MISIÓN SIN RUIDO
“Para acceder a Dios,
el hombre primero debe conocerse…El hombre no puede esperar conocer a Dios sin
haberse encontrado a sí mismo… El silencio es un elemento necesario en la vida
de cualquier hombre. Permite el recogimiento del alma. Protege al alma de la
pérdida de su identidad. Previene al alma frente a la tentación de apartarse de
sí misma para ocuparse de lo externo, lejos de Dios…Buscamos el silencio porque
buscamos a Dios…” (Cardenal Robert Sarah, “La fuerza del silencio” pp.321-324).
“La luz no hace
ruido. Si queremos acercarnos a esa fuente de luz, debemos adoptar una actitud
de contemplación…Cristo nos pide que seamos luz. No nos insta a conquistar el
mundo, sino a mostrar a los hombres, el camino, la verdad y la vida… La
Liturgia no es lugar para festejos humanos, ni para las pasiones, ni para
retahílas de palabras disonantes, sino para la sola adoración. Hoy el ruido
invade demasiadas facetas de la vida de los hombres. La Iglesia cometería un
grave error si añadiera más ruido al ruido…el Espíritu Santo no habla alto,
como no lo hacen tampoco Jesús ni su Padre….Los mártires no respondían a los
ataques defendiéndose, sino callando, viven una vida
escondida con Cristo en Dios (Col 3,3).” (Cardenal Robert Sarah, op.
cit.pp. 374-378).
“La Iglesia vive
hoy pruebas externas e internas sin parangón. Es como si un terremoto quisiera
destruir sus cimientos doctrinales y su enseñanza moral multisecular… En los
países tradicionalmente cristianos la Iglesia se ve violentamente sacudida por
una apostasía generalizada. ( Cardenal Robert Sarah, op. cit. pp. 378-379).
COMENTARIO
No se puede
edificar sobre un pantano. Antes de construir hay que mirar bien el terreno y
los que deben ver son los constructores. Quien va a edificar debe ser idóneo,
más si se trata de una misión divina. Si se construye sin una base sólida esa
casa se viene abajo.
Las misiones no se
apoyan en los sistemas, tampoco en las planificaciones y modos de hacerla,
aunque todo pueda estar pensado de acuerdo a las costumbres de la época, a las
conductas específicas de cada persona, o a la indiosincracia de los lugares. Toda misión se debe apoyar en la
santidad de las personas que la hacen. Lo primero que importa, y casi lo único, es la santidad de vida.
La persona piadosa
que tiene un trato íntimo con Dios sabe perfectamente lo que debe hacer y hacia
dónde debe apuntar para lograr la conversión de las personas. Siempre buscara
como referencia, a Jesucristo con sus 30 años de vida oculta y sus tres años de
vida pública. La misión de salida de Cristo la realizó después de sus 30 años
de vida oculta en casa de sus padres.
La misión de los
pastores que salieron de Belén fue consecuencia de haber conocido al Niño Dios
y a la Sagrada familia. El haber estado en ese hogar les bastó para salir
felices y anunciar la buena nueva.
La familia es el
lugar principal para la educación y formación de las personas. La familia, que
es la Iglesia doméstica, es la principal motivación para la misión. Desde la
familia se está de salida para buscar a los que se encuentran alejados y
traerlos a los caminos del Señor.
La familia no hace
ruido, es respetuosa. En la casa se cultiva el ambiente de paz y alegría cuando
se es consciente que Dios está en el hogar y en el corazón de nuestros seres
queridos. Los padres rezadores hacen la gran misión con los hijos, y juntos,
dentro de la Iglesia, son los apóstoles que predican con el ejemplo de unas
relaciones humanas llenas de cariño, comprensión y perdón. En una familia
cristiana se nota claramente el espíritu del evangelio.
De las familias
cristianas surgen muchas vocaciones cuando los padres entienden que los hijos
no son suyos sino hijos de Dios. El hijo que sale de la casa para servir a Dios
no ha roto con la familia, está mucho más unido a ella en una misión que sus
padres y él entienden, cuando hay un trato íntimo con Dios. Es una misión que
exige del sacrificio y una total dedicación.
En la familia
cristiana hay un gran espíritu de libertad y de ágil entendimiento. No hacen
falta muchas palabras, no es necesario pedir muchas explicaciones. Es todo
rápido y sin ruido, con sonrisas que son reflejo de un intenso cariño de
personas que se quieren y se apoyan con la oración. (P. Manuel Tamayo).
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