ASUETO O DÍA LABORABLE
“El asueto es la suspensión temporal de las
obligaciones laborales, el estudio u otras actividades cotidianas para
dedicar el tiempo al descanso o el ocio” (diccionario).
El Papa Francisco aprovecha el tiempo pero no
reniega del descanso, que considera tan importante como el trabajo. “No se trata
de no hacer nada, sino de dar un sentido a las pausas cotidianas” (Papa
Francisco).
“Descansar
no es no hacer nada sino aprovechar el tiempo en cosas que causen menos
esfuerzo” (San Josemaría)
COMENTARIO
Cuando estábamos en
el colegio y se declaraba día de asueto el salón entero estallaba en aplausos y
hurras. Nos entraba de pronto una alegría muy grande aunque no sabíamos qué
íbamos a hacer en ese día de vacaciones que nos regalaban. Era indudablemente
un día para jugar. Se aprovechaba bien el tiempo cuando se jugaba mucho y uno
se iba a dormir cansado y con la ilusión de que el día siguiente sea igual.
¿Cómo sería si todos los días fueran vacaciones?
De mayores cuando
en el trabajo se declaraba día no laborable había también una satisfacción
porque era la oportunidad para salir a comprar o terminar un trabajo pendiente,
o tal vez para descansar un poco más. En cambio para los papás podría
resultarles molesto o problemático atender a los hijos en casa porque no están
en el colegio.
Nunca faltaron las
voces de los “responsables” que veían mal el asueto o el día no laborable en un
país donde hacía falta trabajar más y capacitarse mejor. Todo depende de cómo
se vea y de las circunstancias del momento.
Cuando hoy se habla
de recuperar el tiempo perdido parece que realmente se está cumpliendo con ese
objetivo, sin embargo en realidad solo se trata del cumplimiento de un horario,
porque la recuperación depende del esfuerzo de cada uno y no de cumplir con
unos procedimientos establecidos.
Es lamentable ver
cómo se pierde el tiempo, incluso en los días laborables, y por supuesto, durante las vacaciones. Muchos que no saben
trabajar tampoco saben descansar. Es fácil ver chicos que no tienen nada que
hacer y se pegan unas aburridas tremendas. Nadie les enseñó a ser responsables
con el aprovechamiento de su tiempo. Se acostumbraron a hacer lo que les
mandaban y después se dedicaron a jugar con sus celulares y no salen de allí.
Realmente se han
perdido las buenas costumbres y las mejores virtudes para rendir y hacer rendir
el día. El país no necesita horarios ni sistemas, necesita formar bien la
cabeza de las personas para que adquieran una buena jerarquía de valores para
rendir al máximo de un modo personal.
En la casa y en el
colegio se debe formar, no para que la gente haga cosas sino para que la gente quiera
de verdad. Hacen falta buenos trabajadores, gente que realmente pone empeño en
lo que hace, a la hora de trabajar y a la hora de descansar. El que no sabe
trabajar pierde el tiempo miserablemente esté donde esté y eso es muy penoso y
desagradable.
El inicio del año
es una buena oportunidad para decidirse a trabajar personalmente y no perder el
tiempo en banalidades. (P. Manuel Tamayo).
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