EL SECUESTRO DE LA INTELIGENCIA
“El síndrome de Estocolmo se
usa para identificar la reacción
psicológica de algunos rehenes hacia sus secuestradores, cuya convivencia
forzosa los hace desarrollar afecto y solidaridad hacia ellos” (Diccionario).
“Una relación se vuelve tóxica
en el momento en que una de las partes “se aprovecha” de la otra, cuando
‘aparentemente’ solo uno de los dos obtiene un beneficio. Por ejemplo, la
persona que actúa viendo únicamente su interés, que se propone manipular e
intentar controlar, o que simplemente quiere sacar provecho. Lo que motiva a
una persona a tener conductas tóxicas es la voluntad de tener control completo
y el poder en la relación” (Grupo Semana).
“Lo que
motiva a una persona a tener conductas tóxicas es la voluntad de tener control
completo y de tener
todo el poder en la relación” (Diccionario).
El lavado mental es un
método, más o menos eficaz dependiendo del individuo, cuyo objetivo es hacer
admitir unas informaciones cualesquiera a otra persona, con la técnica de la
repetición hasta que el objetivo sea alcanzado. En ocasiones se utiliza
violencia verbal o física para confirmar o crear una jerarquía definida de superioridad entre el lavador y
el lavado. Se habla también del lavado mental realizado por los
medios de información sobre la población, el cual puede efectivamente tener a
largo plazo el efecto de imponer el punto de vista de los medios sobre la
población. El mejor medio de evitar el control de información es utilizar
varias fuentes dentro del posible espectro informativo (Wikipedia).
“El término lavado de cerebro se aplica a veces, en algunas sociedades,
cuando el gobierno mantiene un control social firme de los medios de comunicación de masas y el sistema de educación, y usa este control para diseminar la propaganda en
una escala particularmente intensiva, con efecto global que puede lavar el cerebro a secciones
grandes de la población” (Wikipedia).
COMENTARIO
Se puede secuestrar la
inteligencia de una sola persona o de toda una población. Ocurre cuando hay una
o más personas, con voluntad de poder y
dominio, que buscan sacar un beneficio propio que sea estable y seguro.
Con ese objetivo se usa
a personas para conseguir el poder y dominio de otras personas, que sueñan ser
en propietarias, para tener autoridad y dominio total, en un trabajo, en una
institución, o en una población entera.
Estamos en una época de
utilitarismo, que es una suerte de
esclavitud con un arraigo significativo en el siglo XXI. El que es usado muchas veces no se da cuenta y
piensa que está defendiendo sus derechos. “Nadie sabe para quien trabaja”
Corrientes mundiales de conquista
Existen corrientes
mundiales, con un afán grande de dominio,
que buscan fundamentalmente el poder. La pretensión de ser los dueños del mundo
sigue teniendo vigencia. En el pasado fueron los grandes imperios, luego las
grandes potencias. Todos con un afán de conquista buscando imponer sus criterios,
estilos de vida y ser ellos los dueños de todo.
Los fanatismos de las
sectas y de grupos que defienden causas partidarias, reclamando derechos que no poseen por sentirse marginados por la
hegemonía de los regímenes tradicionales en el liderazgo mundial, han
causado revoluciones y guerras. En algunos países lograron entrar con guerras
cruentas que causaron odios y divisiones, y en otros lo hicieron a través de
sistemas “democráticos” que permitieron una participación, que luego acabó en
invasión y ocupación de los principales puestos de liderazgo. “Crea cuervos y
te sacarán los ojos”
El universo sigue
empantanado entre guerras de tendencias ideológicas donde unos acusan a otros
de corrupción y delincuencia. Se siembran los odios entre los seres humanos
para que se destruya y nunca llegue la ansiada paz, que siempre se reclama; ahora
parece que queda mucho más lejos y que es imposible lograrla.
¿Quién ha secuestrado la inteligencia humana?
La respuesta es
sencilla para los que tienen fe y creen en la revelación de la Palabra de Dios,
y muy complicada y difícil para los que miran las cosas sin una dimensión
divina y sobrenatural.
El mal se ha apoderado
y ha secuestrado muchas inteligencias. El mal no es algo estático, es
totalmente dinámico, lo que se pudre contagia. Es como el virus que avanza
causando estragos: heridos y muertos. El mal es el pecado que es tan antiguo
como el hombre primitivo. Es por eso que Cristo viene para librarnos de ese mal
que es el pecado.
Cuando la inteligencia
se daña el corazón se desvía. Cuando se siembra odio engañando, el hombre se
vuelve vil y sanguinario. “El hombre es
el lobo del hombre” decía Thomas Hobbes. Jesucristo nos dice claramente: “Sin mí nada puedes hacer”
El ser humano que no
recibe a Jesucristo ya tiene secuestrada su inteligencia por su propio yo, que
la encadena con innumerables esclavitudes y la complicidad con los que presumen
que la solución de los problemas humanos está en manos de los hombres y de los
sistemas que éstos construyen, (P. Manuel Tamayo).
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