LA APOSTASÍA SILENCIOSA
“La apostasía es la renuncia o abjuración pública de la religión que se
profesa” (Diccionario).
“Como apostasía se denomina, en el seno de la
Iglesia cristiana, el rechazo por parte de una persona, anteriormente
cristiana, de la doctrina y la fe predicada por Jesucristo. En este sentido, es
un concepto que se emplea para describir la renuncia, voluntaria y consciente,
de la fe en Dios y en los dogmas del cristianismo. Así, la apostasía vendría a
ser el proceso de desconversión cristiana” (Diccionario).
“El Espíritu dice
claramente que, en los últimos tiempos, algunos abandonarán la fe para seguir a
inspiraciones engañosas y doctrinas diabólicas. Tales enseñanzas provienen de
embusteros hipócritas, que tienen la conciencia encallecida”, (1 Timoteo
4:1-2).
COMENTARIO
No sabemos en qué tiempo de
la historia de la humanidad estamos, pero sí podemos constatar que en estos
tiempos mucha gente se está alejando de Dios, y que sociedades, que antes eran
cristianas, ahora ya no lo son.
Si atendemos solo a las
personas individuales fácilmente nos encontramos con ateos, agnósticos o
personas que viven como si Dios no existiera, que dicen que son católicos pero
no practican la religión.
Por otro lado observamos
que la ignorancia religiosa ha crecido en todo el mundo. Muchos no han leído
las Sagradas Escrituras y desconocen los puntos esenciales del Catecismo de la
Doctrina Católica.
Hace tiempo que la religión
pasó a ser algo exclusivamente de la vida privada y en algunos lugares existe
la prohibición expresa de difundirla. El ciudades, que se dicen civilizadas de
Europa, se han prohibido los crucifijos en lugares públicos y se le pide a la
gente evitar signos confesionales como santiguarse o persignarse a la
vista de otras personas. Para más inrri, han expulsado de los colegios a
profesores que enseñan la doctrina católica sobre el matrimonio. Además la
comunidad europea sugiere que no se diga “Feliz Navidad” este año y en su lugar
se diga: “Felices Fiestas”.
Persecusión contra la
Iglesia
A todo esto se agrega la
persecución que hay contra la Iglesia, que en algunos lugares del mundo también
es cruenta. En el siglo XXI la Iglesia está teniendo nuevos mártires que dan su
vida por defender la fe. En otros lugares se ataca la doctrina de la Iglesia
sobre la vida y la familia permitiendo el aborto, la eutanasia y el matrimonio
entre personas del mismo sexo, aduciendo que esa doctrina es solo para los que
son católicos y que cada uno es libre para optar por la opción que le parezca.
El desconocimiento de la
Antropología del ser humano es cada día más extenso en el mundo entero. Se
esconde la verdad por razones de conveniencia, promoviendo una libertad
absoluta, como si el ser humano pudiera decidir en todo, con su cuerpo y con su
alma, sin escuchar la doctrina milenaria de la Iglesia que además procede de la
revelación de Dios a los hombres.
Hoy se pone en tela de
juicio las enseñanzas de la Iglesia sobre Dios, el origen y el destino de los
hombres. Por estos descuidos muchos ignoran lo que es el ser humano y viven al
margen de las verdades de la fe.
En un ambiente de descuido
y abandono de los temas espirituales, cuando crece el materialismo y la
ciencia se quiere independizar de la fe, la sociedad empieza a dar tumbos:
personas que abandonan sus compromisos familiares, otros que dejan la religión
y se apartan de Dios, otros que se dicen católicos y aceptan lo que la Iglesia
prohibe, por ejemplo el aborto. También existen católicos que desean que la
Iglesia acepte lo que Dios ha condenado siempre. Hay un desconcierto general
que hace urgente una nueva evangelización. Ésta debe inicarse cuanto antes (P. Manuel
Tamayo)
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