viernes, 3 de junio de 2016

EL ARTE DE ESTAR UNIDOS

Hoy es un día diferente, un día después de un viaje inolvidable, una semana de compartir con una familia, que a pesar de no ser de sangre, es muy unida y querida. La cual ha ido creciendo en número y lazos de amistad alrededor de 11 años. Hoy me desperté y pensé que seguía en esa "rutina", pues pensé despertar a Filli y a Set, como lo había hecho ayer, pero me di cuenta de que estaba en mi cuarto, en Chiclayo. Creo que podría acostumbrarme a esto: Desayunar con toda la prom, hablando y riendo de cualquier cosa, salir en rumbo de algo nuevo, desconocido, con la esperanza de pasarla bien y divertirnos al máximo. Para que más tarde almorcemos algo rico y variado, pues era buffet (O parrilla a "orillas del lago" como un día jaja). El tiempo que pasamos en el bus cantando, durmiendo y tomando fotos no solo quedará grabado en nuestras memorias sino en los celulares jaja para que tiempo después nos acordemos de todo. Pero no todo acababa con la cena, pues lo que tal vez varios recuerden más es la actividad nocturna: La iniciación, poker, ps4, conversar, películas, entre otros; sobre todo el hecho de compartir gratos momentos. Es verdad que este viaje es el inicio del fin de nuestra vida escolar, recién siento tan próximo el término de esta etapa y la separación que conlleva. Espero que a pesar de no estar juntos físicamente en el futuro, quiero que mentalmente sí lo estemos. En estos 7 meses de colegio que quedan llegan: Exámenes de ingreso a la universidad, kermés, fiesta de promoción, despedida y graduación, con los cuales se acaba el año. Recuerdo que nos decían: "5to se pasa volando", es completamente cierto porque en un abrir y cerrar de ojos ya estamos entrando al segundo semestre del año y segundo trimestre del cole. Así que ahora solo queda esforzarnos, dar lo mejor de cada uno y fortalecer los vínculos con amigos y familiares. Aunque no suelo hacer publicaciones en las redes sociales, subir fotos regularmente y sobre todo expresar mis sentimientos en público, creo que esta es una ocasión extraordinaria y por lo tanto amerita ser compartida. Es por la cual escribo una 'breve' reseña que enmarca de forma general el ambiente que sentía estos últimos días. (Mensaje de Gabriel Bancayán Barboza, de 16 años de edad, dirigido a sus compañeros de 5to. de media al día siguiente de haber llegado del viaje de promoción. Contó con la aprobación general de todos sus compañeros)

COMENTARIO
La unidad es una conquista que se consigue con una lucha denodada para ser virtuosos y una respuesta a motivaciones trascendentes. Se puede llegar a su nivel más alto cuando uno se olvida de sí mismo y piensa constantemente en los demás, para poder servir  con los mejores valores que se puedan alcanzar.
En el proceso de formación de toda persona existen tendencias internas que apuntan a la unidad: simpatías, deseo de estar juntos, deseo de compartir, extrañar a los amigos, sentir ilusiones parecidas, festejar juntos. Lo que da garantía para que exista la unidad, entendida como algo perdurable y firme, que no se rompe, es que exista a la vez una auténtica amistad con niveles de fraternidad.
Es muy difícil que entre los jóvenes exista una amistad que incluya los elementos más profundos de esa virtud. Cuando se trata de la juventud se podría estar hablando solo de un 50% de amistad, que podría ir in crecendo con el paso del tiempo, si hay madurez.
En la etapa escolar se hacen los primeros amigos, que luego serán los amigos de la infancia, que en la adultez se les recuerda con nostalgia. Lo que se añora, en la mayor parte de los casos, no es la vieja amistad en sí con determinada persona, sino la coincidencia de haber vivido juntos y de haber compartido ciertas experiencias que se recuerdan con cariño. Las personas y las circunstancias se confunden en un cuadro general que se  mira con afecto y nostalgia. Sucede siempre y en los seres humanos estas vivencias invitan a tener una suerte de regresión: ¡se quisiera volver a esos años escolares!
La unidad que existe entre los menores de edad es, en la mayoría de los casos, sentimental y proclive al feeling  en las relaciones entre ellos. Buscan caerse bien para no contristar y estar de acuerdo en los consensos del grupo y poder hacer lo que todos hacen en esas circunstancias especiales que el grupo elige como propias de la clase. A estas vivencias grupales añade en cada uno un fuerte voluntarismo para tratar de grabarlas y tenerlas como acontecimientos inolvidables. Sin embargo suele suceder que después de esas fuertes emociones de los momentos emblemáticos, la “temperatura” baja hasta que alguno, convoca nuevamente a la clase, y a través de fotos o películas, vuelve a recuperar el sentimiento que se había perdido. Así se vive la historia de lo que fueron los años escolares.
Mientras los chicos están en su andadura juvenil, durante la etapa escolar, se encuentran felices de estar unidos de esa manera, pero conforme van creciendo se van dando cuenta que la “goma” de la unión no pega tanto. Lo descubren a ver la diáspora de las promociones precedentes, cada uno va por su camino y a muchos se les pierde de vista durante muchos años o para toda la vida.
¿Cómo conseguir una unidad que sea perdurable? En otros ámbitos las parejas de enamorados se juran estar juntos para siempre y se atreven a pensar que nadie los va a separar. Pero conforme pasa el tiempo empiezan los temores y las dudas, algunos quisieran “amarrar” para que una relación perdure y no pueden. ¿qué es lo que está faltando? ¿dónde está el descuido o qué fallas se han cometido para que no perdure?
Está dicho en el primer párrafo, lo que está faltando es: el olvido de sí y las motivaciones trascendentes. Mientras en ser humano esté pensando en sí mismo y utilice a las otras personas para sentirse bien, ya sea en los ámbitos sentimentales de una relación personal o en la relación con los amigos que forman un grupo, no podrá nunca llegar a los niveles profundos de la unidad. ¿cómo hacer entonces para llegar a esos niveles?
La unidad es un trascendental del ente que está al lado de la verdad, del bien y de la belleza. Hay que tener en cuenta que la unidad es la primera nota de la Iglesia (Una, Santa, Católica y Apostólica)  y la primera propiedad del matrimonio (Unidad e Indisolubilidad).
Hay unidad cuando en las relaciones humanas se da una transmisión de lo verdadero y de lo bueno; o sea cuando se transmiten valores. Nos estamos refiriendo a los valores más altos que toda persona debe recibir para ser libre y feliz. El verdadero amigo (el de la amistad que perdura) es el que transmite siempre los valores más altos. El bien es de por si difusivo, cualquier cosa no es buena. El bien tiene una entidad propia que lo distingue del mal, el bien es también un valor superior como lo es el oro con respecto al peltre. La persona que transmite oro está enriqueciendo a los demás y la está haciendo feliz. Esta transmisión consigue una unidad perenne, que se llama fidelidad.
Junto al bien y a la verdad está la belleza trascendental. El modelo que tiene la Iglesia de esta belleza es la virginidad de María, que tiene un corazón inmaculado y la entrega de Jesucristo. La Escritura dice de Él: “nadie tiene más amor que el que da la vida por sus amigos”
La belleza del ser humano es la templanza, o sea la virtud que regula los placeres del hombre. El hombre entregado a los placeres es sumamente egoísta, buscará todo para él; tener cosas, pasarla bien, tener honores, disfrutar. Aplaudirá las cosas que le dan los medios para satisfacer esos deseos: fiestas donde se puede divertir a lo máximo, comidas que lo llenen de placer, tiendas para poder comprar compulsivamente, juegos para poder divertirse todo el tiempo que quiera. Una sociedad presentada así, con gente que esté entregada a estos placeres es el reflejo de lo que le ocurrió a Moisés con su pueblo, cuando fue a recibir la tabla de los diez mandamientos al monte Sinaí, el pueblo se distrajo con los placeres materiales y empezaron a bailar y a tomar licor alrededor del becerro de oro. Todo un bacanal que les parecía de lo más normal.
La sociedad de hoy está enferma. Los Papas dicen que estamos en la “cultura de la muerte” porque muchas de las estructuras que presenta la sociedad son de pecado. Se nota en la corrupción creciente que existe en muchos ambientes laborales y en la mayor parte de las actividades de diversión, salvo contadas excepciones, que están muy cerca del desenfreno: borracheras, drogadicción, prostitución y una secuela de males que perjudican la vida y la felicidad de las personas y las familias.
La belleza del ser humano es la templanza. Virtud que se adquiere viviendo bien la pureza y logrando, con un corazón grande, ayudar al que más lo necesite. La generosidad, que es dar sin escatimar, le da al amor de amistad su tónica genuina para conseguir la ansiada unidad que perdura. La virtud de la Prudencia se define como el arte del hacer. Es saber lo que el otro necesita y conseguirlo. La prudencia no es quedarse sin intervenir. Es intervenir en el momento adecuado. El que ama al otro está atento y sabe intervenir en el momento preciso. Esas intervenciones, para transmitir el bien, que es lo mejor, tejen la auténtica unidad que perdura. La unión con Dios es la garantía para llegar a la meta de felicidad que es en Cielo. Todos debemos estar unidos para llevarnos al Cielo, sin este propósito nada vale la pena. (P. Manuel Tamayo)


No hay comentarios:

Publicar un comentario