miércoles, 13 de junio de 2018


DECENTRALIZACIÓN Y COLEGIALIDAD  (II)  

“En general, el término colegialidad se refiere a un principio de gobierno por el que se establecen los procesos de decisión mediante la intervención de órganos colegiales, o de una diversidad de personas, de manera que la decisión se atribuye al colegio y no a las personas individuales que lo componen” (diccionario).
“En referencia al episcopado, se habla de colegialidad para referirse a la responsabilidad compartida y la autoridad que el colegio de los obispos, guiado por el Papa, tiene en la enseñanza, la santificación y el gobierno de la Iglesia. El Papa no es un mero presidente de un colegio (primus inter pares), sino que tiene una función y una potestad superior a los obispos, razón por la cual el Colegio Episcopal no es un colegio en sentido jurídico. La colegialidad episcopal se manifiesta también en el afecto colegial entre los obispos, que lleva a sentir la responsabilidad episcopal más allá de la propia Iglesia particular”, (Lexicum canonicum).
“Según la síntesis eclesiológica del Vaticano II, debemos excluir una interpretación antagónica o dialéctica de la relación entre la Iglesia Universal y las Iglesias locales. 
Los extremos históricos del Papismo/Curialismo por una parte, y por otra del Episcopalismo/(Conciliarismo/Galicanismo/Febronianismo/Veterocatolicismo) sólo nos demuestran de qué formas no funciona la Iglesia, y que la absolutización de un elemento constitutivo a expensas de otro contradice la confesión de Ecclesia una, sancta, catholica et apostolica. La unidad fraternal de los Obispos de la Iglesia Universal cum et sub Petro se fundamenta en la sacramentalidad de la Iglesia, y con ello, en el derecho divino”. (Gerhard Ludwig Müllera, “ Colegialidad y potestad suprema de la Iglesia” pp. 376).


COMENTARIO

La colegialidad no es el resultado de un sistema sino de personas realmente unidas en el ejercicio libre de la misión que han recibido, lleva implícita la coherencia de vida y el reconocimiento de la gracia de estado con una direccionalidad hacia donde se debe apuntar de acuerdo a la verdad.

El buen gobernante de un gobierno colegial lleva en sí mismo una disposición para la obediencia a una misión superior que le da libertad y le facilita la apertura y las conexiones necesarias para transmitir lo que carga en su propia vida para servicio de los demás. Lo que más desea es la libertad, autenticidad y coherencia de vida de las personas que gobierna.

Sabe que nada puede imponer y reacciona contra cualquier actitud que no respete la libertad de las personas. Goza con la creatividad e iniciativa de las personas libres que desarrollan sus talentos y se coloca rápidamente al lado de ellos manifestando su aprobación y su alegría.

Manifiesta de modo habitual una reverencial veneración a los que aman la libertad para la conquista de lo que realmente es más valioso y duradero para el bien de todos. Sintoniza con las personas honradas que son sencillas y sin ambiciones egoístas. Admira al que es generoso con su tiempo y su talento y al que tiene manifestaciones de servicio que no están programadas. Valora mucho a las personas que son puente para que las relaciones humanas se den en niveles de apertura y comprensión, de buen trato y de sincera amistad.

El buen gobernante es también amigo en sentido estricto, y enemigo de posturas o gestos artificiales o desforzados, del cascabeleo o la carcajada destemplada del arrogante.

Para que haya colegialidad y una buena descentralización los gobernantes deben tener las condiciones mencionadas en los párrafos anteriores. Si no es así todo queda en pura artificialidad y esa falsedad puede hacer mucho daño.

Además, la primera manifestación de idoneidad del buen gobernante es el total desprendimiento de su cargo, esa condición evita el autoritarismo, el sentido de propiedad y la tiranía.  Es bueno tener en cuenta lo que dice la Sagrada Escritura: La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser la piedra principal del ángulo” (Salmo 118,22) (P. Manuel Tamayo). Continuará en el siguiente artículo.

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