EN EL UMBRAL DE UNA NUEVA DÉCADA
Lima, 1979
A todos nos sorprendió que el Papa Juan Pablo II viajara a República
Dominicana, Bahamas y México. Fue algo realmente apoteósico. No estábamos
acostumbrados a que el Papa visitara otros países.
No nos perdimos los detalles del viaje por la televisión y por unos sono-visos
que se armaron y que circularon por muchas casas. Organizábamos reuniones
especiales para ver al Papa a todo color. Todo era novedad, nos encantaba que
sea así y disfrutábamos mucho. Juan Pablo II, en muy poco tiempo, se
ganó la simpatía de todo el mundo.
Los ambientes juveniles en “Olivares”
Para la gran mayoría de chicos que venían por la casa era la primera vez
que veían un mundial de fútbol a todo color. Creo que importaba más ver los
partidos que los triunfos o derrotas de los mismos.
Además en ese mundial empezamos bien y terminamos mal, como ha ocurrido
otras tantas veces, pero esta vez Argentina quedó campeón mundial cuando nos
derrotó 6 a 0 en el último partido. Algunos acusaron al equipo peruano de haber
hecho algún arreglo con los Argentinos. Nunca se aclararon las cosas. Nosotros
no dejábamos de jugar fútbol todas las semanas.
El año 79 organizamos varios paseos con los chicos. Gracias a esas actividades
empezaron a venir más chicos: Juan Carlos Checley Soria, Gustavo Llave,
Rolando Castro, Gabriel Flores, Jorge Luis Hoyos, Beto Machuca, entre otros.
En el verano estuvimos de convivencia en Las Norias, (Piura). El director era Pablo Pérez (numerario, médico, actualmente vive en
Piura), estaba también Ignacio Benavent Trullenque (numerario, Ingeniero,
vive en Piura), el P. Juan Antonio Ugarte (que fue Arzobispo del Cuzco,
vive en Lima) y chicos de distintos colegios y universidades.
Estuvieron con nosotros en Las Norias ese verano: Carlos Santa María,
Manuel Tudela, Jaime Calderón, Emilio Arizmendi, Gustavo Llave, Pepe Serna,
entre otros.
Una de las actividades de la convivencia fue un concurso de balsas.
Hicimos varios grupos y cada uno tenía que hacer una balsa y competir bajando
por el río Piura más arriba de los Ejidos hasta las Norias. Se puso una fecha y
todos nos pusimos a fabricar nuestra balsa. La de Pablo Pérez era a base de
bidones y le puso como nombre: “La Babilonia”, otro se valió de unos troncos
para fabricar una especie de canoa, otro utilizó una piti-tabla y armó
encima una estructura de madera, los que estaban en mi grupo conseguimos tres
cámaras y amarramos tres palos en forma de triángulo.
Llegó el día de la partida. Salimos a las 12 del día y llegamos a las 12
de la madrugada totalmente agotados. Tuvimos que pasar por muchos obstáculos,
tratando de evitar los troncos con espinas que habían en el recorrido y los
continuos remolinos. Varios naufragaron y tuvieron que continuar a nado, otros,
que ya no podían más recurrieron a “La Babilonia” para poder llegar. Todo fue
agotador pero quedamos muy contentos con esa aventura que parecía increíble.
Regresamos a Lima muy contentos. El trato y la labor con chicos se fue
extendiendo más con las actividades de verano. Los partidos de fulbito, todos
los domingos, tenían mucho jale. Ya no podíamos jugar en la cancha de Los Andes
porque estaban construyendo un nuevo edificio. Alternábamos los partidos
semanales entre el Saeta y las canchas que estaban en la costa verde.
Preparamos también un curso de orientación profesional para el último mes del
verano con el objetivo de llegar a más colegios. “Olivares” estaba siempre
lleno de chicos, procurábamos conversar con ellos para animarles a ser mejores
personas y buenos cristianos. Venían más a las meditaciones, aunque el oratorio
era muy pequeño, teníamos que abrir las puertas de living para que entraran
todos. La esperanza de seguir creciendo era grande. (P. Manuel Tamayo)
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