viernes, 23 de febrero de 2018

EL REINO DEL VOLUNTARISMO

“El positivismo jurídico, el relativismo moral, la irracionalidad filosófica…llevan al reino de la voluntad, y eso es peligrosísimo porque puede generar totalitarismo” (Benigno Blanco, Retos y desafíos de la pastoral familiar en el siglo XXI, CDSCO p. 57)

“Cuando perdemos la fe en la razón con la que podemos afirmar que hay cosas buenas y malas, solo queda la voluntad subjetiva, la del poder (totalitarismo) o la mía (arbitrariedad). Ese es el estado moral de nuestra época…. Así el mundo se está volviendo menos razonable y se genera desesperanza, falta de sentido y de tristeza…Esta es la situación de nuestra época, hay un gran problema cultural porque la cabeza no está donde debe estar…Hemos dejado de creer en la razón y hemos perdido la noción de lo justo natural…” (Benigno Blanco, ob cit pp. 58-59).


COMENTARIO

La inteligencia necesita de la verdad para desarrollarse armónicamente y crecer. Cuando hablamos de inteligencia crecer significa conocer y conoce el que recibe la verdad y la asimila.

Cuando el mundo vive sumergido en un ambiente relativista, la verdad se diluye y termina desapareciendo, entran en su lugar fantasías, conjeturas superficiales o afirmaciones sin fundamento que no tienen fuerza. Esas afirmaciones sin fundamento son de puro voluntarismo.

Sin una inteligencia ordenada y armoniosa la voluntad crece mal, su crecimiento es como de un tumor maligno que después hace metástasis. La persona voluntarista cae fácilmente en la arrogancia, la temeridad, la irreverencia, la vulgaridad y el fanatismo.

Permitir los engreimientos a un niño es facilitarle para que sea voluntarista. El niño caprichoso, que quiere que le alcancen todo, se vuelve un tirano que no escucha razones, solo quiere sus antojos porque piensa que él es el que tiene todos los derechos.

Las tiranías y los autoritarismos que observamos en muchos ambientes políticos proceden de una educación pobre en valores humanos y en virtudes. Hoy se enseña a ser competitivo y emprendedor. Con esos lineamientos solos, se contribuye al voluntarismo. La educación debe tener como prioridad el conocimiento de la verdad. Solo la verdad nos hace libres, como dice la Sagrada Escritura y no las peroratas que se escuchan fomentando la vanidad.

No hay más que escuchar las aspiraciones de muchas personas para darse cuenta que han caído en un recalcitrante voluntarismo. Son las aspiraciones del sapo de la fábula que se creía, sacando pecho, en el más grande de los animales y una aplanadora acabó en un segundo con su existencia. Así es la suerte de los voluntaristas, se caen con facilidad de los escenarios a donde se han trepado con todas las tretas y astucias humanas. La sandez humana está de moda.

La humildad es la verdad y la inteligencia necesita de ambas para ser grande y cuando es grande recién puede amar correctamente (P. Manuel Tamayo).


No hay comentarios:

Publicar un comentario