jueves, 9 de noviembre de 2017

DIOS Y EL CINE

“La empresa Disney, en la línea del más pobre pensamiento políticamente correcto, arriesga en efectos especiales, pero nunca en la defensa de los valores naturales sobre los que vivimos inmersos… a propósito de la película Frozen, fueron claras las declaraciones de Robert López y Kristen Anderson, afirmando que la palabra Dios está prohibida en las películas Disney. Hollywood censura contenidos a conveniencia, a cambio de una presunta ideología poderosa y dominante: la feminista. Y eso que el señor Disney dejó escrita y bien clara su postura sobre la importancia de los valores religiosos en la sociedad y en su propia vida”. (José Luis Panero, Aleteia, 30-X.17).

“Desde los 50 a los 70, el cine español gozó en buena medida de personalidad y criterio al rodar películas, no digamos religioso, pero sí con un componente trascendente de fondo, al que no se le hacía mucho caso porque formaba parte del hogar y no molestaba.
Por poner algunos ejemplos, ahí tenemos a las películas de tono familiar, El pisito (Marco Ferreri e Isidoro M. Ferry, 1959), Plácido (Luis García Berlanga, 1961) o La familia y uno más (Fernando Palacios, 1965). Las había de tono religioso como Sor Citröen (Pedro Lazaga, 1967) o Marcelino Pan y vino (Ladislao Vajda, 1954), respetuosas en su tratamiento sobre Dios o la religión.
Al tiempo, los desaparecidos intérpretes José Luis López Vázquez, Gracita Morales o Lina Morgan no ocultaban su fe. Hablaban de ella en público y se dejaban ver en actos religiosos. Tal vez lo más llamativo sea la mirada, que a mi juicio me parece más valiosa, de algunas otras figuras del cine contemporáneas como Miguel Hermoso (Como un relámpago, 1996), Pedro Almodóvar (Hable con ella, 2004, Volver, 2006) o Gracia Querejeta (Héctor, 2004), que siendo muy populares directores de cine y viviendo en las antípodas del cine religioso, son quienes con más interés lo han mostrado en sus películas y con más respeto, a pesar de que en público lo hayan negado”. (José Luis Panero, Aleteia, 30-X.17)


COMENTARIO

La religión y los valores trascendentes han sido durante muchos años una motivación constante para los mejores guionistas y directores cinematográficos. Como no recordar las grandes producciones que han quedado como clásicos del cine: “Los Diez Mandamientos”, “La historia más grande jamás contada”  “Quo vadis” “Marcelino pan y vino” “Las sandalias del pescador”  “El padrecito” “Becket”, “Un hombre para toda la eternidad” “La misión” entre muchas otras. Los tiempos modernos también nos traen películas como “La Cristiada” “Juan XXIII”  “Littel Boy”, “Un Dios prohibido” “La Pasión de Cristo” “Maktub” entre otras, que han sido taquilleras en muchos países del mundo.

En España, afortunadamente, existe un caudal poderoso de cine religioso, o espiritual, del que hacen gala las distribuidoras European Dreams Factory (La cabañaStuart Hazeldine, 2017), Bosco Films (Red de LibertadPablo Moreno, 2017), Contracorriente Producciones (Luz de soledadPablo Moreno, 2016) o Goya Producciones (Juan Pablo II y la revolución de la libertad) -entre otras- capaces de hablar de Dios de otro modo, con figuras de relieve internacional, conscientes de que el mensaje cristiano interesa, no sólo porque reporte beneficios económicos, pero es que si no se muestra, es como si no existiera.
Después hemos comprobado, en este sentido, que el documental de Juan Manuel CoteloLa última cima (2010) resultó ser un producto utilísimo para reavivar conciencias, tal vez el punto de partida de hablar de cine a las claras y de Dios sin tapujos. Y a partir de ahí ha sido un no parar de hacer cine con estas características, o de redescubrir películas con ese componente al fondo -trascendencia- en el que apenas se repara, o que está ahí. Es el caso de la comercial Ghost (Jerry Zucker, 1990).
La última cima (2010), Tierra de María (2013) y Footprints (2016), de la productora y distribuidora valenciana Infinito + 1, no solo fueron los documentales más taquilleros en España en sus respectivos años de estreno sino que han conquistado salas de 30 países, y Netflix ha adquirido sus derechos a nivel mundial. Una nueva producción, El mayor regalo, apunta más alto, habiendo recibido solicitudes de exhibición internacional antes de estar finalizada y habiéndose financiado a través de un crowdfunding mundial. Sin subvenciones ni el respaldo de ninguna televisión, en España.
Italia también tiene grandes producciones de cine religioso con la produtora Luce vitae. Han sacado películas como “El padre Pío”, “Juan XXIII”, “María Goretti”, “San Agustín” entre otras.
En los Estados Unidos está la productora Metanoia  que dirige el cantante y artista de cine converso Eduardo Verástegui que va creciendo de día en día pese a las grandes dificultades que se presentan por el influjo de algunas ideologías liberales que tiene gran apoyo mediático. El cine de las iglesias cristianas también va dando pasos con valores trascendentes en historias bien realizadas.  (P. Manuel Tamayo)


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