EL PODER DE LA BESTIA
“El concepto de bestia tiene varios usos. La primera acepción que menciona el
diccionario de la Real Academia Española (RAE) hace referencia a un animal de cuatro patas” (Diccionario).
“Se suele conocer como bestia al individuo que carece de educación, que no tiene buenos modales o que actúa con violencia y agresividad. Persona estúpida, irracional o brutal en su comportamiento”. (Diccionario).
“La bestia blasfema contra Dios y persigue activamente al pueblo de Dios
en la tierra (Apocalipsis 13:5-7). No sólo gobierna el mundo, sino que recibe
la adoración de los habitantes del mundo (Apocalipsis 13:4, 7-8). La primera
bestia es una imagen simbólica del Anticristo y el dragón es Satanás”
(Apocalipsis 12:9).
COMENTARIO
Se emplea la palabra “bestia” para designar a un imprudente que cometió
o está cometiendo una barbaridad. Una bestia puede causar destrozos y estos
pueden ser muy graves cuando están en juego vidas humanas.
Cometer un solo aborto es una bestialidad porque se está matando a una
vida humana inocente. Cuando se habla de un millón de abortos cometidos se
podría decir que es un genocidio, aunque las decisiones las hayan tomado muchas
y variadas personas.
Los “Emperadores” del siglo XXI (como Herodes y Nerón)
Si la decisión de una persona es determinante para la muerte de otras,
se le considera culpable, aunque no haya estado presente en la matanza. Así
encontramos hoy a gente que está en la cárcel cumpliendo una condena porque
permitieron la muerte de unos inocentes.
Cuando se trata de las guerras los soldados que intervienen son meros
ejecutores de una orden que reciben. Tampoco podemos culpar a los que se
defienden de una agresión. Se suele decir que el culpable es el que comienza la
pelea. Cuando alguien manda matar a otro
hay una doble culpabilidad; la del ejecutor, que lo hizo tal vez por una
ganancia económica y la del que dio la orden.
Es más grave la culpabilidad del que manda matar. Las razones pueden ser:
odio y venganza o el deseo de apropiarse de los bienes de la víctima. Cuando se
trata de una autoridad la culpabilidad es mucho mayor.
Endemoniados bélicos
En el mundo ha habido muchas guerras, pero cuando se comenta de las
guerras mundiales donde ha habido millones de muertos, enseguida se piensa en
algo diabólico.
Efectivamente, el diablo está de por medio y utiliza a personas
concretas y estas personas, movidas por intereses diabólicos se suelen
disfrazar de benefactores o defensores de la vida y la libertad. Se disfrazan
de corderos y son verdaderos lobos feroces que lo que buscan es destruir.
A los Jefes de las grandes guerras se les ha calificado de endemoniados
por sus ambiciones y modos de proceder como por ejemplo Hitler y Stalin.
No hay la menor duda de la presencia del poder diabólico en las
contiendas de gran escala que ponen en peligro al mundo entero, haciendo sufrir
a muchas personas con el costo de vidas inocentes.
El mismo Papa nos ha dicho a todos, creyentes y no creyentes, lo que
Jesús nos han enseñado para responder con
oración y ayuno a la insensatez diabólica de la violencia. Unámonos al
Santo Padre el miércoles de ceniza para vivir una intensa jornada de oración
pidiendo por la paz (P. Manuel Tamayo)
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