LA UNIDAD CON LA VERDAD Y EL PERDÓN
“Socialmente hablando, la unidad
puede representar dos aspectos: uno positivo y
uno negativo, la unidad se puede presentar como positiva, cuando refleja el
trabajo mutuo y ordenado entre las personas para el logro de objetivos, por ejemplo en una
comunidad, cuando cada una de las personas que habitan en ella, trabajan en
conjunto para obtener beneficios que mejoren su calidad
de vida. La unidad comunitaria o social
viene a estar vinculada con el propósito de unirse entre todos, dejando a un
lado las diferencias para el logro de una meta en común. Aunque, la unidad también
puede ser negativa, si se piensa que lo diferente es malo y peligroso, y que por lo tanto debe
ser apartado o eliminado” (Diccionario).
“La verdad es la correspondencia entre lo que pensamos o sabemos con la realidad.
La palabra, como tal, proviene del latín verĭtas, veritātis. En este sentido, la verdad supone la concordancia
entre aquello que afirmamos con lo que se sabe, se siente o se piensa. De allí
que el concepto de verdad también abarque valores como la honestidad, la
sinceridad y la franqueza” (Diccionario).
“Perdón es
la acción y el resultado
de perdonar. Se puede perdonar, entre otras cosas, una ofensa
(por ejemplo, un insulto), una pena (cadena perpetua, arresto domiciliario...),
una deuda (por ejemplo, económica). También es la indulgencia o la remisión de
los pecados.
La palabra 'perdón' también tiene otros significados y
se utiliza en varios contextos para expresar disculpa en general ('Perdón, no
me había dado cuenta'), por ejemplo cuando se interrumpe un discurso ('Perdón,
¿sabéis qué hora es?'). También se emplea a modo de disculpa para excusarse en
una conversación ante algo que se dice de forma inapropiada ('He visto por la
calle al tío ese, perdón, a tu novio'). En algunos casos se utiliza la fórmula
'con perdón'. (Diccionario).
COMENTARIO
La auténtica unidad, que es la única que vale la pena,
es la que está unida a la verdad, al bien y a la belleza. Cualquier
acercamiento o acuerdo que no lleve estas características no son unidad.
Si se unen unos cómplices para asaltar un banco, esa
unión no tiene nada que ver con la unidad, es solo una complicidad. Para que
sea unidad debe perseguir un bien y las partes deben estar identificadas con
ese bien. Es bueno lo que es verdadero, sano y noble. Aquello que cuando se
adquiere todos se enriquecen en el espíritu.
Nunca se obtiene la unidad con el odio, el
resentimiento o la envidia. Lo negativo no une. Es por eso que siempre hay que
tener en cuenta el perdón para poder elaborar una verdadera unidad.
El bien nunca se puede unir con el mal. No se puede
poner en un mismo nivel el bien y el mal.
No es democrático poner un planteamiento correcto
frente a otro que es erróneo y decir que hay libertad para escoger, como si
diera lo mismo cualquiera de los planteamientos.
Al mal no se le puede dar cabida. No se puede poner al
mismo nivel la opinión de un notable de la ciudad con la opinión de un
delincuente reconocido. El mundo se equivoca en esto y actúa como lo hicieron
las autoridades que compararon Barrabás con Jesús.
Decidir a
conciencia y con sentido común
Es una falta de sentido común y también de espíritu
democrático poner en el mismo nivel a una persona instruida y a un ignorante
cuando se trata de asuntos que exigen conocimiento y profesionalidad. Es una
falta grave de Caridad engañarle a una persona diciéndole que es capaz de
llevar una responsabilidad grande cuando no tiene idoneidad para eso.
La ignorancia
es el peor de los males. “Del pecado de ignorancia el demonio saca
ganancia” El ignorante es como un ciego que no ve
nada. Al ciego se le ayuda y se le orienta. El ciego no puede guiar porque
termina estrellándose y puede estrellar también a los demás.
Las leyes deben darse con sensatez, sentido común y
coherencia para no dar nunca facilidad a que entren a tomar decisiones serias
personas cuestionadas por delincuencia o por su falta total de preparación.
La unidad se construye con la verdad, la sensatez, la
armonía, la lógica, el sentido común y por supuesto el perdón. No es bueno que
las personas guarden odio. El odio es malo sea cual sea la motivación, es una
herida en el corazón que distorsiona todo. Nadie debe odiar, por eso Jesucristo
nos enseña a perdonar a todos, incluso al hombre más miserable.
Rezamos por nuestro país, y construyamos la unidad con
la verdad y el perdón. (P. Manuel Tamayo).
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