miércoles, 17 de mayo de 2017

LA TIRANÍA DE LOS NUEVOS “DUEÑOS” DE LA CULTURA

“Están en las carátulas de las revistas de actualidad, los llaman desde los programas radiales, …asisten a programas televisivos…opinan de todos los temas,… la gente se acostumbra a ellos  y termina pensando como ellos. Sus consejos se vuelven consignas, sus recomendaciones se hacen obligatorias y muchos adoptan sus modos de ser y de pensar, su lenguaje, para no sentirse al margen del consenso general” (Nicolás Márquez y Agustin Laje, “El libro negro de la nueva izquierda” p. 12)

“Hoy existen Estados que obligan cuando quieren y porque quieren, aunque aquello no vaya en conformidad con la ley natural; se atribuyen ser árbitros y reguladores de toda acción…todos tienen que respetar el sello del Estado que busca organizar a la familia con leyes como la del divorcio, la unión civil, el amor libre… Muchos Estados se consideran dueños de la cultura….  Nada tiene valor si no es aprobado por ellos…” (Nicolás Márquez y Agustin Laje, “El libro negro de la nueva izquierda” p. 10)

Derecho de un padre de familia: “Solicito expresamente sea puesta a mi disposición la pertinente información previa sobre cualquier actividad, charla, taller o similar que afecte directamente a la educación moral del alumno en cuestiones socialmente controvertidas, como son las relativas a educación afectivo-sexual, la “identidad y expresión de género”, la “diversidad sexual y afectiva”, los “diferentes modelos de familia”, etc. De este modo, podré evaluar con anterioridad dichas actividades y prestar, si procede, mi aceptación expresa para que el citado alumno participe en las mismas”, (modelo de solicitud de los colegios españoles, para que un padre puede presentar en el colegio de su hijo).


 
COMENTARIO

Los nuevos “dueños” de la cultura constituyen un cúmulo de personas liberales y permisivas que buscan crear un consenso general para la libertad absoluta, y mueven a las grandes mayorías a dejar los escrúpulos de tener que estar sometidos a unas reglas morales que limitan el accionar libre de cada uno.

Apuntando hacia una vida cómoda y placentera, estas personas quieren eliminar todo lo que no les deja vivir como ellos quieren;  rechazan los valores y costumbres de una familia tradicional: ellos dicen que el papá no debería mandar en su casa para no imponer las cosas, la mamá no debería dedicarse a la maternidad para no sentirse explotada por sus propios hijos y para que pueda salir libremente a trabajar, los niños deberían ser libres para escoger sus opciones sexuales, las que a ellos les parezca,  y deberían vestir con la ropa que ellos decidan y nadie les debe obligar a otra cosa.

A estas personas, que suelen pensar poco en las virtudes humanas y en los valores familiares, les parece que podrían vivir cómodamente, aceptando todo tipo de placeres, sin mayores exigencias ni compromisos con nadie; se apuntan a ser independientes y autónomos, pensando que así podrían elegir lo que le parezca sin que ninguna persona se meta en sus decisiones. No perciben, ni por asomo, el descalabro que se les viene.

Son los que defienden a capa y espada la libertad absoluta, llevando habitualmente un resentimiento contra alguien, una herida interna, alguna desavenencia por un mal entendido, o porque alguien le calentó la cabeza para utilizarlo en la protesta de los indignados. Se sienten víctimas de desprecios o de maltratos.
Algunos, se sitúan en las izquierdas (gente herida que busca un cambio),  y encuentran fácilmente, en esos ambientes de protesta y rebeldía, las arengas y el apoyo para destruir lo que puede ser un obstáculo para su comodidad y aparente “libertad”.

En no pocos casos la motivación principal es la envidia y entonces se suman fácilmente, y con los ojos cerrados, a proyectos de cambio y de revolución que están en el consenso general del momento, antes era la lucha de clases y hoy es la ideología de género.

También ocurre con los que tienen una situación de estabilidad económica, (ellos podrían decir que son de izquierda, porque cae bien. En la política se les llama caviares) la motivación principal podría ser el placer y la ambición de poder.

En ambas situaciones puede crecer el odio de la indignación contra el otro extremo donde se encuentra el orden de las vidas coherentes, que respetan la ley natural y la libertad de las personas para elegir, de acuerdo con la verdad, lo que es conveniente para uno mismo, para la familia y para la sociedad.
Lamentablemente estamos viviendo hoy la tiranía de los nuevos “dueños” de una pseudo cultura que aprueba lo que les da la gana y hacen propaganda, inflando el globo, para que todo el mundo se lo crea. No tienen escrúpulos para mentir llamando cultura a cualquier sandez humana que apoye los argumentos que ellos proponen, y al que no esté de acuerdo primero lo ningunean, después lo insultan y luego terminan atacándolo.

 No ven bien y llaman retrógrados y homofóbicos a los que defienden la familia y los valores tradicionales de la verdadera cultura.


Hoy se hace urgente desenmascarar a esa sarta de impostores que buscan el poder y el dinero, sin importarles para nada la coherencia de vida, que es consecuencia de la verdad y de las virtudes que todo ser humano debe cultivar para cumplir con su finalidad como persona. (P. Manuel Tamayo)

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