martes, 12 de febrero de 2019


ES DE BIEN NACIDOS SER AGRADECIDOS
Pedagogía de la gratitud 

“La gratitud es una virtud que muestra nuestro agradecimiento sincero a la persona buena que nos aprecia y es benevolente con nosotros. Esta virtud viene acompañada de otros sentimientos como, fidelidad, amistad, lealtad, correspondiendo con amor al amor recibido” (Wikipedia).
“Estén siempre alegres, oren sin cesar, den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús”. (Tesalonicenses 5:16-18).
“No todo el mundo puede experimentar gratitud. Es una virtud reservada para los espíritus más elevados y para las inteligencias mejor desarrolladas. A diferencia de otros sentimientos, el de la gratitud no aparece como un impulso simplemente. La gratitud exige que haya un sistema de valores éticos, en donde estén resueltos los conceptos de dar y recibir, además de una renuncia a la visión egocéntrica de la vida” (La mente es maravillosa).

“Las personas que no son capaces de experimentar gratitud tienen un elevado narcisismo, muchos de ellos se atribuyen por completo los beneficios que obtienen y omiten por completo lo que los demás aportaron para poder lograrlos.  La ingratitud es propia de personas que han sido criadas con exceso de gratificaciones. No se les enseña a valorar lo que otros les dan. Sus padres le inculcan la idea de que lo merece todo, por ser quien es. Quien ha pasado por dificultades y las ha resuelto, sabe el inmenso valor que tiene la ayuda de otros. Nada como sentirse impedido para algo, o atrapado, o vencido, para entender que la mano que otro tiende es un verdadero regalo del cielo (La mente maravillosa).

“Las personas que sienten gratitud a menudo y que valoran las cosas son más felices, están menos estresadas y menos deprimidas. La gratitud viene a ser como darle la vuelta a la tendencia a quejarse y a pensar en lo que no tenemos. Cuando estamos agradecidos, también no sentimos felices, tranquilos, alegres, amables y cariñosos. Cuando sentimos gratitud por la amabilidad que ha tenido una persona con nosotros, es más probable que seamos amables con los demás. La gratitud nos ayuda a construir relaciones mejores. Cuando sentimos y expresamos una gratitud y un reconocimiento sinceros a la gente que no rodea, esto crea vínculos afectivos, construye la confianza y ayuda a que nos sintamos más cerca de los demás. Cuando nos habituamos a sentirnos agradecidos, aumenta nuestra conciencia sobre las cosas buenas cuando ocurren” (Teens Health).


COMENTARIO

El primer agradecimiento, que sale sinceramente del fondo del corazón de una persona buena, es para Dios por su admirable providencia y por el amor tan grande que nos tiene a cada uno.

Cuando los niños ven a sus padres agradecer continuamente a Dios, ellos aprenden y valoran la realidad de esas expresiones sinceras y emotivas. El que agradece de verdad está emocionado, no se cree merecedor de todo lo que recibe, le parece increíble y quisiera corresponder con amor al amor recibido.


El ejemplo de una acción de gracias constante
La gratitud se educa bien cuando en una casa la familia entera se muestra agradecida por todo lo que han recibido de sus antepasados y de tantas personas buenas que vivieron amando, de verdad, a los suyos, también cuando se puede apreciar el cuidado y el cariño de vidas ejemplares que se pueden emular.

El agradecimiento a los antepasados por las obras que dejaron y por el aprecio manifestado hacia los suyos, es una gran lección para que los niños aprendan a ser agradecidos.

Es así como se aprende a venerar a los santos.  Conocer esas vidas ejemplares que conmueven porque dejaron una rica herencia de amor a Dios y a los demás, es una magnífica motivación para el agradecimiento.

Hace unos años existían historietas de vidas ilustres y vidas ejemplares para que los niños las conozcan bien y tengan un modelo de conducta adecuado para ellos.

Es realmente devoto de un santo el que admira la vida ejemplar del santo y quisiera ser como él. También motiva el agradecimiento las acciones heroicas o las buenas obras que se hicieron por amor a la patria o al mundo.


Las familias unidas que se quieren mucho motivan la acción de gracias
El amor entre los miembros de una familia, y la fidelidad de cada uno, es un magnífico tesoro de valor incalculable que conmueve al ser humano y lo llena de agradecimiento.

Cuando se trata de la propia familia se tiene la alegría y el santo “orgullo” de pertenecer a ella y se desea que los que vienen después continúen la tradición de unidad y cariño, que es propia del ambiente de una casa donde todos se quieren. Cada miembro se da cuenta de lo importante que es cuidar su familia, para que en el hogar exista siempre el ambiente acogedor que todo ser humano necesita tener para ser feliz.

La unión y el cariño familiar de otras familias, también motivan el agradecimiento de cualquier persona noble y honesta.
Muchos se ponen contentos por haber tenido la oportunidad de conocer un ambiente familiar donde reina la unidad, la paz y la comprensión entre los miembros de una familia. Es algo que conmueve entrañablemente y se agradece en el fondo del alma.

El cuadro de una familia unida donde todos se quieren, es el más bello dentro de una sociedad, como lo fue el de la Sagrada Familia de Jesús María y José en Belén y en Nazareth. (P. Manuel Tamayo)  


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