NIDO
DE RATAS
“Un solo hombre se enfrenta a un enrevesado sistema de
corrupción, y al que sabe que no puede derribar, salvo que arriesgue su vida,
además la ley mafiosa silenciaba a toda una comunidad. Grandes jefes y empresarios, son los que en «el suburbio de la urbe», no
dudan en utilizar la fuerza y llegar a matar si intentan desafiar sus negocios,
o si alguien se va de la lengua. Se creó un clima de desesperanza
sobre el futuro de muchas personas, porque se encontraban desprovistos de las
herramientas que les ayuden a salir de un entorno pesimista y asfixiante. Tenían miedo de hablar
hasta que uno de los estibadores rompe la ley del silencio. Esto le ocasionó
problemas tanto en su vida personal como en su actividad laboral”, (de las críticas a la
película: “Nido de Ratas”).
COMENTARIO
La película “Nido
de ratas” con la magnífica actuación de Marlon Brando ganó 8 Óscares y se
convirtió en un clásico del cine. Se estrenó el año 1954 y está basada en
hechos de la vida real.
Lo paradójico es que esta historia de la vida real,
que se desarrolla en un puerto marítimo, es un magnífico cuadro para señalar
sucesos reales que ahora ocurren en ciudades y en países, con conductas
similares a las que se observan en esa prestigiosa película, que dio la vuelta
al mundo batiendo records de taquilla.
Los topos de una corrupción organizada
Una corrupción generalizada es como un nido de ratas
que se extiende con la complicidad de los que creen que pueden tener fortuna o
fama de una manera fácil y rápida comprometiéndose con grupos de fuerza que
utilizan procedimientos turbios para crecer con una proyección de legalidad.
Las ratas del nido escondido empiezan a salir para
morder todo lo que encuentran y poner leyes que son patentes de corzo para que todos vean que se ha procedido de modo
correcto y limpio.
La ley del silencio y la mentira son las armas que
utilizan. Se multiplican situaciones de oscuridad con cortinas de humo para
desviar la atención y poder avanzar. Se lanzan acusaciones exageradas contra
los que podrían desenmascarar los entuertos de las acciones impropias de los
jefes y caudillos. Se compran autoridades para que callen y se colocan en los
puestos claves y bien pagados, a los “obreros” de un poderoso complot.
El “triunfo” de la mentira
Por fuera, todo funciona bien y no pasa nada, todo se
ve color de rosa. Así es el proceder de los fariseos a quienes Jesucristo
llama: sepulcros blanqueados que por
fuera son hermosos y por dentro es todo podredumbre. La mentira está a la orden
del día en el nido de las ratas y se utiliza con desparpajo con un cinismo
indignante. Nadie dice nada amparándose en ley del silencio que es como una
mordaza consentida. “mejor no hablar para
no tener problemas” y que todo siga igual porque las ratas aseguran que así
se van a sostener mejor las cosas.
Un auténtico nido infectado de ratas
Las ratas son ratas y hay que eliminarlas. En un plato
de comida no se puede poner al lado de un cuy
chactado una rata cocinada. Sería algo abominable. Los dos son animales,
pero hay una gran diferencia.
En una organización humana no puede haber ratas, ni
una sola, porque puede dar origen a una peste que contamina todo y luego
empiezan a multiplicarse las pérdidas. Las ratas hay que eliminarlas cuanto
antes.
Urge llamar al flautista
Hoy urge llamar y contratar al flautista de Hamelín. En 1284 la ciudad de Hamelín estaba infestada de ratas. Un buen día apareció un desconocido que ofreció sus servicios a los
habitantes del pueblo. A cambio de una recompensa, él les libraría de todas las
ratas, a lo que los aldeanos se comprometieron. Entonces el desconocido
flautista empezó a tocar su flauta, y todas las ratas salieron de sus cubiles y
agujeros y empezaron a caminar hacia donde la música sonaba. Una vez que todas
las ratas estuvieron reunidas en torno al flautista, este empezó a caminar y
todas las ratas le siguieron al sonido de la música. El flautista se dirigió
hacia el río Weser y las ratas, que iban tras él, perecieron ahogadas.
En la película “El Nido de ratas” fue una persona la que desenmascaró
todo diciendo la verdad, aunque eso le supuso terribles amenazas y
persecuciones. La verdad hay que defenderla siempre: las cosas no saldrán
adelante mientras permanezcan las ratas. Todas deben salir para que pueda
pensarse en construir una armonía social. Se equivocan quienes piensan que hay
que seguir igual tratando de que las ratas se conviertan en cuyes. Eso nunca va
a suceder. (P. Manuel Tamayo)
No hay comentarios:
Publicar un comentario