OBEDIENCIA POR ACOSO
“El
verdugo es la persona que se encarga de ejecutar a los condenados a muerte o,
antiguamente, de aplicar los castigos corporales que dictaba la justicia” (Diccionario).
“El
trabajo del verdugo no es saludable ni agradable desde ningún punto de vista, y
deja claras huellas en la mente de quienes lo realizan, incluso de aquellos que
deciden hacerlo por voluntad propia. No son raros los casos de personas que
hayan asumido este rol y en la actualidad deban enfrentar trastornos del sueño o depresión, entre otros de los
males que pueden aparecer como consecuencia de asesinar premeditadamente a un
gran número de seres durante años” (Wikipedia).
“Pueden
considerarse los crímenes de obediencia como abusos de autoridad. Estos abusos
de autoridad no sólo se dan en el régimen militar, también se pueden dar en
otros ámbitos de la sociedad por ejemplo en
un partido político se obliga a los militantes a favor a votar a favor de
alguna propuesta, aunque moralmente estén en contra. En ciertas
estructuras de autoridad, la ideología dominante otorga el máximo valor de
la lealtad de los funcionarios a la organización, una vez dada la orden deben obedecer por encima de sus consideraciones
morales, por su compromiso personal con la organización y los líderes.
El ejemplo de esto puede ser el comunismo” (asterión 2003).
COMENTARIO
Los soldados de Herodes juraban fidelidad al rey. Las órdenes
había que cumplirlas ya sean buenas o malas. Si a un guardia o a un soldado se
le pedía matar tenía que hacerlo de inmediato. La ley era lo que decidiera el
rey y todos tenían que cumplirla.
Como en todas las épocas había buenos y malos. La historia nos
enseña que el poder corrompe. Es algo que puede darse con mucha facilidad
porque el ser humano está dañado por el pecado. Si a una persona se le da todo
y se la trata como a un ser superior es muy fácil que se le suban los humos y
termine siendo un tirano o un terrible dictador.
Le ceguera y la presunción del soberbio
La soberbia ciega. El soberbio se cree humilde y al no ver la
realidad miente descaradamente y gobierna con tremendas injusticias, sin tener
en consideración a las personas. Busca manejar a la gente de acuerdo a sus
conveniencias y así va consiguiendo poco a poco el poder. En la historia hemos
visto autoridades totalmente blindadas que usan la fuerza para mantenerse.
Hemos visto también las caídas de muchos mentirosos y tramposos que se hicieron
con el poder pensando más en ellos que en los demás.
Hoy lo estamos viendo en muchos gobiernos del mundo. Los que
trabajan para ellos son personas esclavizadas bajo amenazas o gente que ha roto
su conciencia y no les importa ir contra la moral porque están respaldados por
un poder mafioso que les alcanza seguridad y buenas ganancias.
El doble discurso y la doble vida son inaceptables
El poder ilegítimo,
por la doble moral de sus autoridades,
busca crear situaciones de “honradez” y “legitimidad” echando leña a las
críticas contra los opositores, inventan historias, y hacen escándalo con
asuntos banales, para que todo el mundo acepte planteamientos que parecen correctos y
acertados. No les importa echar lodo en la vida y en la honra de personas
honestas.
También asistimos
hoy, al engaño generalizado de una numerosa población, que acepta las historias
y cuentos de esas malévolas autoridades que lo único que persiguen es
beneficiarse ellos utilizando a las masas para sus perniciosos objetivos.
La obediencia obcecada genera un odio irracional
Herodes mandó matar
a todos los niños. Esa era la ley y había que cumplirla. El cristianismo, desde
sus inicios, sufrió una persecución,
motivada y alentada por las malas autoridades. Solo los que estaban cerca de
Jesús sabían de su bondad y de su grandeza. Hoy pasa exactamente igual.
Las personas más
buenas sufrieron grandes injusticias: Jesucristo, la Virgen María, San José, los
primeros cristianos y la lista sigue hasta nuestros tiempos.
La actitud de los ayayeros del poder era totalmente
distinta a la de los cristianos. Lo podemos leer en las cartas de San Pablo. Los
que estaban coludidos con el poder eran irreverentes, insolentes, torpes.
Tenían en sus manos la fuerza brutal y la utilizaban para hacer escarnio. Ese es
el tipo de persona que necesitaban las autoridades para lograr sus objetivos.
Una persona honesta sería peligrosa para ellos; al honrado, al bueno, al honesto, si no se le
podía malear había que hacerlo desaparecer. Hoy es igual.
En los tiempos
actuales se pueden ver contrastes que dicen mucho: por ejemplo cuando se
compara las imágenes de las marchas a favor de la vida con las marchas
políticas de indignación que hemos tenido últimamente (ambas de protesta y con gente joven). Las imágenes hablan solas.
Las grandes hipocresías de los falsos cristianos
Si alguien dice que
ama a Dios y motiva la violencia está mintiendo; lo mismo podemos decir del que
está a favor del aborto, que es la muerte de un niño inocente. Comparemos las
imágenes de la gente que sale a la calle para defender el aborto con las imágenes
de la gente que sale a la calle para defender la vida y la familia. Otra prueba
fehaciente de sentido común.
La Navidad es la
fiesta de la familia y de la vida. Viene Jesucristo que nace en una familia,
que es modelo para todas las familias y viene para darnos la Vida. Su misión es
librarnos de las esclavitudes que produce el pecado humano para que podamos
alcanzar la libertad y la felicidad.
No dejemos que
gente como Herodes estén en los gobiernos del mundo. Jesús no viene a traernos
la vacuna para vivir un poco más, viene a traernos la Vida para vivir toda la
eternidad. (P. Manuel
Tamayo).
¡Felices Fiestas de Navidad!
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