jueves, 18 de octubre de 2018


FALSA RELIGIOSIDAD

“El fariseísmo es una actitud y cualidad de la persona que es hipócrita y finge una moral, unos sentimientos o unas creencias religiosas que no tiene”, (diccionario).

“El clericalismo es la doctrina que instrumenta una religión para obtener un fin político”, (diccionario).

“El eclecticismo es una postura que procura conciliar las doctrinas que parecen mejores o más verosímiles, aunque procedan de diversos sistemas” (diccionario).

“Los gnósticos aseguran que la materia es inherentemente mala y el espíritu es bueno. Como resultado de esta presuposición, los gnósticos creen que nada hecho en el cuerpo, aun los más grandes pecados, tienen importancia alguna, porque la vida real existe solamente en la realidad del espíritu. Los gnósticos afirman poseer un elevado conocimiento, una “verdad más elevada” dada a conocer solamente a unos pocos. El gnosticismo viene de la palabra griega gnosis que significa “conocer,” porque los gnósticos sostienen poseer un conocimiento más elevado, adquirido no en la Biblia, sino en algún plano místico superior de la existencia. Los gnósticos se ven a sí mismos como una clase privilegiada, elevada sobre todas las demás por su alto y más profundo conocimiento de Dios” (diccionario). 

“Los iluministas consideraban que, a través de la oración y de la entrega a Dios, alcanzaban un estado de perfección que les permitía permanecer libres de pecado. Se sentían alumbrados por Dios” (diccionario).

“El pelagianismo dice que no se necesitaba una gracia especial para recibir la salvación eterna; sencillamente porque Dios nos ha dotado a todos con suficientes facultades para que nosotros mismos y por nuestro esfuerzo lográramos ganar el cielo... El semipelagianismo dice que sí que necesitamos la primera gracia, pero que después hacerla fructificar ya era cosa nuestra, algo que teníamos que conseguir con nuestros actos, con nuestros esfuerzos, con nuestros méritos”. (Juan Luis Vásquez Díaz – Mayordomo).

“El Deísmo es una doctrina que admite la existencia de Dios como creador del mundo, pero no acepta la revelación, la providencia divina y los cultos que se deben ofrecer a Dios” (Diccionario)
“El sincretismo es un intento de conciliar doctrinas distintas. Comúnmente se entiende que estas uniones no guardan una coherencia sustancial” (diccionario).

“El Agnosticismo es una doctrina filosófica que considera inaccesible para el entendimiento humano la noción de absoluto y, especialmente, la naturaleza y existencia de Dios y, en general, de todo lo que no puede ser experimentado o demostrado por la ciencia” (diccionario).


COMENTARIO

El alejamiento de la verdad, que es una consecuencia del relativismo, debilita y confunde a los creyentes llenándolos de inseguridad con el peligro de un distanciamiento de la Iglesia.

Es lo que está ocurriendo y lo estamos viendo en muchos países del mundo. Cuando no se tiene la doctrina clara aparecen nuevamente los errores del pasado en la mentalidad y en la conducta de las personas. Muchos no lo advierten y piensan que las posturas que toman son un progreso en su modo de concebir la religión y la vida.

Se sienten dueños de un sentimiento personal con respecto a lo divino, que los ha convertido, sin que se den cuenta, en voluntaristas tercos y duros, con modos y maneras originales para vivir la religión. Todo por haber mezclado ideologías con creencias fijas particulares.


Los signos del mal tiempo

No todos han sido afectados del mismo modo, sin embargo existen, dentro de una enorme variedad, algunos rasgos comunes que vale la pena señalar.

El fariseísmo aparece y crece por la egolatría. Hay un afán grande de cuidar la imagen y presentar las cosas bien maquilladas para que parezcan más de lo que son, además como con el relativismo no se sabe lo que es bueno y lo que es malo, los compromisos se rompen con facilidad y aparecen formas de vivir sin mayores exigencias de fidelidad. Muchos hogares parecen el arca de Noé con el diluvio dentro.

Con bastante frecuencia se presentan en los distintos ambientes sociales personas que hablan y pontifican como si lo supieran todo. Gente que presume de su propia fuerza (pelagianismo) y no acuden a los sacramentos, piensan que no hace falta, que ellos están bien así. Otros, que padecen de la misma presunción, se creen iluminados, piensan que Dios les ha dado unas facultades especiales y se sienten superiores a los demás, creen que saben más que el resto y se colocan en un nivel superior (gnosticismo), considerándose buenos y virtuosos por voluntad divina (iluministas). Se cuentan muchos cuentos y se vive del cuento.

Hoy es fácil caer en el agnosticismo que es la duda de lo trascendente y el falso respeto de la falta de fe, con una postura “educada” propia también del relativismo (meliflua), una pérdida de la voluntad para afirmar con certeza lo que es verdad.

Hay quienes cogen de las verdades de fe algunas ideas, como si te tratara de un self service donde se puede elegir lo que a uno le gusta. Algunos intelectuales, que rastrean en la historia o en la filosofía, se vuelven eclécticos como si las verdades pudieran pasar por el tamiz de la democracia para que todas parezcan iguales.  Estas posturas generan la Indulgencia, todos son buenos, no hay que censurar a nadie y exigencias de tolerancia, disfrazadas de respeto para la buena imagen pero que son realmente permisividad, indiferencia, “a mí qué me importa”, una desatención que es más bien falta de responsabilidad por no “coger al toro por las astas”.

Hoy encontramos sociedades envejecidas, anémicas, sin ideales nobles, algunas son como los programas de televisión desabridos, zafios, burlones, desafiantes, con gente que sobrevive para comer, divertirse y muy poco más.

En los ambientes donde está presente la religión ha crecido el sincretismo con originalidades que llaman la atención (nuevas sectas, credulidad, supersticiones, cultos extravagantes, chamanes, espiritismo, maleficios, etc.). Son falsedades que empobrecen y debilitan a las personas.


Volver a la verdad

Para ir a la verdad, que nos hará libres, es necesario combatir el relativismo con el esfuerzo y la conciencia bien formada de cada persona. Para eso Cristo ha fundado la Iglesia. Es de Dios y allí está la solución. (P. Manuel Tamayo)


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