sábado, 12 de noviembre de 2016

LA BURBUJA MEDIÁTICA

“Una poderosa fuerza económica, técnica y mediática de un occidente sin Dios puede ser un desastre para el mundo…” (Cardenal Robert Sarah, “Dios o nada” pp.305)

“La economía vigente justifica el sistema actual. Se ha divinizado el mercado como si fuera la regla absoluta”. (Papa Francisco, Laudato si n.56) 

“El eclipse de Dios en los países ricos y poderosos de hoy en día conduce al hombre a un materialismo práctico, a un consumo desordenado o abusivo y a la creación de falsas normas morales” (Cardenal Robert Sarah, “Dios o nada” pp. 362) 

COMENTARIO
Los acontecimientos nos ayudan a ver cómo camina el mundo. Es evidente que existen muchas burbujas: de los pokemones, de los ignorantes, de los codiciosos y la gran burbuja mediática de los que mueven los medios y la de los que lo siguen. Los que mueven la mayor parte de los medios que se extienden por el mundo, tienen indudablemente una línea de acción y unos propósitos que obedecen a una intención de poder. Desde hace muchos años el sentir común sabe que habitualmente los medios mienten, lo que es increíble es que el mismo sentir común de las mayorías, se deje engañar y atrapar por el consenso de las redes mediáticas.

Algunos representantes del cuarto poder han creado una “moral” que es como una patente de corso para poder atacar lo que es bueno como si fuera malo y hacer creer a la gente que sus argumentos son los correctos. Ese consenso mediático sabe satanizar y persuadir a las masas con los criterios que manejan ellos. Cuando el tiro les sale por la culata se callan en 7 idiomas y al poco tiempo vuelven para tratar de demostrar que ellos tenían la razón y que los que decían lo contrario estaban totalmente equivocados. La arrogancia y la soberbia es su estilo y lo vemos en los artículos periodísticos de los diarios y en programas de radio y televisión, salvo honrosas excepciones.  


La línea oculta de este poder está respaldada por una potente economía que enfila los billetes contra los valores más altos del ser humano fomentando campañas y lobbys para que se extienda por todas partes un liberalismo absoluto que destruya las normas y principios morales como si fueran obsoletos y retrógrados. La foto de la degradación moral a nivel mundial es bastante elocuente. Menos mal que están apareciendo reacciones acertadas de mucha gente sensata que no está bajo la bota de este poder nefasto que tiene cara de ángel y es un demonio, salvo honrosas excepciones. (P. Manuel Tamayo).

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