viernes, 29 de diciembre de 2017

ASUETO O DÍA LABORABLE

“El asueto es la suspensión temporal de las obligaciones laborales, el estudio u otras actividades cotidianas para dedicar el tiempo al descanso o el ocio” (diccionario).

El Papa Francisco aprovecha el tiempo pero no reniega del descanso, que considera tan importante como el trabajo. “No se trata de no hacer nada, sino de dar un sentido a las pausas cotidianas” (Papa Francisco).

“Descansar no es no hacer nada sino aprovechar el tiempo en cosas que causen menos esfuerzo” (San Josemaría)


COMENTARIO

Cuando estábamos en el colegio y se declaraba día de asueto el salón entero estallaba en aplausos y hurras. Nos entraba de pronto una alegría muy grande aunque no sabíamos qué íbamos a hacer en ese día de vacaciones que nos regalaban. Era indudablemente un día para jugar. Se aprovechaba bien el tiempo cuando se jugaba mucho y uno se iba a dormir cansado y con la ilusión de que el día siguiente sea igual. ¿Cómo sería si todos los días fueran vacaciones?

De mayores cuando en el trabajo se declaraba día no laborable había también una satisfacción porque era la oportunidad para salir a comprar o terminar un trabajo pendiente, o tal vez para descansar un poco más. En cambio para los papás podría resultarles molesto o problemático atender a los hijos en casa porque no están en el colegio.

Nunca faltaron las voces de los “responsables” que veían mal el asueto o el día no laborable en un país donde hacía falta trabajar más y capacitarse mejor. Todo depende de cómo se vea y de las circunstancias del momento.

Cuando hoy se habla de recuperar el tiempo perdido parece que realmente se está cumpliendo con ese objetivo, sin embargo en realidad solo se trata del cumplimiento de un horario, porque la recuperación depende del esfuerzo de cada uno y no de cumplir con unos procedimientos establecidos.

Es lamentable ver cómo se pierde el tiempo, incluso en los días laborables, y por supuesto, durante las vacaciones. Muchos que no saben trabajar tampoco saben descansar. Es fácil ver chicos que no tienen nada que hacer y se pegan unas aburridas tremendas. Nadie les enseñó a ser responsables con el aprovechamiento de su tiempo. Se acostumbraron a hacer lo que les mandaban y después se dedicaron a jugar con sus celulares y no salen de allí.

Realmente se han perdido las buenas costumbres y las mejores virtudes para rendir y hacer rendir el día. El país no necesita horarios ni sistemas, necesita formar bien la cabeza de las personas para que adquieran una buena jerarquía de valores para rendir al máximo de un modo personal.

En la casa y en el colegio se debe formar, no para que la gente haga cosas sino para que la gente quiera de verdad. Hacen falta buenos trabajadores, gente que realmente pone empeño en lo que hace, a la hora de trabajar y a la hora de descansar. El que no sabe trabajar pierde el tiempo miserablemente esté donde esté y eso es muy penoso y desagradable.  


El inicio del año es una buena oportunidad para decidirse a trabajar personalmente y no perder el tiempo en banalidades. (P. Manuel Tamayo).

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