GANANCIAS INFAMES
“Infamia es una maldad o vileza que afecta el honor o el crédito de una
persona”, (Diccionario).
“La infamia se obtiene por el
solo hecho de haber realizado un acto contrario a la moral, el orden público y
las buenas costumbres, por ejemplo, lucrar con la educación” (Diccionario).
“Indecencia es la falta, carencia o privación de compostura, honestidad o la dignidad mediante una
acción o palabra. Dicho o hecho deshonroso, indecoroso, bochornoso e inmoral” (Diccionario).
"No puede haber
justificación de una donación de dinero malhabido; la posición de Jesús es
contraria a la riqueza ilícita” (Diccionario)
COMENTARIO
Asistimos hoy a un festival de ganancias indebidas, que claman al Cielo,
sin que nadie mueva un dedo para impedirlas y se han convertido en algo común,
como si fuera lo más normal del mundo.
El lucro en la educación
Se habla mucho de corrupción y no se suele poner el reflector en
cantidad de organizaciones educativas que tienen como finalidad lucrar. En los
ámbitos educativos abundan colegios y universidades que son “full” negocio. Los organizadores
multiplican los puestos, para que sus amigos o los beneficiados, obtengan unas
ganancias a cambio de favores, que en otras circunstancias deben pagar.
Los negocios ilícitos y trampas para obtener ganancias en muchas
instituciones educativas están a la vista, por ejemplo, ponerse de acuerdo con
una editorial para negociar con la venta de los libros a los alumnos; también
los cobros indebidos, fuera de los presupuestos establecidos.
Es verdad que algunas instituciones educativas sobreviven con lo justo y
otras tienen serios problemas para subsistir, pero no podemos dejar de afirmar
que hoy por hoy la educación se ha convertido en un gran negocio. Además, no
faltan denuncias por las coimas que, de modo personal, se piden en no pocas
instituciones para conseguir pasar el año o para que el profesor les eleve una
nota.
Con bastante frecuencia salen a la luz las denuncias de ingresos
fraudulentos a las universidades con la copia o compras de exámenes.
Peculado y cohecho en los organismos públicos
Muchas instituciones del Estado se han convertido en agencias de empleo,
solo para los amigos o conocidos. Existen Instituciones que son una “olla de grillos” donde se venden los
puestos a cambio de favorecer a determinadas ideologías políticas. Hay que
pagar coima. Los criterios de moralidad y de eficiencia personal se han cambiado
por criterios de conveniencia, para hacer grandes negocios con el dinero ajeno,
que es el dinero de todos los ciudadanos.
Hay una suerte de repartija entre compadres y “amigotes” que son
colocados en puestos, no por los méritos propios, sino por la “vara” que han
conseguido por pertenecer a un contubernio (hay
miles). Lo que buscan, antes que
nada. es llenar los bolsillos de sus allegados.
Las coimas se han convertido en un mal endémico que afecta a todos los
sectores de la sociedad.
Se negocia con la salud elevando los precios cuando los productos son
escasos. Lo hemos visto con el oxígeno en tiempos de pandemia, se elevan los
precios de los medios de transporte cuando hay mayor necesidad, sin ningún
escrúpulo se acaparan los productos de primera necesidad para elevar los
precios, se compran los lugares preferenciales en las colas, se revenden las
entradas de los espectáculos públicos cuando son escasas.
La malicia del negocio indebido
En la sangre de muchos pobladores hay una suerte de ambición por querer
aprovecharse de los demás para el beneficio propio y esto es algo constante que
se suma al aumento de la delincuencia con robos a cualquier hora del día y en
cualquier barrio de la ciudad.
La única manera de revertir este mal, enquistado en las grandes mayorías, es con la educación.
Se empieza por elegir autoridades idóneas que hagan cumplir la ley y que
luchen denodadamente contra la informalidad: cuidar la calidad de la educación en los colegios y en las
universidades, hacer que se respeten las reglas de tránsito, regular el transporte
quitando de circulación los vehículos viejos y deteriorados que son un peligro,
arreglar las carreteras y veredas, elevar los sueldos de los trabajadores
competentes y eliminar la piratería, etc.
Cuando una persona mira con nobleza algo que está mal lo primero que dice
es: “¡esto hay que cambiarlo por completo!”
Un edificio no se puede construir
con un material deteriorado; tampoco se puede construir una sociedad con
personas y sistemas deteriorados que no respeten los valores y la dignidad del
ser humano. (P. Manuel Tamayo).
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