viernes, 14 de septiembre de 2018


LA CULTURA DE ENCUBRIMIENTO

“La complicidad es aquella actitud con la cual se demuestra que existe un conocimiento fluido e íntimo entre dos o más personas de algo que es secreto u oculto para los demás. (Diccionario)

"entre bueyes no hay cornadas" "entre bomberos no nos vamos a pisar la manguera" “otorongo no come otorongo” Son frases que indican un encubrimiento entre colegas cuando comenten un error, una falta o un delito. Este encubrimiento suele denominarse "blindaje" (Diccionario)

“Urge, por tanto, generar espacios donde la cultura del abuso y del encubrimiento no sea el esquema dominante; donde no se confunda una actitud crítica y cuestionadora con traición. Esto nos tiene que impulsar como Iglesia a buscar con humildad a todos los actores que configuran la realidad social y promover instancias de diálogo y constructiva confrontación para caminar hacia una cultura del cuidado y protección” (Papa Francisco, Carta a Chile, mayo 2018).

“Si dentro de ti, hijo mío, hay un "sapo", suéltalo! Di primero, como te aconsejo siempre, lo que no querrías que se supiera” (San Josemaría Escrivá). 



COMENTARIO

El amor al prójimo es también el amor a la verdad. La verdad está siempre a favor de todas las personas. Todo se puede arreglar desde la verdad. Es lícito lo que ocultamos si va de acuerdo con el amor al prójimo y el amor a la verdad. Hay secretos que debemos guardar de las personas que nos lo confían asuntos personales que no se deben ventilar o no deben conocerlo otras personas (asuntos familiares o de amistad, temas profesionales), siempre y cuando esté entre lo sano y correcto, sin que afecte a nadie.

Encubrir es ocultar algo que no se debería esconder porque atenta contra la verdad y porque se trata de algo ilícito que perjudica a personas.


Existen distintos tipos de encubrimiento:
Ø  El que oculta, por vergüenza, un pecado en la confesión.
Ø  El que no quiere decir en su casa dónde va porque no desea que se enteren.
Ø  El que tiene una doble vida afectiva y engaña a ambas partes.
Ø  El que es cómplice de un delito y lo oculta.
Ø  El que conoce un asunto grave y se lo guarda.
Ø  El que cubre y oculta al delincuente.
Ø  El que arregla con otro para que no se conozcan sus delitos
Ø  El que trama negocios ilícitos (favoritismos, estafas, trampas).
Ø  El que ofrece sobornos para ganar una licitación.
Ø  El obsequioso que exulta engañando (sobonería) para obtener un beneficio.
Ø  El que hace trampa con complicidad para ganar.
Ø  El que se organiza con otros para estafar.
Ø  El que peca con otro y acuerdan guardar ese secreto.
Ø  El que aconseja para que no se diga la verdad.
Ø  El acuerdo para taparse sus propios pecados o delitos y seguir adelante como si no hubiera pasado nada.
Ø  Los acuerdos para tapar las malas acciones de una persona (blindaje).
Ø  Pertenecer a un grupo donde hay “amarres” y manipulaciones.
Ø  Cubrir las malas acciones de otros para no perder posiciones o negocios.
Ø  Dar datos falsos para ser considerados idóneos para un puesto.
Ø  Ofrecer o aceptar coimas para tener preferencias o beneficios.
Ø  Cobrar cupos con amenazas y abusos de poder.
Ø  Crear grupos de poder (manipular para favorecer el monopolio, contratar sicarios o matones para eliminar la competencia)
Ø  Abusar en los cobros aprovechando circunstancias difíciles (subida abusiva de precios, acaparación, fomentar el mercado negro).
Ø  Adulterar (“bambear”) el producto quitándole calidad para obtener una ganancia.
Ø  Inflar las boletas o facturas para quedarse con el dinero restante.
Ø  Abusar con los intereses cayendo en la usura.
Ø  Mentir en las recetas médicas, para obtener un beneficio
Ø  Mentir al paciente para sacarle más dinero.


Mucha gente vive del pillaje y buscan obtener de las autoridades una patente de corzo para atropellar “de acuerdo a ley” manchando la fama y el honor de las personas. No les importa destruir con tal de ganar dinero o fama.  

Frente a la cultura del encubrimiento se debe fomentar la cultura de la honradez y la transparencia unida a la cultura del perdón. A las personas hay que tratarlas siempre bien y conseguir, a través de ese camino de respeto y cariño, que se porten bien.  (P. Manuel Tamayo).

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