EL PRESTIGIO DE LOS INCOMPRENDIDOS
“Se aplica a las personas cuyos méritos no han
sido debidamente apreciados” (Diccionario)
“Muchas
personas exitosas se han sentido incomprendidas, cuando empezaban a dar pasos
hacia sus verdaderos sueños. No los entendían, los tomaban por locos, les
decían que dejaran esas actividades, se burlaban, o no estaban de acuerdo con
lo que estaban haciendo”. (Wikipedia)
“Cualquier
cristiano, aunque no tenga que derramar sangre, si tiene un auténtico
testimonio de vida resulta incómodo y es incomprendido”(Antonio Rubio)
“Santa
Teresita en el trato con su Priora, con sus Hermanas, hubo de sufrir no pocos
roces e incomprensiones. No la entendían, sin embargo su caridad, siempre
amable, se perfeccionó por la paciencia que tuvo” (Abandono.com)
“Me puse a
trabajar, y no era fácil: se escapaban las almas como se escapan las anguilas
en el agua. Además, había la incomprensión más brutal”… La Obra entera, a los
ojos humanos, era un disparatón. Por eso, algunos decían que yo estaba loco y
que era un hereje, y tantas cosas más” (San Josemaría Escrivá).
COMENTARIO
El pecado de
soberbia es tan fuerte que quien lo padece puede creerse humilde y pensar que
está en lo correcto cuando califica a las personas.
El silencio y la
falta de reconocimiento de los valores ajenos suele ser constante en la persona
orgullosa, también porque tiene una buena dosis de envidia que con la que minimiza
a los que no son de su entorno y preferencia, para que no destaquen.
El orgulloso suele
hacer acepción de personas creyendo que su juicio es acertado. Castiga
severamente con la crítica y el rechazo a la persona que podría hacer sombra a
sus ideas o proyectos. No ve con buenos ojos las iniciativas que se salen de su
libreto.
En estos tiempos
existen los que se creen dueños de la verdad y propietarios de la gente. Estos
personajes impiden el crecimiento y el desarrollo de las personas talentosas
creando sistemas de trabajo lleno de controles y parámetros donde todos tienen
que “pasar por el aro”. Son realmente
enemigos de la libertad.
La historia de los
incomprendidos es abundante y tiene capítulos en todas las épocas. Muchos no
destacaron por culpa de otros y los que destacaron lo hicieron a pesar de tener
esos inconvenientes.
El tiempo da la
razón al que lo hizo bien. “Ningún ideal
se hace realidad sin sacrificio” decía San Josemaría Escrivá. También el
incomprendido debe respetar la libertad del que no lo comprende. A cada persona
le toca esforzarse para entender a todos, el que se cierra en sí mismo termina
corrompiéndose.
El auténtico amor a
Dios nos hace comprensivos y hasta grandes admiradores de los planteamientos,
las iniciativas y los logros de las personas que merecen un reconocimiento por
su trabajo o su dedicación. Ante esas
evidencias son inevitables las expresiones reales, de aceptación y alabanza, que salen del fondo de un alma sana. Callarse, con un silencio de desaprobación, dar
la espalda, o manifestar disgusto, es simplemente no saber amar y quedarse en
unas relaciones humanas mediocres donde son constantes las faltas de caridad. (P. Manuel Tamayo).
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