DIOS Y EL CINE
“La empresa Disney, en la línea del más pobre pensamiento
políticamente correcto, arriesga en efectos especiales, pero nunca en la defensa
de los valores naturales sobre los que vivimos inmersos… a propósito de la
película Frozen, fueron claras las
declaraciones de Robert López y Kristen Anderson, afirmando que la palabra Dios
está prohibida en las películas Disney. Hollywood censura contenidos a
conveniencia, a cambio de
una presunta ideología poderosa y dominante: la feminista. Y eso que el
señor Disney dejó escrita y bien clara su postura sobre la importancia de
los valores religiosos en la sociedad y en su propia vida”. (José Luis Panero, Aleteia, 30-X.17).
“Desde los 50 a los 70, el cine
español gozó en buena medida de personalidad y criterio al rodar
películas, no digamos religioso, pero sí con un componente trascendente de
fondo, al que no se le hacía mucho caso porque formaba parte del hogar y no
molestaba.
Por poner algunos ejemplos, ahí
tenemos a las películas de tono familiar, El pisito (Marco
Ferreri e Isidoro M. Ferry, 1959), Plácido (Luis García
Berlanga, 1961) o La familia y uno más (Fernando
Palacios, 1965). Las había de tono religioso como Sor Citröen (Pedro
Lazaga, 1967) o Marcelino Pan y vino (Ladislao Vajda, 1954),
respetuosas en su tratamiento sobre Dios o la religión.
Al tiempo, los desaparecidos
intérpretes José Luis López Vázquez, Gracita Morales o Lina Morgan no
ocultaban su fe. Hablaban de ella en público y se dejaban ver en actos
religiosos. Tal vez lo más llamativo sea la mirada, que a mi juicio me
parece más valiosa, de algunas otras figuras del cine contemporáneas como Miguel
Hermoso (Como un relámpago, 1996), Pedro Almodóvar (Hable
con ella, 2004, Volver, 2006) o Gracia Querejeta (Héctor,
2004), que siendo muy populares directores de cine y viviendo
en las antípodas del cine religioso, son quienes con más interés lo han
mostrado en sus películas y con más respeto, a pesar de
que en público lo hayan negado”. (José Luis
Panero, Aleteia, 30-X.17)
COMENTARIO
La religión y los
valores trascendentes han sido durante muchos años una motivación constante
para los mejores guionistas y directores cinematográficos. Como no recordar las
grandes producciones que han quedado como clásicos del cine: “Los Diez Mandamientos”, “La historia más
grande jamás contada” “Quo vadis”
“Marcelino pan y vino” “Las sandalias del pescador” “El
padrecito” “Becket”, “Un hombre para toda la eternidad” “La misión” entre
muchas otras. Los tiempos modernos también nos traen películas como “La Cristiada” “Juan XXIII” “Littel Boy”, “Un Dios prohibido” “La Pasión
de Cristo” “Maktub” entre otras, que han sido taquilleras en muchos países
del mundo.
En España, afortunadamente, existe un
caudal poderoso de cine religioso, o espiritual, del que hacen gala las
distribuidoras European Dreams Factory (La cabaña, Stuart
Hazeldine, 2017), Bosco Films (Red de Libertad, Pablo Moreno, 2017), Contracorriente Producciones (Luz de soledad, Pablo Moreno, 2016) o Goya Producciones (Juan Pablo II y la revolución de la libertad) -entre otras- capaces de hablar de Dios de otro
modo, con figuras de relieve internacional, conscientes de que el mensaje
cristiano interesa, no sólo porque reporte beneficios económicos, pero es
que si no se muestra, es como si no existiera.
Después hemos comprobado, en este
sentido, que el documental de Juan Manuel Cotelo, La última
cima (2010) resultó ser un producto utilísimo para reavivar
conciencias, tal vez el punto de partida de hablar de cine a las claras y
de Dios sin tapujos. Y a partir de ahí ha sido un no parar de hacer cine con
estas características, o de redescubrir películas con ese componente al fondo
-trascendencia- en el que apenas se repara, o que está ahí. Es el caso de la
comercial Ghost (Jerry Zucker, 1990).
La última cima (2010), Tierra
de María (2013) y Footprints (2016), de la
productora y distribuidora valenciana Infinito + 1, no solo fueron los documentales
más taquilleros en España en sus respectivos años de estreno sino que han
conquistado salas de 30 países, y Netflix ha adquirido sus derechos a nivel
mundial. Una nueva producción, El mayor regalo, apunta más alto,
habiendo recibido solicitudes de exhibición internacional antes de estar
finalizada y habiéndose financiado a través de un crowdfunding mundial. Sin
subvenciones ni el respaldo de ninguna televisión, en España.
Italia también tiene grandes
producciones de cine religioso con la produtora Luce vitae. Han sacado películas como “El padre Pío”, “Juan XXIII”, “María Goretti”, “San Agustín” entre
otras.
En los Estados Unidos está la
productora Metanoia que dirige el cantante y artista de cine
converso Eduardo Verástegui que va creciendo de día en día pese a las grandes
dificultades que se presentan por el influjo de algunas ideologías liberales
que tiene gran apoyo mediático. El cine de las iglesias cristianas también va
dando pasos con valores trascendentes en historias bien realizadas. (P. Manuel Tamayo)
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