viernes, 13 de enero de 2017

CORRUPCIÓN DENTRO DEL TRÁFICO
  
“Si eres de los que se enojan conduciendo y te has visto involucrado en algún incidente indeseado, debes saber que esa furia puede afectar tu salud, mental y física y causarte graves accidentes. El enojo te puede asustar, desestabilizar y parecer inevitable pero puedes aprender a controlarlo. Descubre cómo.

La ira se define como un estado emocional que varía en intensidad y puede ir desde una leve irritación hasta llegar a la furia y la rabia intensa, y suele involucrar también cambios fisiológicos y biológicos. 
La teoría del manejo de la ira se basa en los conceptos de comportamiento cognitivo y se desarrolló a principios de los 70. Desde entonces, la técnica de control del enojo, se fue desarrollando con el tiempo. Cuando una persona se enoja, su ritmo cardíaco y la presión arterial aumentan, al igual que cambian los niveles de sus hormonas de energía, adrenalina y noradrenalina.  (Verónica Wolman)

COMENTARIO

El automovilista que conduce un carro en las calles de Lima o de Chiclayo puede convertirse en una verdadera fiera mientras está manejando y quiere no llegar tarde a su trabajo o a los compromisos que tiene.

El ambiente generado por el caos y la informalidad que produce los embotellamientos crea conductas agresivas y enfrenta habitualmente a las personas. Los choferes que trabajan en las pistas se convierten en avezados agresores con una prepotencia y falta de respeto que no tiene límites. Con esas conductas cargadas de agresividad se borraron del mapa las normas de cortesía y de buen trato con las personas que van en las otras movilidades, o con los peatones.

En las calles existe hoy la ley de la selva,  donde gana el más fuerte y atrevido, que procura entrar por donde puede y saltarse cualquier regla, siempre y cuando no lo mire el policía y en otros casos, aunque el policía esté presente, porque donde todo vale por el desorden, es inútil que haya una persona uniformada tocando pito y moviendo los brazos insistentemente. Los policías de tráfico están en una condición de “cumplo” y “miento”

Si uno sale en su carro con buen humor para iniciar bien la jornada del día, en la primera esquina puede recibir un bocinazo de un conductor agresivo que va con prisa y lo apura. Si somos lentos para cruzar una calle es muy probable que nos insulten y nos metan el carro con furia.  Un micro que quiere coger pasajeros donde sea puede cruzar por delante y detenerse sin más impidiendo la circulación, a él no le importa nada. Y después se lanza a la carrera, a toda velocidad compitiendo con otros para coger pasajeros, y nadie les dice nada, se convierten en los dueños de la pista. Un peatón puede parar un taxi en medio de una avenida con tráfico y quedarse negociando con el taxista mientras una cola de carros está esperando. Es lo que vemos todos los días y lo seguiremos viendo hasta que alguien con valentía termine con estas situaciones de tensión que rompen y tiran por los suelos las buenas costumbres que deben tener las personas.

Estas conductas motivadas por el tráfico hacen agresivas a las personas y crean hábitos negativos con un pesimismo generalizado para todos los desplazamientos que se quieran hacer. La gente se lo piensa mucho antes de salir para no verse encerrado en una “cárcel” donde el cargamontón es constante.

Estas vivencias generan en las personas buenas y bien educadas una especie de doble vida: la agresividad en las pistas, y la paz en los otros ámbitos. Sienten el desagrado de tener unas reacciones que no quisieran y que no pueden de salir de ellas.

En cambio en las grandes mayorías aumenta la chabacanería, el maltrato, la informalidad, la falta de nivel y categoría humana de las personas. Se generan conductas desagradables y antiestéticas que pintan una sociedad vulgar, sucia y atrasada en los aspectos humanos.  Y es peor cuando los que están metidos en estos mundos no se dan cuenta de las grandes limitaciones que padecen.


Es urgente el cambio de estas situaciones si queremos progresar de verdad en educación y cultura, para tener un país competitivo y seguro. (P. Manuel Tamayo).

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