ES DE BIEN NACIDOS SER AGRADECIDOS
Pedagogía de la
gratitud
“La gratitud es una virtud que
muestra nuestro agradecimiento sincero a la persona buena que nos aprecia y es
benevolente con nosotros. Esta virtud viene acompañada de otros sentimientos
como, fidelidad, amistad, lealtad, correspondiendo con amor al
amor recibido” (Wikipedia).
“Estén siempre alegres, oren sin cesar, den gracias a Dios en toda
situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús”. (Tesalonicenses 5:16-18).
“No todo el
mundo puede experimentar gratitud. Es una virtud reservada para los espíritus más elevados y
para las inteligencias mejor desarrolladas. A diferencia de otros sentimientos,
el de la gratitud no aparece como un impulso simplemente. La gratitud exige que haya un sistema de valores éticos, en
donde estén resueltos los conceptos de dar y recibir, además de una renuncia a
la visión egocéntrica de la vida” (La
mente es maravillosa).
“Las personas
que no son capaces de experimentar gratitud tienen un elevado narcisismo,
muchos de ellos se atribuyen por completo los beneficios que obtienen y omiten
por completo lo que los demás aportaron para poder lograrlos. La ingratitud es propia de personas que han
sido criadas con exceso de gratificaciones. No se les enseña a valorar lo que
otros les dan. Sus padres le inculcan la idea de que lo merece todo, por ser
quien es. Quien ha pasado por dificultades y las ha resuelto, sabe el inmenso
valor que tiene la ayuda de otros. Nada como sentirse impedido para algo, o
atrapado, o vencido, para entender que la mano que otro tiende es un verdadero regalo del
cielo (La mente maravillosa).
“Las personas que sienten gratitud a menudo y que valoran las cosas son
más felices, están menos estresadas y menos deprimidas. La gratitud viene a ser como darle la vuelta a la tendencia a quejarse
y a pensar en lo que no tenemos. Cuando estamos agradecidos, también no
sentimos felices, tranquilos, alegres, amables y cariñosos. Cuando sentimos
gratitud por la amabilidad que ha tenido una persona con nosotros, es más
probable que seamos amables con los demás. La gratitud
nos ayuda a construir relaciones mejores. Cuando sentimos y
expresamos una gratitud y un reconocimiento sinceros a la gente que no rodea,
esto crea vínculos afectivos, construye la confianza y ayuda a que nos sintamos
más cerca de los demás. Cuando nos habituamos a sentirnos agradecidos, aumenta
nuestra conciencia sobre las cosas buenas cuando ocurren” (Teens Health).
COMENTARIO
El primer agradecimiento, que sale
sinceramente del fondo del corazón de una persona buena, es para Dios por
su admirable providencia y por el amor tan grande que nos tiene a cada uno.
Cuando los niños ven a sus padres agradecer continuamente a Dios, ellos
aprenden y valoran la realidad de esas expresiones sinceras y emotivas. El que
agradece de verdad está emocionado, no se cree merecedor de todo lo que recibe,
le parece increíble y quisiera corresponder con amor al amor recibido.
El ejemplo de una acción de gracias constante
La gratitud se educa bien cuando en una casa la familia entera se
muestra agradecida por todo lo que han recibido de sus antepasados y de tantas
personas buenas que vivieron amando, de
verdad, a los suyos, también cuando se puede apreciar el cuidado y el cariño
de vidas ejemplares que se pueden emular.
El agradecimiento a los antepasados por las obras que dejaron y por el
aprecio manifestado hacia los suyos, es una gran lección para que los niños
aprendan a ser agradecidos.
Es así como se aprende a venerar a los santos. Conocer esas vidas ejemplares que conmueven
porque dejaron una rica herencia de amor a Dios y a los demás, es una magnífica
motivación para el agradecimiento.
Hace unos años existían historietas de vidas ilustres y vidas ejemplares
para que los niños las conozcan bien y tengan un modelo de conducta adecuado
para ellos.
Es realmente devoto de un santo el que admira la vida ejemplar del santo
y quisiera ser como él. También motiva el agradecimiento las acciones heroicas
o las buenas obras que se hicieron por amor a la patria o al mundo.
Las familias unidas que se
quieren mucho motivan la acción de gracias
El amor entre los miembros de una familia, y la fidelidad de cada uno, es un magnífico tesoro de valor
incalculable que conmueve al ser humano y lo llena de agradecimiento.
Cuando se trata de la propia familia se tiene la alegría y el santo
“orgullo” de pertenecer a ella y se desea que los que vienen después continúen
la tradición de unidad y cariño, que es propia del ambiente de una casa donde
todos se quieren. Cada miembro se da cuenta de lo importante que es cuidar su
familia, para que en el hogar exista siempre el ambiente acogedor que todo ser
humano necesita tener para ser feliz.
La unión y el cariño familiar de otras familias, también motivan el
agradecimiento de cualquier persona noble y honesta.
Muchos se ponen contentos por haber tenido la oportunidad de conocer un
ambiente familiar donde reina la unidad, la paz y la comprensión entre los
miembros de una familia. Es algo que conmueve entrañablemente y se agradece en
el fondo del alma.
El cuadro de una familia unida donde todos se quieren, es el más bello
dentro de una sociedad, como lo fue el de la Sagrada Familia de Jesús María y
José en Belén y en Nazareth. (P. Manuel Tamayo)
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