LAS MENTIRAS DISFRAZADAS
“Cada
ciudadano debería estar alerta para no replicar información falsa. La mentira y la falsedad suelen ser
especialmente atractivas y volverlas virales implica un
daño creciente. Por una razón relacionada con nuestra naturaleza humana las
noticias falsas tienen alta probabilidad de ser compartidas” (El Mundo
Com).
“La
verdad siempre ha tenido menos defensores y es más sencilla y menos seductora,
por eso decimos también que la verdad duele y en cambio la mentira alivia el
dolor y recubre los hechos con una capa frívola que permite evitar los
sobresaltos” (El Mundo com).
“La principal fuente de mentiras es el sesgo
político o ideológico. La pregunta
inicial debe ser siempre: ¿a quién favorece una noticia o un enunciado? Quienes
nos mienten permanentemente se disfrazan de bienestar supremo y opción única” (El Mundo Com).
COMENTARIO
Mentir
siempre es deplorable venga de donde venga. Hay mentiras chiquitas y mentiras
grandotas. Se puede mentir a una sola persona y también a miles o millones de
personas. Algunos mienten por temor, muchos por oficio y otros con intenciones
maléficas y perniciosas.
Existen
también las mentiras “piadosas”, que no tienen categoría de mentira porque lo
que se pretende con ellas es hacer un bien al que la recibe (por ejemplo no informarle a una persona
enferma de la muerte de un ser querido porque, por la impresión, podría poner
en peligro su salud). Una mentira piadosa es
la afirmación falsa proferida con intención benevolente. Suele tener como
objetivo el tratar de hacer más digerible una verdad tratando de causar el
menor daño posible.
Es culpable el que
calumnia
El octavo mandamiento nos enseña a no levantar
falso testimonio ni mentir. La persona que calumnia está levantando un falso
testimonio. Está mintiendo para acusar a una persona. Quien usa sus artes,
cambiando las cosas o exagerando la falta, para culpar a alguien y agrandar su
condena, comete un pecado grave y debe en justicia reparar el daño causado.
Transparencia y
sinceridad
Quien busca la manera de enseñar algo
presentable elaborándolo con medias verdades está mintiendo. La virtud de la
veracidad llama a la sinceridad. Las cosas son como son. Puede ser prudente
retrasar una información para evitar una estampida, pero en algún momento habrá
que decir la verdad, aunque sea dura. Ocultar algo que se debe informar puede
traer muy malas consecuencias. De un mal no se puede sacar algo bueno. Muchas
cosas se han complicado por no haber dicho la verdad a tiempo.
Decir la verdad a
los hijos a tiempo
A la hora de educar a los niños hay que tener
en cuenta lo que ellos pueden entender y recibir. No se pueden soltar las cosas
de cualquier manera. Qué útiles y buenas son las conversaciones entre padres e
hijos, a su debido tiempo y momento, para decirles todo lo que deben saber.
Ocultar verdades a los hijos puede traer daños considerables y la pérdida de la
autoridad para los padres. La verdad siempre se agradece, aunque no se entienda
en primera instancia.
Para que los hijos sean sinceros y
transparentes es necesario que los padres lo sean primero. La honestidad y
sinceridad de los papás es la mejor escuela para formar la conciencia de los
hijos.
La veracidad en las
autoridades y maestros
La honestidad, la trasparencia y amor a la verdad
son exigencias incondicionales para las autoridades, los abogados, los maestros
y todos los que tengan que ver con la educación y la administración de
justicia.
El prestigio de una autoridad es precisamente
su honestidad y amor a la verdad. Las mentiras habituales de una autoridad son
el espejo de su propia corrupción, si se jala el hilo de la madeja empezarían a
salir al aire, para conocimiento de
todos, muchas acciones deshonestas cometidas a lo largo de su vida.
Conocemos historias de mandatarios y otras
autoridades que vivieron disfrazados de honestidad apoyando campañas de lucha
contra la corrupción. Estaban viendo “la
paja en el ojo ajeno” y no repararon en la gran “viga” que tenían en el propio ojo.
Hoy, como nunca, la mentira sabe disfrazarse
bien y lo peor es la credulidad de un pueblo engañado y convencido de la
honestidad de sus líderes. Hay un engaño brutal a nivel mundial apoyado por
grandes capitales y una propaganda subliminal motivada por sustanciosos
negociados y planes maléficos.
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