EL NARCISISMO y la automanipulación de la conciencia
“Narcisismo es una conducta o manía típica del narciso. Este adjetivo, que
proviene del personaje mitológico Narciso,
hace referencia al hombre que
se precia de hermoso, que está enamorado de sí mismo o que cuida demasiado su
compostura. El narcisismo, por lo tanto, es la complacencia excesiva en la
consideración de las facultades propias” (Definición, Wordpress).
“Están
tan llenos de su ego, de adularse, de ensalzarse y de convertirse en poseedores
de la más absoluta verdad que suelen carecer de todo tipo de reflexión tanto
sobre su vida en particular como de la general” (Wordpress).
“El
mejor negocio del mundo es comprar a los hombres por lo que valen y venderlos
por lo que se creen que valen” (San Josemaría Escrivá).
“Una
persona puede ser considerada hábil, diplomática, o astuta y verse en ella
la mentira como una cualidad
positiva. De algunas profesiones, como ocurre con los
políticos, no se espera que digan
siempre la verdad o que cumplan sus promesas. Tampoco
extraña en personas que socialmente encubren mentiras para no crear situaciones
perjudiciales. No nos debe extrañar que se les perdonen las mentiras o eso
parece cuando hablamos de la misma” (Rafael Benitez Moreno).
“El mentiroso alberga siempre miedo ,
fundado o no, a que la verdad se sepa. Además tiene miedo
a ser menos que los demás, miedo
a no conseguir un objetivo profesional, miedo
a perder la confianza de los suyos, miedo
a que no les quieran o aprecien, miedo a que no les respeten y miedo a perder o
a no ganar algo”, (Rafael Benitez Moreno).
COMENTARIO
El amor propio y la mentira son muy amigos entre sí.
Exaltar y engreír en exceso a un niño o a un adolescente es contribuir a que
pueda ser mentiroso y que termine manipulando a los demás con la mentira. La
vanidad y el orgullo exaltan las pasiones humanas para la autocomplacencia y
para la terca defensa de los propios caprichos y antojos, y más tarde, para
exigir con sus ideas, que las presentará
con una seguridad radical, como las mejores a tener en cuenta.
Nuestra sociedad, alejada de los valores, busca denodadamente el poder y no el deber.
Se educa para ser líder y tener el poder de mandar. La libertad se entiende
como tener todo lo que se puede en lo material, intelectual y sentimental. Esta
direccionalidad equivocada produce choques y conflictos constantes, todo se
pone en el nivel de la competividad y las cosas se sacan a base de voluntarismos
(la voluntad de poder por el engreimiento
del espíritu y la corrupción de la vanidad). Es el puro narcisismo de la
egolatría que se ha sembrado en la interioridad de muchas personas.
El narcisista es cruel, pisa fuerte con sus ideas,
minimiza a los que no piensan como él, manipula creando “verdades” para
persuadir a la gente y tenerlas bajo su dominio, como el niño engreído que
quiere todo para sí y si no lo obtiene se llena de rabia. El narcisista no
piensa en los demás para ayudarlos y servirlos, piensa más bien cómo
utilizarlos, o busca con quien se puede juntar para ganar puntos de aprobación
y hacer argollas.
El amor propio desordenado destroza las nociones de
bien y mal que trae toda conciencia humana. El vanidoso fuerza constantemente
su conciencia para querer pensar como desea vivir y no como debe vivir.
Ordenará todas las cosas con los parámetros de su perversidad para que sus
ideas y argumentos parezcan nobles y conforme a las leyes establecidas.
Tejiendo verdades fuera de contexto, fabrica mentiras y no tiene escrúpulos
para cambiar, con toda desfachatez y a su
antojo, los principios objetivos de la moral.
Los fariseos y doctores de la ley que aparecen en
tiempos de Cristo eran teóricos de lo que se debería hacer, sus discursos
sonaban coherentes y acertados, pero la vida que tenían iba por otros
derroteros, eran hipócritas, querían arreglar la vida de los demás sin ordenar
la propia.
El sanguinario Herodes, que aparece en los tiempos del nacimiento de Cristo, era la
autoridad y la ejerció para organizar la matanza de los niños, porque quería
matar a Jesús, manipula y hace todas las triquiñuelas que puede, para que su
actuación parezca acertada y aprobada por el sentir común de la población. Así
influye con su “política”, para que años después, condenen a muerte a Jesús.
La verdad nunca se impone a base de voluntarismos,
tampoco será consecuencia de los odios que causan peleas y revanchas. La verdad
que nos da libertad es la humildad, que es a su vez el reconocimiento de
nuestra poquedad y de la triste capacidad que tenemos de ser un desastre. La
persona humilde no anda moviendo papeles para presentar una hoja inmaculada
como curriculum vitae, para demostrar
a los demás que él es honrado y correcto. Sabe de lo que es capaz y busca
consejo y ayuda, por otro lado tiene una gran comprensión con el prójimo y sabe
perdonar sin guardar ningún resentimiento. (P. Manuel Tamayo).
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