miércoles, 10 de enero de 2018

EL NARCISISMO y la automanipulación de la conciencia

“Narcisismo es una conducta o manía típica del narciso. Este adjetivo, que proviene del personaje mitológico Narciso, hace referencia al hombre que se precia de hermoso, que está enamorado de sí mismo o que cuida demasiado su compostura. El narcisismo, por lo tanto, es la complacencia excesiva en la consideración de las facultades propias” (Definición, Wordpress).

“Están tan llenos de su ego, de adularse, de ensalzarse y de convertirse en poseedores de la más absoluta verdad que suelen carecer de todo tipo de reflexión tanto sobre su vida en particular como de la general” (Wordpress).

“El mejor negocio del mundo es comprar a los hombres por lo que valen y venderlos por lo que se creen que valen” (San Josemaría Escrivá).

“Una persona puede ser considerada hábil, diplomática, o astuta y verse en ella la mentira como una cualidad positiva. De algunas profesiones, como ocurre con los políticos, no se espera que digan siempre la verdad o que cumplan sus promesas. Tampoco extraña en personas que socialmente encubren mentiras para no crear situaciones perjudiciales. No nos debe extrañar que se les perdonen las mentiras o eso parece cuando hablamos de la misma” (Rafael Benitez Moreno).

“El mentiroso alberga siempre miedo , fundado o no, a que la verdad se sepa. Además tiene miedo a ser menos que los demásmiedo a no conseguir un objetivo profesionalmiedo a perder la confianza de los suyosmiedo a que no les quieran o aprecien, miedo a que no les respeten y miedo a perder o a no ganar algo”, (Rafael Benitez Moreno).


COMENTARIO

El amor propio y la mentira son muy amigos entre sí. Exaltar y engreír en exceso a un niño o a un adolescente es contribuir a que pueda ser mentiroso y que termine manipulando a los demás con la mentira. La vanidad y el orgullo exaltan las pasiones humanas para la autocomplacencia y para la terca defensa de los propios caprichos y antojos, y más tarde, para exigir con sus ideas, que las presentará con una seguridad radical, como las mejores a tener en cuenta.

Nuestra sociedad, alejada de los valores, busca denodadamente el poder y no el deber. Se educa para ser líder y tener el poder de mandar. La libertad se entiende como tener todo lo que se puede en lo material, intelectual y sentimental. Esta direccionalidad equivocada produce choques y conflictos constantes, todo se pone en el nivel de la competividad y las cosas se sacan a base de voluntarismos (la voluntad de poder por el engreimiento del espíritu y la corrupción de la vanidad). Es el puro narcisismo de la egolatría que se ha sembrado en la interioridad de muchas personas.

El narcisista es cruel, pisa fuerte con sus ideas, minimiza a los que no piensan como él, manipula creando “verdades” para persuadir a la gente y tenerlas bajo su dominio, como el niño engreído que quiere todo para sí y si no lo obtiene se llena de rabia. El narcisista no piensa en los demás para ayudarlos y servirlos, piensa más bien cómo utilizarlos, o busca con quien se puede juntar para ganar puntos de aprobación y hacer argollas.

El amor propio desordenado destroza las nociones de bien y mal que trae toda conciencia humana. El vanidoso fuerza constantemente su conciencia para querer pensar como desea vivir y no como debe vivir. Ordenará todas las cosas con los parámetros de su perversidad para que sus ideas y argumentos parezcan nobles y conforme a las leyes establecidas. Tejiendo verdades fuera de contexto, fabrica mentiras y no tiene escrúpulos para cambiar, con toda desfachatez y a su antojo, los principios objetivos de la moral.

Los fariseos y doctores de la ley que aparecen en tiempos de Cristo eran teóricos de lo que se debería hacer, sus discursos sonaban coherentes y acertados, pero la vida que tenían iba por otros derroteros, eran hipócritas, querían arreglar la vida de los demás sin ordenar la propia.

El sanguinario Herodes, que aparece en los tiempos del nacimiento de Cristo, era la autoridad y la ejerció para organizar la matanza de los niños, porque quería matar a Jesús, manipula y hace todas las triquiñuelas que puede, para que su actuación parezca acertada y aprobada por el sentir común de la población. Así influye con su “política”, para que años después, condenen a muerte a Jesús.


La verdad nunca se impone a base de voluntarismos, tampoco será consecuencia de los odios que causan peleas y revanchas. La verdad que nos da libertad es la humildad, que es a su vez el reconocimiento de nuestra poquedad y de la triste capacidad que tenemos de ser un desastre. La persona humilde no anda moviendo papeles para presentar una hoja inmaculada como curriculum vitae, para demostrar a los demás que él es honrado y correcto. Sabe de lo que es capaz y busca consejo y ayuda, por otro lado tiene una gran comprensión con el prójimo y sabe perdonar sin guardar ningún resentimiento. (P. Manuel Tamayo).

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