LA BURBUJA MEDIÁTICA
“Una poderosa
fuerza económica, técnica y mediática de un occidente sin Dios puede ser un
desastre para el mundo…” (Cardenal Robert Sarah, “Dios o nada” pp.305)
“La economía
vigente justifica el sistema actual. Se ha divinizado el mercado como si fuera
la regla absoluta”. (Papa Francisco, Laudato si n.56)
“El eclipse de Dios
en los países ricos y poderosos de hoy en día conduce al hombre a un
materialismo práctico, a un consumo desordenado o abusivo y a la creación de
falsas normas morales” (Cardenal Robert Sarah, “Dios o nada” pp. 362)
COMENTARIO
Los acontecimientos
nos ayudan a ver cómo camina el mundo. Es evidente que existen muchas burbujas:
de los pokemones, de los ignorantes, de
los codiciosos y la gran burbuja
mediática de los que mueven los medios y la de los que lo siguen. Los que
mueven la mayor parte de los medios que se extienden por el mundo, tienen
indudablemente una línea de acción y unos propósitos que obedecen a una
intención de poder. Desde hace muchos años el sentir común sabe que
habitualmente los medios mienten, lo que es increíble es que el mismo sentir
común de las mayorías, se deje engañar y atrapar por el consenso de las redes
mediáticas.
Algunos
representantes del cuarto poder han creado una “moral” que es como una patente de corso para poder atacar lo
que es bueno como si fuera malo y hacer creer a la gente que sus argumentos son
los correctos. Ese consenso mediático sabe satanizar y persuadir a las masas
con los criterios que manejan ellos. Cuando el tiro les sale por la culata se callan en 7
idiomas y al poco tiempo vuelven para tratar de demostrar que ellos tenían
la razón y que los que decían lo contrario estaban totalmente equivocados. La
arrogancia y la soberbia es su estilo y lo vemos en los artículos periodísticos
de los diarios y en programas de radio y televisión, salvo honrosas
excepciones.
La línea oculta de
este poder está respaldada por una potente economía que enfila los billetes
contra los valores más altos del ser humano fomentando campañas y lobbys para que se extienda por todas
partes un liberalismo absoluto que destruya las normas y principios morales
como si fueran obsoletos y retrógrados. La foto de la degradación moral a nivel
mundial es bastante elocuente. Menos mal que están apareciendo reacciones
acertadas de mucha gente sensata que no está bajo la bota de este poder nefasto
que tiene cara de ángel y es un demonio, salvo honrosas excepciones. (P. Manuel Tamayo).
No hay comentarios:
Publicar un comentario