miércoles, 30 de noviembre de 2016

LA LÍNEA NEGRA DE UN PODER MANIPULADOR

“Los propietarios de los grandes medios representan a la clase social, política, económica e ideológica dominante y utilizan dichos medios para sus intereses políticos y económicos, dejando a los receptores como meros consumidores sin capacidad de expresarse”.  (Luis Nieto, la marea.com).

“Uno de los elementos de mayor notoriedad es que a día de hoy los medios de comunicación determinan la agenda del día. Lo que no es actualidad en los medios no existe. Determinan lo que es noticia y lo que no. Imponen un determinado tipo de lenguaje, usan medias verdades, se hacen acompañar de “expertos” que ellos mismos crean o se hacen eco de “Observatorios de conflictos” que sólo ellos conocen por no hablar de la grosería de situar imágenes en lugares y períodos diferentes a donde sucedieron”. (Luis Nieto, la marea.com).

“El objetivo para muchos medios no es informar, sino manipular, tal como ocurre con otros objetos que se mueven en el mercado.” (Luis Nieto, la marea.com).

COMENTARIO

No todo lo que está escrito es verdad, no todo lo que se transmite es cierto. En el mundo unos mienten y otros siguen las mentiras pensando que están en la verdad. Los propagadores de la mentira suelen encender la ira mientras que los difusores de la verdad difunden la paz. Antes de seguir hay que cerciorarse de quién está en la mentira y quién en la verdad. No es cuestión de sentimientos, posturas políticas o apariencias.

La gran tragedia de la mentira en el mundo fue el juicio y la sentencia que le dieron a Jesucristo, unas autoridades mentirosas y manipuladoras y un pueblo engañado. El sentir popular de los que gritaban ¡Crucifícale! fue manipulado por el poder mediático de la época, por la calle se extendió la opinión contra Jesús que ni Barrabás, el peor criminal que había, pudo cambiarla.

Al referirnos a la mentira, en este artículo, no vamos a poner el acento en  los errores o equivocaciones normales de los seres humanos, sino en la manipulación y malicia de los que, siguiendo una línea, acomodan los hechos a intenciones partidarias para que las grandes mayorías (hacia ellos apuntan) crean que las cosas fueron como ellos las describen.

Para lograr estos objetivos “políticos” extraen verdades de un contexto original, para darles otra interpretación distinta y favorable a lo que persiguen. Los más listos fabrican una “verdad”,  y a muchos, que no conocen los temas de fondo, ni los tejes y manejes de los manipuladores,  les puede parecer viable y aceptable el criterio y la dirección de lo que se dice y se propone.

El consenso de los que están en la línea negra utiliza unos paradigmas convencionales como si fueran dogmas. Es la actitud habitual del liberalismo democrático que se convierte en la dictadura del criterio personal.  Son artífices de un menjunje, intelectual, donde ni ellos mismos se aclaran,  porque antes de dogmatizar sus propias opiniones, (algo propio de la soberbia) tuvieron que relativizar los dogmas de la revelación cristiana.

Así pudieron motivar y fabricar una indignación malévola contra las conductas de quienes defienden los valores tradicionales de la ética cristiana, como si éstos fueran los causantes de los males de la época.
Hoy es importante descubrir y desacreditar a quienes se encuentran escondidos en la línea negra del poder manipulador lanzando tierra y piedra contra todo lo que es bueno, limpio y noble. Menos mal que un gran sector de la sociedad ya se está dado cuenta de esta “enfermedad” mediática que contagia fácilmente a los que tienen menos formación cristiana.


Solo queda decir que para vivir y ser libres,  la verdad debe ir por delante en los criterios y en las vidas de las personas. (P. Manuel Tamayo)

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