lunes, 17 de agosto de 2020

 

CLONACIÓN ESPIRITUAL (corresponder a las personas que nos han querido) Redescubrir los tesoros recibidos recordando el pasado

“La clonación es  la acción y efecto de clonar. La palabra proviene del griego klon, que quiere 'brote' o 'renuevo'. Como puede verse, este término se refería antiguamente a la técnica de reproducción de una planta mediante gajos, bulbos o brotes” (Wikipedia).

“Si amaneciésemos aislados en una sala blanca, sin nada, solo nuestros recuerdos nos dirían quienes somos, si perdiésemos la memoria eso que llamamos yo se desvanecería completamente”. (César Tomé López).

“En lo más profundo de nuestro ser reside nuestra esencia, una fuerza innata que trasciende los límites de lo físico. Se trata de una inteligencia más profunda y antigua que aquella que rige nuestro desarrollo morfológico, nuestros gustos, nuestro carácter o nuestras aptitudes (Urbay Serra Sánchez).

“Esencia es también aquello que nos hace diferentes, únicos e irrepetibles, pues es allí donde yace la misión que cada uno de nosotros viene a cumplir en este mundo. Una misión propia que cada cual debe encontrar y experimentar en el juego de la vida a través de sus propias circunstancias, entorno y posibilidades físicas” (Urbay Serra Sánchez).

“El pasado es algo que nos acompaña a lo largo de nuestra vida. El lugar del que venimos actúa como una base para conformar quiénes somos, cómo actuamos y cómo pensamos acerca del mundo que nos rodea. Influye no sólo en nuestra perspectiva de vida, sino en muchas más cosas que ahora mismo ni siquiera imaginamos, como las sensaciones y emociones que tenemos ante algo o alguien que no conocemos y del que no tenemos información” (Sandra Bernal).

 

COMENTARIO

Para la mayoría de las personas es tonificante y bello viajar al pasado con la memoria y recordar muchas vivencias y momentos de la infancia. La vida es como un torbellino  que nos hace girar poniéndonos capas, como la cebolla, y muchas cosas del pasado quedan en el olvido total.

El objetivo para volver al pasado no está motivado por una huida del presente, ni tampoco por un afán de regresión (querer ser más joven o querer ser niño). No es una motivación psicológica en busca de un equilibrio de la personalidad.

El objetivo principal es reencontrase con los valores que se recibieron para traerlos al presente y agradecer a las personas ejemplares de nuestra familia y de nuestro contorno que nos querían mucho.

Lo que se debe olvidar y lo que es bueno recordar

No todas las personas recuerdan con gratitud el pasado. Algunos no quieren volver hacia atrás porque hubo algo que los traumó o porque hubieron personas que lo maltrataron y le hicieron daño. Recordar podría ser traumático. Yo diría que incluso aquellas personas que vivieron un drama en la infancia, recordarán muchos momentos de reflexión, de deseos de bien, de anhelos de una mejor situación o de ver en otras personas la bondad y el buen trato.

En una famosa película de Jean Cavaziel, “I´m David” un niño que había nacido en el holocausto se escapa con la ayuda de su papá prisionero y al recorrer el mundo fuera del holocausto descubre que hay gente buena y eso le llama mucho la atención porque solo había visto los abusos dentro de ese campo de concentración. Era un niño bueno que salía de un lugar de odios y maltratos. Conectó rápidamente con la gente buena porque descubrió que él era así y no como los malos soldados del campo de exterminio.

 

Hay muchas personas buenas

En el mundo hay muchas personas buenas y todos podemos encontrarlas en nuestro camino, la Providencia no deja de señalarnos vidas ejemplares que nos motivan a ser mejores cada día. Algunas las tuvimos en el pasado pero las descubrimos en el presente y son un motivo de acción de gracias. Nos hubiera gustado estar más despiertos antes para agradecerles su cariño y ejemplaridad; otras son del presente y procuramos estar atentos para no perdernos la oportunidad de estar cercanos y con muchas ganas de escuchar sus consejos y orientaciones, y el ejemplo de vida que nos dan.

Dios, Nuestro Señor, nos pedirá cuenta de esas personas buenas que hemos conocido. Si hemos sabido corresponder daremos muchas alegrías a Dios y a esas personas que nunca nos han dejado de querer. No hemos venido al mundo para criticar a la gente.

Hemos venido para amar. Cuando los hombres, amparados en la ley, quería lapidar a la mujer cogida en adulterio. Cristo les dice: “el que no tenga pecado que arroje la primera piedra” y todos comenzaron a retirarse. Acto seguido el Señor perdona a la mujer pecadora. Hoy muchos usan la ley para acusar y condenar. Usemos nosotros el corazón para amar y perdonaremos a todos. Eso nos hace muy felices y libres (P. Manuel Tamayo)

 

 

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