su hermano
sigue siendo el presidente; al mismo tiempo existe en el mundo un silencio
mediático con respecto a las atrocidades que cometieron con el alicaído pueblo
de Cuba; por ejemplo Fidel mandó al pelotón de fusilamiento a más de 5, 700
cubanos.
En el Perú se ha
defendido, a capa y espada, los
derechos de los terroristas en la guerra de sendero luminoso y no se defendió, con la misma fuerza, los derechos de los
soldados y policías caídos en las contiendas.
En
la historia universal encontramos que los historiadores y el poder mediático no
dicen mucho de Stalin, y fue peor que Hittler. Con Stalin las muertes totales
desde 1930 a 1956 ascienden a 1.606.748, incluyendo prisioneros comunes y
políticos. Hay que tener en cuenta que este dato no incluye más de 800.000
ejecuciones de “contrarrevolucionarios” durante el período del Gran Terror, ya
que fueron llevados fuera del sistema de campos y ajusticiados por separado.
Últimamente
a las manifestaciones multitudinarias pro
vida que hubieron en New York, París y Lima, el poder mediático las
silenció para minimizarlas, en cambio las de la defensa de la mujer, o las que
estuvieron a favor de la ideología de género, las agrandó como si fueran multitudinarias,
siendo realmente grupos muy reducidos.
COMENTARIO
Es evidente la
existencia del sesgo ideológico
contemporáneo de grupos de poder que quieren conducir el mundo de acuerdo a sus
intereses particulares, sin tener en cuenta los criterios morales que deben
regir como derecho de las personas para que todo se oriente de acuerdo a la
verdad.
Estos grupos, apoyados por el poder mediático, mienten
descaradamente para conquistar el apoyo de la opinión pública a sus insanos
proyectos.
La verdad es una y
debe ser igual para todas las personas, en todas las épocas y lugares del
mundo. Se educa para que la conozcan y todos tienen el deber de buscarla para
realizarse como personas, y así conseguir ser libres y felices. Los que no
conocen la verdad son prisioneros de la ignorancia, que es el peor de los
males.
La mentira, que es una deformación de la verdad,
afecta negativamente: al mentiroso y al que cree al mentiroso. Hay mentiras que
están arraigadas en los contextos sociales y que se presentan como si fueran
verdad, simplemente porque unos hombres se han puesto de acuerdo, por intereses políticos o económicos, de hacer creer que las
cosas tienen que ser como ellos las están pintando.
Felizmente que con
el tiempo las cosas se aclaran, entonces nos encontramos con enfoques,
calificaciones y aseveraciones de situaciones pasadas, que no responden a la realidad
de los hechos y otras donde se acusa y censura a unas personas y se guarda
silencio y no se dice nada de otras, que al menos merecían la misma
calificación de censura.
Cada día es más
evidente, para las grandes mayorías,
la existencia de un consenso generalizado de la población con posturas que
indican unas tendencias de fondo motivadas por esos grupos de poder.
Las persecuciones
contra los valores fundamentales de las personas tienen su origen en el pecado,
que el hombre no ha combatido a su debido
tiempo, es entonces cuando crecen las aspiraciones de poder y de placer, se
hacen más fuertes y tienden a extenderse, hasta que llega el momento en el que
el hombre pierde la cabeza y no tiene escrúpulos para dar combazos a las estructuras fundamentales del ser humano, porque
encuentra en ellas un obstáculo para sus intereses insanos de poder y placer.
No todo lo que se
escribe en la historia responde a la verdad. Querer aprobar la verdad política,
(engendro del relativismo), es una
majadería que no puede justificar las apreciaciones que se tejen con mentiras, por “motivos políticos”, que aparecen en
innumerables artículos periodísticos, en una variedad de revistas de opinión y en
ediciones de programas de televisión parametrados con una línea de consenso (extremadamente liberal) hacia los
antivalores, como un modo moderno de vivir.
Estos grupos de
poder afirman categóricamente que son libres para dar a conocer la verdad y que
respetan todas las tendencias. Muy orondos y con gran desparpajo dan espacios a
los opositores en sus publicaciones, para que publiquen lo que quieran y así
nadie les dice que no están abiertos a todas las posturas y tendencias. Lo que
realmente buscan es tratar de machacar y a fusilar despiadadamente a los que no
piensan como ellos.
Han llegado al
extremo de negar las verdades más elementales que el ser humano necesita para
vivir feliz y libre, dando cabida a un liberalismo atroz y grosero donde todo
vale y no importa nada.
Las consecuencias
las estamos viendo en la degradación social que está destrozando a las personas
en un mundo repleto de antivalores, (P. Manuel Tamayo)
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