miércoles, 22 de abril de 2020


INDOLENCIA & SENSIBILIDAD

La población del mundo es de 8 mil millones de habitantes.

Al año mueren un promedio de 19 millones de personas registradas.

Cada año mueren por hambre un promedio de 7 millones de personas.

De cáncer mueren al año un promedio de 9 millones de personas.

Al año se realizan aproximadamente 43 millones de abortos (no se registran entre los muertos).

Por el coronavirus han fallecido a la fecha (22 de abril, 2020) 500 personas en Lima.


COMENTARIO

“Solo me importa cuando me puede afectar”, parece ser la máxima de una humanidad que dice ser solidaria y cercana a los problemas humanos. Dicen que los marineros solo se acuerdan de su patrona Santa Bárbara cuando hay tempestad y cuando están en peligro, después se olvidan de ella.

Dentro de esta pandemia mundial los gestos de ayuda y servicio a los demás se valoran mucho y a los que están en la contienda se les considera héroes. Aplaudimos y valoramos la entrega y generosidad de todos los que hoy se encuentran al lado de los enfermos y de los que están impidiendo que otros se contagien. Hay mucho que aprender.

En otras épocas, cuando no hay una pandemia universal y no está presente el poder mediático, no hay fotografías ni cámaras de televisión, los gestos heroicos suelen pasar desapercibidos, no se sabe, y se conoce poco.


Los héroes ocultos de todos los tiempos
Es muy bueno descubrir a gente muy valiosa, que toda la vida se dedica a los demás, con una entrega incondicional y sin buscar nada a cambio. No están buscando la propaganda y más bien quieren pasar desapercibidos.

Cuando tocamos estos puntos  no pretendemos minimizar lo que hoy se hace a vista de todo el mundo, solo quisiera que se vea cómo es la sensibilidad de las personas en las distintas ocasiones; para que se vea también que las exigencias de ayuda social están vigentes en cualquier época y deben ser una motivación constante para implicarse voluntariamente en lo que se pueda hacer para aliviar la carestía y el dolor humano.


Ganar en sensibilidad social   ¿Qué puedo hacer por los que necesitan más?
Que bueno sería que cada persona tenga una gran sensibilidad social y por lo tanto conozcan los lugares del mundo donde más carestía o dificultades hay, allí donde se sufre más. Sin ir muy lejos en las mismas ciudades o pueblos cercanos se encuentran situaciones que exigen ayuda. La pregunta es: ¿las conocemos? , la segunda pregunta: ¿hacemos algo? o pensamos que no nos toca, o simplemente no nos interesa.

Es penoso ver a muchas personas que tienen “su vida” llena de gastos y diversiones al lado de situaciones graves de otras que están cercanas y no mueven un dedo, porque han perdido la sensibilidad, viven con una indolencia total y tremenda. ¿que será de ellos después?

También da pena ver a personas que no conocen ni les interesan las situaciones duras y difíciles que hay en ciertos países del mundo. Miran tan solo la noticia y se acostumbran a vivir de un modo pasivo, ni rezan ni se preocupan, solo están metidos en su mundo egoísta.


Las justificaciones para “tranquilizar la conciencia”
No se trata de fabricar situaciones particulares para tranquilizar la conciencia y poder decir: “yo estoy haciendo algo”. Se trata de conocer bien los problemas que ya existen en el mundo y ver qué se puede hacer para revertirlos o para tratar de aliviar esas situaciones.

Es evidente que cada uno puede intervenir en las más próximas, pero sin cerrar los ojos a la realidad, para ver que en el mundo hay cientos y miles de personas que se encuentran desamparadas y olvidadas.

Es un tema para meditarlo en la cuarentena. ¿Que hice yo por los demás sin buscar protagonismo? ¿qué puedo hacer? ¿Qué me propongo?.

Hay mucha habladuría, palabreo y dejadez; promesas que se quedan en el aire, proyectos cargados de coimas, gente que vive de los pobres o que se aprovechan de las tragedias para negociar, muchas mentiras y cuentos para los incautos que se lo creen todo.

Es el momento de la reflexión y de la toma de decisiones para hacer las cosas bien pensando siempre en los demás. Es el momento de salir de la informalidad que está destrozando y causando grandes pérdidas en un sector grande de la población. Si hay que levantarse es para reconocer los errores y caminar con realismo y amor a la verdad. No podemos olvidar lo que nos enseña la palabra de Dios cuando nos dice: “la verdad nos hará libres” (P. Manuel Tamayo)


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