EL CORAZÓN NO SABE MANEJAR
“No quieres sujetarte a la Voluntad de Dios… y te acomodas, en
cambio, a la voluntad de cualquier criaturilla”
(San Josemaría, Camino, n. 156).
“Me escribes: “Padre, tengo…dolor de muelas en el corazón” –No
lo tomo a chacota, porque entiendo que te hace falta un buen dentista que te
haga unas extracciones. ¡Si te dejaras!... (San Josemaría,
Camino, n. 166).
“¡Ah, si hubiera roto al principio!”, me has dicho.- Ojalá no
tengas que repetir esa exclamación tardía” (San Josemaría,
Camino, n. 167).
“La verdad, la belleza y el bien, despojados de su ser, quedan
reducidos a lo que “yo siento”, a lo que “me dicen los sentidos”. Con lo que se produce una inversión de la verdad, y hasta los
mismos sentimientos se desnaturalizan. Algunos, como el amor, el dolor o el
sufrimiento, quedan en una simple experiencia afectiva, en una emoción pasajera
que se siente y luego se olvida” (Antonio Fuentes
Mendiola, Aprender a madurar, pp. 172).
“Sujetar el corazón, dominar la afectividad, es el camino seguro
para crecer por dentro y ganar en madurez….Para guardar limpio el corazón y
madurar en el campo de los afectos, es preciso fortalecer la voluntad, en la
convicción de que la virtud sólo puede alcanzarse con esfuerzo y gracia de
Dios” (Antonio Fuentes, Aprender a Madurar, pp. 174).
COMENTARIO
Muchos creen que el hombre debe dejarse llevar por el corazón y
no se dan cuenta que éste puede convertirse en un gran traidor. Si al corazón n
o se le da un amor ordenado se venga, se apega y termina llenándose de vileza.
Todas las personas podemos sentir atracción por cosas o por
personas. Eso puede ser bueno o malo. No hay que olvidarse que el ser humano
está dañado por el pecado y lo que es placentero puede ser al mismo tiempo
malicioso y engañoso.
El amor debe ser limpio y honrado, no malicioso. Hay que
subrayar sobre todo el amor entre el hombre y la mujer donde existe una
atracción y puede haber una tentación dirigida a lo que no es correcto.
La tentación es un engaño porque se piensa que algo malo es
bueno y conveniente, o al menos tolerable o excusable y no se ve (o no se quiere ver) el daño que se puede
desprender de un amor desordenado. La casuística universal es elocuente (millones de casos). Además suele ocurrir que cuando
no se vive como se piensa se termina pensando como se vive, elaborando teorías llenas de
justificaciones. Hay historias muy
tristes que crecieron con un voluntarismo desordenado del que se dejó llevar
solo por el corazón.
El que es tentado puede no percibir, en una primera etapa, la maldad de la acción que
está realizando, porque procurará, con su voluntarismo, recubrirla de bondad, como si estuviera haciendo una acción
urgente y necesaria. El sentimentalismo lo puede cegar, y el hombre cree que su
acción el loable.
No es conveniente “rescatar”
una bella rosa que está en medio de un pantano. El tentado no quiere ver el
pantano y piensa que puede recuperar la rosa y que además su obra sería buena y
hasta santa; necesita que se le advierta
para que despierte y vea que va a hundirse en el pantano junto con la rosa.
El corazón del hombre necesita un amor honrado y noble: que esté limpio, libre de pecado, que ame la
pureza y el orden, que quiera primero a Dios con manifestaciones verdaderas
de amor, después a la familia y a todos los que lo han querido con amor limpio
y edificante.
El corazón no sabe manejar, es necesario emplear la inteligencia para descubrir que la
afectividad se ordena primero con el consejo de los papás en la casa y después con
la ayuda de otras personas sanas y nobles de la familia o del círculo de
amistades. Además cada persona necesita el consejo de algún director espiritual
cercano, que lo anime con palabras llenas de esperanza y le facilite la
frecuencia a los sacramentos. (P. Manuel
Tamayo).
No hay comentarios:
Publicar un comentario