ESTRUCTURAS OFICIALES Y CREATIVIDAD PERSONAL
“Los individuos creativos muestran a
menudo dificultad para relacionarse con las demás personas, ellos parecen estar
relativamente liberados de prejuicios y convencionalismos,
y les interesa relativamente poco lo que sus semejantes o cualquier persona
piensen de ellos. Tienen poco respeto por las reglas establecidas y por el
criterio de algunas autoridades en lo referente a su campo de actividad,
prefiriendo fiarse de sus propios juicios” (Wikipedia).
“Sentir miedo ante la posibilidad de no escoger el camino correcto puede incapacitarnos.
Nos puede conducir a un estado de indecisión sostenido, a tiempos de reacción
prolongados y a la búsqueda exhaustiva de información externa respecto a qué
decisión es mejor tomar. Una de
las principales derivaciones del miedo a equivocarse es la búsqueda de la
información o conclusión definitiva. Es decir,
experimentamos la falsa creencia de que pensando y pensando llegaremos a una
conclusión segura y certera que terminará con el riesgo de meter la pata. Un miedo intenso a equivocarse puede ocasionar lo
que en psicología se llama “duda patológica”. La
duda patológica se caracteriza por una búsqueda obsesiva de la certeza absoluta, la cual es reforzada por
una compulsión mental que se expresa a través del planteamiento constante de
dudas, (Julia
Marques).
“En
toda labor formativa es importante y positivo incluir los intereses personales.
Si queremos que todos hagan lo mismo entorpecemos la libertad de ser creativos,
según las motivaciones de cada uno. La
iniciativa y actitud emprendedora debe premiarse siempre, acompañando y
difundiendo la obra del autor. Es un grave error y una falta de respeto minimizar
o guardar silencio por el trabajo creativo realizado libremente. Las palabras afectuosas son imprescindibles
para que las personas se sientan acogidas y aprobadas. Toda persona debe tener
tiempo para sus proyectos personales. Se deben buscar y conseguir espacios
generosos para estas realizaciones. La creatividad puede ser más importante que
el cumplimiento de unas tareas encomendadas” (Respetar al creativo, Wikipedia).
COMENTARIO
Los educadores observamos con pena a las personas
desubicadas y a las que se encuentran fuera del sitio donde deben estar por
razones ajenas a la voluntad de ellos.
Algunas veces es la precaria situación económica la que
obliga a alejarse de las mejores situaciones para desarrollar los talentos
innatos.
No todo universitario que egresa con un título encuentra
trabajo en la especialidad para la cual se ha preparado tantos años. Hoy nos
encontramos muchos taxistas con títulos de abogado o médicos. Las
circunstancias en las que viven no le permiten desarrollar sus capacidades en
la actividad profesional que eligieron.
Es muy penoso constatar que muchas estructuras oficiales
crean puestos para contratar allegados o gente “útil” para los “trabajos”. No
es novedad decir que muchas de las estructuras oficiales estatales han sido y
son nidos de “necesitados” que quieren un puesto a como de lugar.
El
acostumbramiento a una rutina obsoleta e inútil
Otras estructuras de trabajo, que no son estatales, padecen de lo mismo, en ellas se encuentran
personas que marcan tarjeta y están sometidas a unos horarios oficiales y a
unas disposiciones que muchas veces son solo procedimientos burocráticos para
hacer lo que está establecido o lo previsto según las costumbres de esas
entidades.
Las personas que no tienen más remedio que aceptar un
trabajo para vivir, conviven con otras personas que encuentran “oportunidades”
para sus negocios, en complicidad con algunos amigos que tienen cierto poder o
influencia.
Mentalidades
parametradas
Hoy quisiéramos poner el punto de luz en la mentalidad
que se ha creado en muchas cabezas. Existen personas que viven dentro de los
parámetros de unas estructuras y se han acostumbrado a trabajar así pensando
que eso es lo correcto. No salen de allí porque les parece un desorden y cuando
ven que un trabajador quiere hacer algo distinto les parece incorrecto, y hasta
piensan que habría que apartarlo de los ambientes laborables.
Son visiones estrechas que empobrecen las relaciones
humanas. El trabajador rutinario podría estar como “apolillado” ocupando un
puesto de rutina que ya no tiene mucho sentido.
Los sistemas establecidos que se rigen por un patrón fijo
para los asuntos laborales podrían “matar” la creatividad de las personas que
se ven anuladas en sus talentos porque tienen que dedicar el tiempo al trabajo
rutinario de un sistema establecido.
Ocurre también en los colegios cuando se piensa más en
los sistemas que en las personas. Habría que recordar que los alumnos no son
para el colegio sino que el colegio es para los alumnos.
Urge apuntar al desarrollo de la creatividad en las
personas en un ambiente de libertad tanto en las instituciones educativas como
en los ambientes laborales. (P. Manuel Tamayo)
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