SERVILISMO TÁCITO
La sociedad se organiza en grupos de
individuos que comparten una característica común que los vincula social o
económicamente, sea por su función productiva o "social", poder
adquisitivo o "económico" o por la posición que han adquirido dentro
de la sociedad a la que pertenecen. Suelen generarse vínculos por intereses u
objetivos que se consideran comunes y que refuerzan la solidaridad entre ellos.
Se da siempre, en todos los estratos de la sociedad, una división jerárquica
basada principalmente en las diferencias de ingresos, riquezas y acceso a los
recursos materiales. (Wikipedia)
Las condiciones
económicas que conllevan la adscripción a una u otra clase generalmente están
determinadas por el nacimiento y herencia familiar.
Así en la mayoría de las sociedades los hijos de las clases desfavorecidas a lo
largo de su vida seguirán formando parte de las clases desfavorecidas, y los
hijos de las clases más acomodadas tienen mayor probabilidad de ser parte
durante el resto de su vida de la clase acomodada. (Wikipedia).
COMENTARIO
La costumbre de
pertenencia a un estrato social es muy fuerte y bastante irreflexiva. Son
situaciones de hecho aceptadas tácitamente como si fueran naturales. El haber
nacido en un determinado sector marca fuertemente la conducta y las actitudes
de las personas y algunas podrían permanecer toda la vida en la misma situación
solamente por el hecho de haberse acomodado a ella.
En la película
francesa “Recursos
humanos”
se ve cómo de una familia pueblerina de escasos
recursos económicos sale un hijo a estudiar a París y cuando vuelve se
posesiona en el sector de las personas pudientes y entra en amistad con los
jefes de la fábrica donde trabaja su padre, que es obrero. Los padres están
orgullosos porque su hijo pertenece ahora a una clase social más elevada. Pero resulta
que al papá obrero le cometen una injusticia y lo expulsan del trabajo. El hijo
rompe la amistad que había conseguido con los empresarios jefes de su padre
para defender a su papá. Lo increíble es que al papá no le gusta nada esa
pelea, prefería que su hijo se quede en ese nivel social y que no rompa esas
amistades, a tener que enfrentarse él contra sus jefes para que lo repongan con
la ayuda de su hijo. En una discusión con su hijo insiste en quedarse fuera del
trabajo, desfavorecido, en el mismo nivel de toda su vida y sin protestar.
Es interesante observar
las mentalidades distintas que pueden tener los miembros de una misma familia
que está arraigada en un ambiente social determinado, y que muchas veces no es
necesariamente el mejor desde el punto de vista económico. Llama la atención la
pasividad del padre que quería quedarse en su nivel social, allí estaba
contento como obrero y con sus amigos obreros. El hijo, que por ayudar a su padre rompe con los empresarios y se une con
personas de un nivel social más bajo, empieza a sentir después, que no está
su sitio y desea volver otra vez a París, aunque tenga que dejar a la familia
en un estrato distinto, que era el de toda la vida, y que él considera
inferior.
La mentalidad que
tiene el hijo no afecta al papá que se siente sumiso a sus jefes, no quiere
hacer ningún problema y así está cómodo; su esposa piensa igual y lo apoya. En
cambio el hijo piensa que su familia debería salir de esa situación de pobreza
con todas las limitaciones que trae y aspirar a algo mejor. Él está dispuesto a
ayudarlos pero los padres no quieren.
Lo que ocurre en
esta película es un reflejo de lo que ocurre con buena parte de la población. A
muchos les gusta vivir en un cómodo servilismo sin mayores responsabilidades
porque así han vivido toda la vida y no saben vivir de otra manera. Cuando
algunas veces el hijo sube a un estrato superior, desde el punto de vista social y económico, y desea arrastra a los
padres a ese nivel, no siempre tiene éxito. Muchas veces los padres prefieren
quedarse donde están y que los dejen tranquilos.
Lo que no debería
ocurrir es que esas situaciones se de un trato de humillación o minusvaloración
de un nivel social con respecto al otro. El respeto debe ser mutuo y las
oportunidades deben darse por igual y de un modo justo. No por pertenecer a un
nivel social más alto hay que mirar por encima y con desinterés al que está en
un nivel menos favorecido.
Lamentablemente, y de un modo tácito, se dan situaciones
en las que las personas menos favorecidas no pueden estar en los ambientes, o
en las conversaciones de las personas de un nivel superior. Esto puede ocurrir
por la diferencia cultural que hay entre unos y otros, pero no debe dar pie a
que existan sentimientos discriminatorios que originen molestias por la
presencia de personas que se consideran de un ambiente servil o menos favorecido.
No deben existir, de
ninguna manera, personas de segunda o tercera categoría. Estas situaciones que
se dan de modo habitual no son cristianas. Cada persona debe facilitar con su
conducta que todos se sientan muy bien atendidos y acogidos en cualquier sitio
donde se encuentren.(P. Manuel Tamayo).
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