miércoles, 21 de junio de 2017

CONDUCTAS EXAGERADAS QUE CONDUCEN A LA DEPRESIÓN

“Muchas veces la angustia es expresión de un perfeccionamiento idealista y voluntarista que puede ser motivado por el miedo a quedar mal, a hacer el ridículo, a no hacerlo del todo bien. El miedo, en esos casos, hace referencia a unas expectativas exageradas que hacen de la propia vida, o de las vidas que dependen de nosotros una caminata angustiosa…Algunos intentan demostrar su propio valer entregándose a un trabajo intenso del que esperan y exigen reconocimiento…La raíz de este miedo es siempre el orgullo y la soberbia de no querer fallar y de tenerlo todo bajo control…La humildad es la virtud necesaria para vivir con paz en medio de las limitaciones o faltas propias y ajenas.”  (Tony Mifsud, sj, Una espiritualidad desde la fragilidad, p.50)

“Aceptar el perdón es proclamar el señorío de Dios en la vida nuestra y de los demás…” (Tony Mifsud..op. cit. p. 51)

“La dulzura es un gran camino para corregir, la severidad no” (San Francisco de Sales)

“Las reprensiones dulces y cordiales tienen más eficacia para corregir que los enfados y los enojos…Quedarse obsesionado con el propio pecado o con los pecados de otros es, simplemente, una expresión de soberbia que deja encarcelado al que la tiene…La buena noticia de Jesús no es que somos pecadores sino que somos pecadores perdonados…Aceptar el perdón es reconocer el pecado, pero confiar totalmente en la gracia de Dios” (Tony Mifsud..op. cit. p.52).


COMENTARIO

La letra de una canción de los años 70 decía que muchas veces uno queda atrapado en su propia telaraña. Esto puede ocurrir con los propios ideales cuando existe un afán grande y desmedido de destacar a como de lugar.  Querer llegar a unas metas que a la larga resultan inalcanzables y alejadas de la realidad, podría generar un estado de esclavitud perenne hacia una depresión severa.

Cuando en las exigencias disciplinares de un trabajo o de una institución faltan motivos humanos, que hagan la vida grata y benévola a las personas, el que se siente presionado no atenderá a razones de conveniencia o a explicaciones sobre las bondades de ese severo proceder, le puede parecer más bien que ese marcaje es como una aplanadora que lo aplasta y le quita la libertad.

Las correcciones duras, el exceso de control y los marcajes terminan dañando a las personas. Los más buenos para no contristar forzarán motores con una actitud tolerante llevando en el fondo el deseo de que esa situación cambie cuanto antes, cuando no pueden más caen en la depresión. Suele suceder con los temperamentos anancásticos de los que tienden al perfeccionismo.


Conocer la realidad, tener sentido común y aceptar el perdón son condiciones esenciales para tener paz y lograr unas buenas relaciones de amistad con las personas. Y es el reflejo más claro de la virtud de la humildad. El humilde es el que mejor comprende a los demás y habla siempre bien de su prójimo valorando mucho a cada persona.  

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