miércoles, 1 de marzo de 2017

EL REPUDIO IDEOLÓGICO

“La libertad es maravillosa, imprescindible, pero lo que verdaderamente hace libre al ser humano es la verdad” (Miguel Ángel Velasco, “La luz brilla en las tinieblas”, p. 64)

“Las ideologías modernas, con su carga utópica destructora, jamás podrán borrar, por mucho que se esfuercen, los interrogantes y deseos de plenitud y de felicidad que habitan en el corazón de cada ser humano” (Miguel Ángel Velasco, La luz brilla en las tinieblas, p. 65).

“Hay verdades que no responden a consensos ni a votaciones parlamentarias, ni a mayorías ni a minorías, que no son de derechas ni de izquierdas, ni siquiera de centro, sino de una dimensión superior y mucho más elevada” (Miguel Ángel Velasco, La luz brilla en las tinieblas, p.67)


COMENTARIO

Las ideologías pueden crear una mentalidad de repudio en las personas. Esto es lo que ha ocurrido a lo largo de la historia por el influjo de corrientes antagónicas que se pusieron en boga causando divisiones, peleas y guerras en todo el mundo.

La verdad no es una ideología y por lo tanto no se parcializa para un determinado grupo, es para todos igual, y en vez de causar divisiones y peleas, une a los seres humanos y consigue que se quieran.

La peor tragedia que le puede ocurrir al mundo es cuando crece una ideología que se opone a la verdad. Ésta tiene dos efectos catastróficos: la creación de una mentalidad anti verdad (repudio ideológico contra lo bueno, que es un veneno contra el amor limpio y noble) y la creación del reino de la mentira, de lo falso y de la trafa continua y contagiosa.

Una ideología mentirosa es la causa eficiente del repudio y el egoísmo la causa material; o sea si la persona ha sido educada como un “príncipe” (le han consentido todo, le dan lo que él pida, lo engríen), lo han engañado porque se creerá más de lo que es, y además se puede decir que está “preparado” para ser un liberal extremista, porque querrá hacer lo que a él le da la gana y no aceptará ninguna obligación. Y si el consenso de las mayorías responde a una ideología que defiende esos “derechos”, surge fácil el repudio ideológico contra lo más bueno, para defender lo más cómodo y placentero, que se convierte en una fuente más para tener poder.

Ya ocurrió en tiempos de Jesucristo cuando los hombres lo rechazaron, repudiando su doctrina. Las mismas autoridades de la época lo condenaron y le dieron pena de muerte. Como el hombre es el mismo, la historia se repite. La mentalidad social ya está expulsando a Dios y escogiendo a Barrabás.
Es muy fácil que la verdad se pierda en una selva de mentiras tejida con razonadas de falsos intelectuales y seudocientíficos que miran más sus beneficios y negocios que la verdad que todos debemos aceptar aunque nos cueste.

Los paraísos terrenales que pintan esos escribidores liberales son utopías que podrían formar parte de una buena colección de libros de fantasía. Lo triste es la credulidad de millones de personas que están siendo engañadas miserablemente y en nuestras propias narices, pensando que están en lo cierto.


El odio sembrado estremece negativamente hasta que la intoxicación produzca la indignación suficiente para poner de lado a Dios y a la Iglesia y en una segunda instancia convertirse en perseguidores de quienes defienden la sublime doctrina cristiana. (P. Manuel Tamayo)

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