jueves, 15 de marzo de 2018


ESTRUCTURAS OFICIALES Y CREATIVIDAD PERSONAL
“Los individuos creativos muestran a menudo dificultad para relacionarse con las demás personas, ellos parecen estar relativamente liberados de prejuicios y convencionalismos, y les interesa relativamente poco lo que sus semejantes o cualquier persona piensen de ellos. Tienen poco respeto por las reglas establecidas y por el criterio de algunas autoridades en lo referente a su campo de actividad, prefiriendo fiarse de sus propios juicios” (Wikipedia).
“Sentir miedo ante la posibilidad de no escoger el camino correcto puede incapacitarnos. Nos puede conducir a un estado de indecisión sostenido, a tiempos de reacción prolongados y a la búsqueda exhaustiva de información externa respecto a qué decisión es mejor tomar. Una de las principales derivaciones del miedo a equivocarse es la búsqueda de la información o conclusión definitiva.  Es decir, experimentamos la falsa creencia de que pensando y pensando llegaremos a una conclusión segura y certera que terminará con el riesgo de meter la pata. Un miedo intenso a equivocarse puede ocasionar lo que en psicología se llama “duda patológica”. La duda patológica se caracteriza por una búsqueda obsesiva de la certeza absoluta, la cual es reforzada por una compulsión mental que se expresa a través del planteamiento constante de dudas, (Julia Marques).

“En toda labor formativa es importante y positivo incluir los intereses personales. Si queremos que todos hagan lo mismo entorpecemos la libertad de ser creativos, según las motivaciones de cada uno.  La iniciativa y actitud emprendedora debe premiarse siempre, acompañando y difundiendo la obra del autor. Es un grave error y una falta de respeto minimizar o guardar silencio por el trabajo creativo realizado libremente.  Las palabras afectuosas son imprescindibles para que las personas se sientan acogidas y aprobadas. Toda persona debe tener tiempo para sus proyectos personales. Se deben buscar y conseguir espacios generosos para estas realizaciones. La creatividad puede ser más importante que el cumplimiento de unas tareas encomendadas” (Respetar al creativo, Wikipedia).   


COMENTARIO

Los educadores observamos con pena a las personas desubicadas y a las que se encuentran fuera del sitio donde deben estar por razones ajenas a la voluntad de ellos.

Algunas veces es la precaria situación económica la que obliga a alejarse de las mejores situaciones para desarrollar los talentos innatos.

No todo universitario que egresa con un título encuentra trabajo en la especialidad para la cual se ha preparado tantos años. Hoy nos encontramos muchos taxistas con títulos de abogado o médicos. Las circunstancias en las que viven no le permiten desarrollar sus capacidades en la actividad profesional que eligieron.

Es muy penoso constatar que muchas estructuras oficiales crean puestos para contratar allegados o gente “útil” para los “trabajos”. No es novedad decir que muchas de las estructuras oficiales estatales han sido y son nidos de “necesitados” que quieren un puesto a como de lugar.


El acostumbramiento a una rutina obsoleta e inútil

Otras estructuras de trabajo, que no son estatales, padecen de lo mismo, en ellas se encuentran personas que marcan tarjeta y están sometidas a unos horarios oficiales y a unas disposiciones que muchas veces son solo procedimientos burocráticos para hacer lo que está establecido o lo previsto según las costumbres de esas entidades.

Las personas que no tienen más remedio que aceptar un trabajo para vivir, conviven con otras personas que encuentran “oportunidades” para sus negocios, en complicidad con algunos amigos que tienen cierto poder o influencia.


Mentalidades parametradas

Hoy quisiéramos poner el punto de luz en la mentalidad que se ha creado en muchas cabezas. Existen personas que viven dentro de los parámetros de unas estructuras y se han acostumbrado a trabajar así pensando que eso es lo correcto. No salen de allí porque les parece un desorden y cuando ven que un trabajador quiere hacer algo distinto les parece incorrecto, y hasta piensan que habría que apartarlo de los ambientes laborables.

Son visiones estrechas que empobrecen las relaciones humanas. El trabajador rutinario podría estar como “apolillado” ocupando un puesto de rutina que ya no tiene mucho sentido.

Los sistemas establecidos que se rigen por un patrón fijo para los asuntos laborales podrían “matar” la creatividad de las personas que se ven anuladas en sus talentos porque tienen que dedicar el tiempo al trabajo rutinario de un sistema establecido.

Ocurre también en los colegios cuando se piensa más en los sistemas que en las personas. Habría que recordar que los alumnos no son para el colegio sino que el colegio es para los alumnos.

Urge apuntar al desarrollo de la creatividad en las personas en un ambiente de libertad tanto en las instituciones educativas como en los ambientes laborales. (P. Manuel Tamayo)


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