QUE LOS ENGAÑADOS DESPIERTEN
“Las masas son capaces de mostrar
comportamientos generosos, entregas abnegadas. Solemos considerar estos
fenómenos como beneficiosos o, al menos, “inocentes”. Sin embargo, todos
podemos observar con cuánta frecuencia los ánimos exaltados por la razón que
fuere, se encaminan por derroteros violentos”. (Cecilio Paniagua y Javier Fernández Soriano).
“Los medios de
comunicación dejaron de ser «intermediarios» o la cancha de lo común de la
democracia (si es que alguna vez lo fueron), para pasar a jugar la batalla del
poder constituir, destituir o instituir. Y esto es así porque en el siglo xxi los medios perdieron su «transparencia» de
encarnar la libertad de expresión y muchos de ellos se convirtieron en
militantes de un modelo de sociedad (capitalismo financiero) y de gobierno
(menos Estado, más empresa privada). Su poder reside en la representación y expresión
de los intereses corporativos de grandes conglomerados empresariales a los que
pertenecen. Por eso, más que informar, hacen lobby para sus propios negocios;
más que ejercer activamente la libertad de prensa, defienden la libertad de
empresa” (Nueva sociedad).
“Para el mitómano, mentir
se convierte en un hábito, es su forma de
relacionarse. Esta persona no solo siente la necesidad de mentir en las
situaciones que están en su contra para evitar las consecuencias sino también
en los pequeños detalles, aunque no gane nada con ello. Quien padece mitomanía puede
sentirse raro diciendo la verdad pero se siente cómodo mintiendo. El problema es que cuando
faltar a la verdad se convierte en un hábito y se cae en la mentira patológica, el mitómano tendrá que enfrentarse
a diferentes dificultades debido a que pierde la confianza de los demás” (Rosario Linares).
COMENTARIO
Todos hemos sido engañados, y tal vez
estafados, alguna vez. Nos acordamos, a
veces con indignación, de los engaños más fuertes que hemos sufrido. Los
más fuertes suelen ser, salvo
excepciones, de las personas más cercanas: faltas de fidelidad, traición,
envidias, desaires o maltratos injustificados.
No todas las personas reaccionan igual,
depende de los temperamentos y de las circunstancias en que se encuentran,
algunos montan en ira y explotan, otros se deprimen y se apartan. Se pueden
originar situaciones irregulares: silencios prolongados, lenguajes hirientes,
rupturas, cortar el trato y no querer hablar más con la persona que nos afectó
con sus mentiras, ignorarlo totalmente como si no existiera o guardar un gran
resentimiento con deseos de venganza.
Existen también los que son más
tolerantes y condescendientes. Son los que están dispuestos a perdonar y a
permitir nuevas oportunidades.
Hay engaños que son de un día y otros
que duran años. Cuando ha transcurrido un tiempo largo el engañado sufre mucho
y algunas veces necesita de un tratamiento de ayuda psicológica para que pueda
superar ese trauma. En cualquier caso, siempre hay formas de superar los
maltratos o agresiones que ha sufrido la persona engañada.
Los modos de los
engañadores
Los engañadores son tan variados como
las personas. Van desde el bromista y tramposo que engaña en plan de diversión
hasta el mitómano y pervertido que daña con su cinismo e hipocresía.
Los engaños pueden ser por temas
sentimentales, de placer, de negocio o de poder.
El que “saca el pie del plato” en su relación conyugal comete una grave
infidelidad, lo mismo el que viola un juramento o un compromiso serio que
acordó cumplirlo. Los socios de un negocio se comprometen a cumplir los
acuerdos establecidos; el que se aparta sin advertirlo y actúa perjudicando a
su empresa, se convierte en un traidor. Ha actuado mintiendo cuando tenía que
ser sincero y transparente.
Una autoridad que busque como finalidad
su propia gloria y beneficio, se dedicará a contar fábulas para ganar simpatías
y seguidores. Procurará que no descubran sus mentiras y trampas, adornándolas
bonito y persuadiendo a los oyentes con un palabreo convincente. Lo que busca
con sus mentiras es hacer creer a los que le siguen que están unidos en una
causa común que los va a beneficiar a todos.
Como sucede siempre, terminará
utilizando a los incautos para luego abandonarlos, sin importarle nada la
situación en que se quedan. Los mitómanos son verdaderos traidores.
Los engañados por las
“autoridades” o políticos mentirosos
Nunca han faltado, a lo largo de la
historia, autoridades y políticos cuentistas, prometedores de paraísos y mentirosos.
Tampoco han faltados los seguidores que
son engañados y se engañan a sí mismos. Desean que fuera verdad lo que escuchan
y defienden a capa y espada, lo que su líder propone.
La imaginación de los incautos
seguidores es tan fuerte que se “convencen” en estar defendiendo la verdad.
Luego cuando descubren la mentira se
callan en “7 idiomas” y prosiguen en
el mismo sistema de defender al que creen que es el bueno, (siempre se equivocan) y luego se dedican a criticar al que es
realmente bueno, por las antipatías que generaron por el modo de “percibir” la
realidad. Suelen ser personas poco listas, que son legión. Lo malo es que su terquedad
funesta les hace tirar piedras con
los ojos cerrados y con un voluntarismo casi demencial a los proyectos más
nobles.
El alejamiento de Dios, es alejamiento
de la realidad y crea confusiones de todo calibre. Es necesario y urgente que
la sociedad despierte y se den cuenta que hay un Dios que está cercano para
ayudar a que todos conozcan la verdad. (P. Manuel Tamayo).
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