INDOLENCIA & SENSIBILIDAD
La población del mundo es de 8 mil millones de
habitantes.
Al año mueren un promedio de 19 millones de
personas registradas.
Cada año mueren por hambre un promedio de 7
millones de personas.
De cáncer mueren al año un promedio de 9
millones de personas.
Al año se realizan aproximadamente 43 millones
de abortos (no se registran entre los
muertos).
Por el coronavirus han fallecido a la fecha (22 de abril, 2020) 500 personas en Lima.
COMENTARIO
“Solo me importa cuando me puede afectar”, parece ser la máxima de una humanidad que dice ser solidaria y
cercana a los problemas humanos. Dicen que los marineros solo se acuerdan de su
patrona Santa Bárbara cuando hay tempestad y cuando están en peligro, después
se olvidan de ella.
Dentro de esta
pandemia mundial los gestos de ayuda y servicio a los demás se valoran mucho y
a los que están en la contienda se les considera héroes. Aplaudimos y valoramos
la entrega y generosidad de todos los que hoy se encuentran al lado de los
enfermos y de los que están impidiendo que otros se contagien. Hay mucho que
aprender.
En otras épocas,
cuando no hay una pandemia universal y no está presente el poder mediático, no hay fotografías ni cámaras de televisión,
los gestos heroicos suelen pasar desapercibidos, no se sabe, y se conoce poco.
Los héroes ocultos de todos los tiempos
Es muy bueno
descubrir a gente muy valiosa, que toda
la vida se dedica a los demás, con una entrega incondicional y sin buscar
nada a cambio. No están buscando la propaganda y más bien quieren pasar
desapercibidos.
Cuando tocamos
estos puntos no pretendemos minimizar lo
que hoy se hace a vista de todo el mundo, solo quisiera que se vea cómo es la
sensibilidad de las personas en las distintas ocasiones; para que se vea
también que las exigencias de ayuda social están vigentes en cualquier época y
deben ser una motivación constante para implicarse voluntariamente en lo que se
pueda hacer para aliviar la carestía y el dolor humano.
Ganar en sensibilidad social
¿Qué puedo hacer por los que necesitan más?
Que bueno sería que
cada persona tenga una gran sensibilidad social y por lo tanto conozcan los
lugares del mundo donde más carestía o dificultades hay, allí donde se sufre
más. Sin ir muy lejos en las mismas ciudades o pueblos cercanos se encuentran
situaciones que exigen ayuda. La pregunta es: ¿las conocemos? , la segunda
pregunta: ¿hacemos algo? o pensamos que no nos toca, o simplemente no nos
interesa.
Es penoso ver a
muchas personas que tienen “su vida” llena de gastos y diversiones al lado de
situaciones graves de otras que están cercanas y no mueven un dedo, porque han
perdido la sensibilidad, viven con una indolencia total y tremenda. ¿que será
de ellos después?
También da pena ver
a personas que no conocen ni les interesan las situaciones duras y difíciles
que hay en ciertos países del mundo. Miran tan solo la noticia y se acostumbran
a vivir de un modo pasivo, ni rezan ni se
preocupan, solo están metidos en su mundo egoísta.
Las justificaciones para “tranquilizar la conciencia”
No se trata de
fabricar situaciones particulares para tranquilizar la conciencia y poder
decir: “yo estoy haciendo algo”. Se
trata de conocer bien los problemas que ya existen en el mundo y ver qué se
puede hacer para revertirlos o para tratar de aliviar esas situaciones.
Es evidente que
cada uno puede intervenir en las más próximas, pero sin cerrar los ojos a la
realidad, para ver que en el mundo hay cientos y miles de personas que se
encuentran desamparadas y olvidadas.
Es un tema para
meditarlo en la cuarentena. ¿Que hice yo
por los demás sin buscar protagonismo? ¿qué puedo hacer? ¿Qué me propongo?.
Hay mucha
habladuría, palabreo y dejadez; promesas que se quedan en el aire, proyectos
cargados de coimas, gente que vive de los pobres o que se aprovechan de las
tragedias para negociar, muchas mentiras y cuentos para los incautos que se lo
creen todo.
Es el momento de la
reflexión y de la toma de decisiones para hacer las cosas bien pensando siempre
en los demás. Es el momento de salir de la informalidad que está destrozando y
causando grandes pérdidas en un sector grande de la población. Si hay que
levantarse es para reconocer los errores y caminar con realismo y amor a la
verdad. No podemos olvidar lo que nos enseña la palabra de Dios cuando nos
dice: “la verdad nos hará libres” (P. Manuel Tamayo)
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