jueves, 22 de marzo de 2018


EL PRESTIGIO DE LOS INCOMPRENDIDOS

“Se aplica a las personas cuyos méritos no han sido debidamente apreciados” (Diccionario)

“Muchas personas exitosas se han sentido incomprendidas, cuando empezaban a dar pasos hacia sus verdaderos sueños. No los entendían, los tomaban por locos, les decían que dejaran esas actividades, se burlaban, o no estaban de acuerdo con lo que estaban haciendo”. (Wikipedia)

“Cualquier cristiano, aunque no tenga que derramar sangre, si tiene un auténtico testimonio de vida resulta incómodo y es incomprendido”(Antonio Rubio)

“Santa Teresita en el trato con su Priora, con sus Hermanas, hubo de sufrir no pocos roces e incomprensiones. No la entendían, sin embargo su caridad, siempre amable, se perfeccionó por la paciencia que tuvo” (Abandono.com)

“Me puse a trabajar, y no era fácil: se escapaban las almas como se escapan las anguilas en el agua. Además, había la incomprensión más brutal”… La Obra entera, a los ojos humanos, era un disparatón. Por eso, algunos decían que yo estaba loco y que era un hereje, y tantas cosas más” (San Josemaría Escrivá).


COMENTARIO

El pecado de soberbia es tan fuerte que quien lo padece puede creerse humilde y pensar que está en lo correcto cuando califica a las personas.

El silencio y la falta de reconocimiento de los valores ajenos suele ser constante en la persona orgullosa, también porque tiene una buena dosis de envidia que con la que minimiza a los que no son de su entorno y preferencia, para que no destaquen.

El orgulloso suele hacer acepción de personas creyendo que su juicio es acertado. Castiga severamente con la crítica y el rechazo a la persona que podría hacer sombra a sus ideas o proyectos. No ve con buenos ojos las iniciativas que se salen de su libreto.

En estos tiempos existen los que se creen dueños de la verdad y propietarios de la gente. Estos personajes impiden el crecimiento y el desarrollo de las personas talentosas creando sistemas de trabajo lleno de controles y parámetros donde todos tienen que “pasar por el aro”. Son realmente enemigos de la libertad.

La historia de los incomprendidos es abundante y tiene capítulos en todas las épocas. Muchos no destacaron por culpa de otros y los que destacaron lo hicieron a pesar de tener esos inconvenientes.
El tiempo da la razón al que lo hizo bien. “Ningún ideal se hace realidad sin sacrificio” decía San Josemaría Escrivá. También el incomprendido debe respetar la libertad del que no lo comprende. A cada persona le toca esforzarse para entender a todos, el que se cierra en sí mismo termina corrompiéndose.

El auténtico amor a Dios nos hace comprensivos y hasta grandes admiradores de los planteamientos, las iniciativas y los logros de las personas que merecen un reconocimiento por su trabajo o su dedicación.  Ante esas evidencias son inevitables las expresiones reales, de aceptación y alabanza, que salen del fondo de un alma sana.  Callarse, con un silencio de desaprobación, dar la espalda, o manifestar disgusto, es simplemente no saber amar y quedarse en unas relaciones humanas mediocres donde son constantes las faltas de caridad. (P. Manuel Tamayo).

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