sábado, 22 de febrero de 2020


¿CÓMO SERÍA EL DISCURSO DEL DIABLO EN LOS TIEMPOS ACTUALES?

 “El Señor de las Tinieblas te dará lo que pides, pero después, tu alma le pertenecerá” (Wikipedia).
“No te pido que los retires del mundo, sino que los guardes del Maligno” (Jn 17, 15).

“El diablo existe y está muy activo en el mundo de hoy, quizá uno de sus engaños es que pongamos en duda su existencia” (Catecismo). 

“Dos pasos del diablo: el primero engaña, y después de engañar intenta retener en el pecado cometido”, (Santo Tomás de Aquino).

“Satanás o el diablo y los otros demonios son ángeles caídos por haber rechazado libremente servir a Dios y su designio. Su opción contra Dios es definitiva. Intentan asociar al hombre su rebelión contra Dios” (CIC 414,  Catecismo de la Iglesia Católica en los números 391 – 395).


COMENTARIO

Nuestro querido e histórico compatriota Víctor Andrés Belaunde decía que “el Perú es un país de discursos”. Efectivamente hay discursos en los distintos foros, plazas, instituciones educativas, empresas, tanto de las ciudades como de los pueblos. Parece que el discurso no puede faltar.

Siempre estamos oyendo discursear a la gente. Los artífices de esas proclamas tratan de persuadir a las masas para que estén de acuerdo con lo que ellos ofrecen, o que orienten sus vidas por los derroteros que ellos señalan.

Todos hablan de la vida, de las buenas costumbres, de la amistad, de la libertad y de la unidad. Pueden decir la verdad o mentir; para ellos lo importante es que suene bien y que todos queden impresionados y satisfechos.


El palabreo insustancial
No podemos dejar de advertir que el porcentaje de charlatanes ha crecido considerablemente, con el espaldarazo de políticos, notables de la ciudad, autoridades, y lógicamente, con el apoyo económico correspondiente. Todos con un afán de multiplicar ganancias y “prestigios”

Hoy parece que a muchos no les interesa que se diga la verdad, ni que los planteamientos sean honestos, o que se tenga la firme convicción de hacer el bien. Lo que importa es conseguir un éxito económico o de poder, para adquirir prebendas o puestos de relevancia, desde donde se pueda dirigir, con el apoyo mediático, a las “mayorías”  que son adiestradas para que obedezcan, a cambio de beneficios y la garantía de un futuro promisorio.

En los discursos se habla de servicio y amor a la patria, pero realmente es más amor al “chicharrón” que al “chancho” Todo está trastocado y desubicado por ausencia de valores en las mismas personas.


Alejarse de Dios: la principal tragedia del hombre
Cuando un hombre se aleja de Dios pierde mucho,  y cuando se trata de la sociedad, todo se trastoca, porque es alejarse de los medios que dan equilibrio y estabilidad, es alejarse del bien y dar paso al mal, es abrirle la puerta al diablo. El diablo ha conseguido que muchos no crean que alejarse de Dios es lo peor que les pueda pasar.

El discurso del diablo en los tiempos actuales
Si el diablo tuviera que dar un discurso al mundo en los tiempos actuales ¿Qué diría?

Mirando el mundo como está y recogiendo los “criterios” de una original “mayoría”; en consenso con  ideólogos, sociólogos y empresarios, que tienen fuertes intereses de grupo, y que además están conchabados con autoridades permisivas para sus propios negocios, con la ayuda incondicional de un poder mediático mentiroso, que busca protagonismo y ganancias supinas; encontramos los argumentos lógicos para que el diablo pronuncie el siguiente discurso:


“Hermanos del mundo entero, ha llegado el momento de sacar la bandera de la libertad para que cada uno haga lo que quiera y no lo que otro quiere imponer.
Ya es hora de romper todos los esteriotipos sociales y culturales impuestos a lo largo de la historia para hacernos creer que el hombre y la mujer deben vivir sometidos a sistemas de vida que los obliga a vivir de un modo determinado. Dicen que así consiguen ser libres pero la verdad es que  viven esclavizados.
El mundo ha dado grandes pasos con la liberación de la mujer, pero aún falta más. Todavía quedan situaciones en que la mujer se ve sometida a vivir como esclava para otras personas y no con la libertad que desea para ser feliz. La mujer no tiene que estar sometida a nadie, el marido no la debe utilizar, tampoco los hijos la deben tener como si fuera una esclava de ellos.
Debemos romper los esquemas familiares tradicionales para que la mujer salga a la calle y viva lejos de esos condicionamientos que le quitan la libertad.
Ha llegado el momento de respetar a cada uno para que viva como quiera y sin prejuicios; que las personas puedan escoger su opción sexual y sus amistades, que cada uno viva como le da la gana, que los niños conozcan la realidad, no hay que taparles los ojos. La televisión y el cine deben ser libres, sin censuras. Es necesario romper los condicionamientos impuestos por personas tradicionalistas y conservadoras que se oponen a los cambios y a la modernización.
Queremos un Estado que ponga las facilidades para que las personas puedan desarrollar sus facultades y que no intervengan los que quieren hacer que los niños hagan lo que ellos habían soñado.
La institución familiar debe desaparecer para que desaparezcan esos influjos y el Estado debe crear los espacios de libertad y ofrecer las opciones para que los chicos opten por lo que quieran.
Los reglamentos coaccionan a las personas y las hacen esclavas. ¡viva la libertad absoluta! En todos los campos. ¡Viva la autonomía de las personas! Es la hora de hacer lo que nos da la gana respetando al que está a lado para que nunca se sienta coaccionado por nosotros. Apoyémonos todos para realizarnos de acuerdo a nuestra propia voluntad y desterremos las estructuras y los condicionamientos que aún existen en la sociedad y que influyen negativamente esclavizando a las personas”.


El diablo, que es el príncipe de la mentira, nunca dirá la verdad. Su discurso en el mundo actual parece coherente y de sentido común.  El diablo se ha colado en los distintos ambientes sociales. Muchas personas, que se han alejado de Dios, le siguen, porque él está de acuerdo en quitar todas las exigencias morales enseñadas por el cristianismo durante siglos, para que el ser humano se sienta cómodo siendo autónomo e independiente.

Hay un gran pantano de inmundicia, donde los más jóvenes, sin experiencia de la vida, caen sin dificultad “razonando” de una manera “lógica” a favor de la comodidad, la diversión y el pragmatismo. Estamos viendo cómo terminan con sus vidas.

No se dan cuenta que la lejanía de Dios es una gravísima tragedia. ¡No da lo mismo! Un chico joven, debilitado por el pecado, sin ayuda divina,  le abre fácilmente la puerta al diablo, rebelándose contra todo lo que ha señalado, desde hace siglos, Nuestro Señor Jesucristo y la Iglesia, y que es enseñado por una tradición familiar coherente, también durante siglos.

La palabra de Dios no puede variar, es para todas las épocas y para todas las personas. La Virgen María, la criatura concebida sin pecado original, le ganará, al final de los tiempos, la guerra al diablo. Caminar con Ella es tener seguridad y claridad en los criterios para andar por el camino correcto. (P. Manuel Tamayo).


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