EL REINO DEL
VOLUNTARISMO
“El positivismo
jurídico, el relativismo moral, la irracionalidad filosófica…llevan al reino de
la voluntad, y eso es peligrosísimo porque puede generar totalitarismo” (Benigno Blanco, Retos y
desafíos de la pastoral familiar en el siglo XXI, CDSCO p. 57)
“Cuando perdemos la
fe en la razón con la que podemos afirmar que hay cosas buenas y malas, solo
queda la voluntad subjetiva, la del poder (totalitarismo) o la mía
(arbitrariedad). Ese es el estado moral de nuestra época…. Así el mundo se está
volviendo menos razonable y se genera desesperanza, falta de sentido y de
tristeza…Esta es la situación de nuestra época, hay un gran problema cultural
porque la cabeza no está donde debe estar…Hemos dejado de creer en la razón y
hemos perdido la noción de lo justo natural…” (Benigno Blanco, ob cit pp. 58-59).
COMENTARIO
La inteligencia
necesita de la verdad para desarrollarse armónicamente y crecer. Cuando
hablamos de inteligencia crecer significa conocer y conoce el que recibe la
verdad y la asimila.
Cuando el mundo
vive sumergido en un ambiente relativista, la verdad se diluye y termina
desapareciendo, entran en su lugar fantasías, conjeturas superficiales o
afirmaciones sin fundamento que no tienen fuerza. Esas afirmaciones sin
fundamento son de puro voluntarismo.
Sin una
inteligencia ordenada y armoniosa la voluntad crece mal, su crecimiento es como
de un tumor maligno que después hace
metástasis. La persona voluntarista cae fácilmente en la arrogancia, la
temeridad, la irreverencia, la vulgaridad y el fanatismo.
Permitir los
engreimientos a un niño es facilitarle para que sea voluntarista. El niño
caprichoso, que quiere que le alcancen
todo, se vuelve un tirano que no escucha razones, solo quiere sus antojos
porque piensa que él es el que tiene todos los derechos.
Las tiranías y los
autoritarismos que observamos en muchos ambientes políticos proceden de una
educación pobre en valores humanos y en virtudes. Hoy se enseña a ser
competitivo y emprendedor. Con esos lineamientos solos, se contribuye al
voluntarismo. La educación debe tener como prioridad el conocimiento de la
verdad. Solo la verdad nos hace libres, como dice la Sagrada Escritura y no las
peroratas que se escuchan fomentando
la vanidad.
No hay más que
escuchar las aspiraciones de muchas personas para darse cuenta que han caído en
un recalcitrante voluntarismo. Son las aspiraciones del sapo de la fábula que se creía, sacando
pecho, en el más grande de los animales y una aplanadora acabó en un
segundo con su existencia. Así es la suerte de los voluntaristas, se caen con
facilidad de los escenarios a donde se han trepado con todas las tretas y
astucias humanas. La sandez humana
está de moda.
La humildad es la
verdad y la inteligencia necesita de ambas para ser grande y cuando es grande
recién puede amar correctamente (P. Manuel Tamayo).
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