LA MULTIPLICACIÓN DE LOS ANTI
“Al mismo tiempo que la comunidad científica se
encuentra inmersa en la búsqueda de una vacuna frente al SARS-CoV-2, un pequeño
pero ferviente movimiento antivacunas le hace frente. Sus miembros están
expandiendo mensajes de diversa índole: las vacunas frente al coronavirus
pretenden implantar microchips o una mujer participante en los ensayos clínicos
falleció tras recibir una dosis de la vacuna. Además, un video de YouTube con
más de ocho millones de visitas promovió el mensaje de que las vacunas matarían
a millones de personas” (vacunas org).
“El antiteísmo
es la oposición activa a las creencias religiosas, es decir, no solo defiende
el argumento de que Dios no existe, sino que además se opone directamente a
cualquier religión organizada o a la creencia en cualquier deidad. Por ello los
antiteístas además de ser ateos, hacen activismo al respecto, enfrentan a las
religiones y constantemente están defendiendo su posición con postulados
fundamentados en la razón y en la ciencia. Los antiteístas se consideran los
"nuevos ateos" y aseguran que la ciencia es la base de la moral y que
a su vez ésta hace a la sociedad más racional y humana” (BBC, NEWS).
“En un sentido estricto, el anticlericalismo es un laicismo combatiente y activo que trata de mantener toda convicción
religiosa dentro del ámbito o esfera personal e individual. Las derivaciones de
este pensamiento han sido muchas: en unos casos el movimiento anticlerical ha
ido acompañado de actos violentos contra edificios o el arte religioso (iconoclastia) o contra las personas; en otros, por el contrario, ha tenido un
contenido más intelectual y político y ha sido asumido por humanistas como
Erasmo ilustrados como Voltaire, filósofos como Friedrich Nietzsche, hijo de un
clérigo protestante, por ideologías como la francmasonería, el liberalismo, el anarquismo y el comunismo y por las filosofías materialista, epicúrea, empírica, ilustrada, nihilista y pesimista”
(Wikipedia).
“El antifútbol lo ejercen las
personas que no les gusta que el fútbol tenga protagonismo en una sociedad y se
dedican a criticarlo y mininizarlo como
si se tratara de una actividad de poca categoría. Les molesta y no
entienden que otros lo vean con tanta pasión, y hagan todo lo posible por no
perderse un partido importante (Wikipedia).
COMENTARIO
Una persona buena y correcta
no suele ser un anti.
Muchos anti, (salvo
honrosas excepciones), viven una suerte de amargura tejida con una amalgama
de hilos embadurnados con ignorancias, creencias fantásticas o credulidades.
Suelen estar fastidiados y mostrar antipatías con los que no comulgan con sus
teorías.
En estos tiempos, que nos
han tocado vivir, ha aumentado en el
mundo la pedantería. Estos personajes, que creen saberlo todo, acumulan
terquedades con un pseudofanatismo de opiniones dogmáticas, que son
presentadas como certezas irrefutables. Suelen ser personas de pensamiento
único, que les gusta que los demás piensen como ellos. No saben respetar la
libertad de los demás y se enfadan cuando alguien pone en tela de juicio sus
“teorías”
Optar siempre por un camino
positivo
En la vida hay suficientes
cosas buenas que enseñar, proponer y defender;
no hay tiempo para ser anti. Además viene bien sacar a relucir el viejo
refrán que dice “zapatero a tus zapatos” , porque cada uno tiene su
campo de trabajo, donde puede desarrollar sus capacidades y contribuir así al
bien de los demás y de la sociedad.
Es verdad que pueden haber
muchas cosas que no nos gustan: los modos de ser de alguna persona o las
actividades que realiza. Para decidir bien en esas ocasiones, no podemos
olvidar que tenemos la libertad para no optar por algo que no queremos aceptar;
teniendo siempre cuidado de no maltratar a nadie. No es correcto, y sería de
muy mal gusto, descalificar a una persona con una mala cara, o con una
ironía hiriente y burlona, porque no estamos de acuerdo con el trabajo o la
actividad que está realizando.
Simpre hay que tratar bien a
las personas, sin abajarlas, ni mirarlas con frialdad, como si no nos
interesara nada de lo que está haciendo.
Si vemos que alguien se porta
mal, o hace cosas malas, tenemos la libertad para ayudarlo con un consejo oportuno y
acertado. Si no acepta nuestra ayuda y continúa portándose mal, podemos manifestar
nuestro desacuerdo con terceras personas que lo puedan ayudar, procurando ser
muy claros en nuestras advertencias y criterios. Pero nada de eso nos debería llevar a tomar
una decisión para ser anti y hacer extensiva y en público, una
descalificación personal.
Ganar y hacer ganar con la
caridad
Todos los seres humanos, sin
excepción, debemos esforzarnos para amar a los demás. Es así como conseguimos
enriquecer y elevar nuestro ser persona. Es el logro que
nos hace felices y consigue que hagamos, al mismo tiempo, felices a los
demás.
En la larga trayectoria de nuestra
vida, van apareciendo unas obligaciones morales, que nos invitan y nos motivan
a respetar los derechos de las demás personas. Cuando sabemos corresponder con
una conducta adecuada y coherente, nos encanta que mucha gente se dedique su
tiempo a una serie de actividades que a nosotros no nos gustan.
Si hacemos las cosas bien,
nos llenaremos de alegría y felicidad al ver que los demás están contentos
realizando actividades que no son de nuestra incumbencia y agrado. En esas
ocasiones nos esforzaremos para no hacerle nunca un feo, o soltar un
comentario peyorativo, a alguien que realice una actividad en la que no estamos
de acuerdo.
Si de verdad queremos al
prójimo nos mostraremos siempre favorables a ellos y tendremos cuidado en no
herir suceptibilidades con bromas desagradables que podrían señalar una
descalificación de la persona o de las actividades que está realizando.
Con la caridad todo se
arregla
No es inteligente
manifestarse como anti. Una actitud así resta mucha fuerza a las
relaciones humanas. Cuando los demás pueden ver que una personas es capaz de
ahogar el mal en abundancia de bien, se apunta a ella y la quiere seguir a
donde vaya. El bien del amor humano es el mayor poder que puede tener una
persona, y es totalmente difusivo.
El compromiso de cada persona
debe ser con el Amor y eso se llama fidelidad, cuando es auténtica, dura y
perdura como el oro. El amor crece y se acrisola con el bien y el bien responde
a la verdad, y el bien y la verdad son los que tejen la unidad.
La falta de amor produce
situaciones de rivalidad que dividen a las personas, las enfrentan y entonces
se encienden fácilmente las iras. Es en esas coyunturas cuando se producen los
enfrentamientos que maltratan y dividen a las personas.
Los anti están
manifestando habitualmente una lejanía y una división, al apartarse no quieren
saber nada, ponen una X a las personas y se olvidan.
El ser humano tiene que
aprender a caminar con personas, no con los errores, sino con las
personas, para ayudarlas a conocer la verdad y consigan dejar a un lado sus
errores.
Como siempre, unos están más
cerca y otros más lejos. Si queremos arreglar bien las cosas deberíamos dar
prioridad al que está lejísimos, que seguro necesitará más de nuestra ayuda.
En la parábola de Buen Pastor
el Señor nos hace ver que en el Cielo hay más alegría por un pecador que se
convierte que por muchos justos que no
tienen necesidad de conversión. Por eso al buen pastor le da más alegría la
oveja centésima que estaba perdida y recuperó, que las 99 que están en el redil.
(P.
Manuel Tamayo).
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