miércoles, 28 de febrero de 2018


DESCUIDOS CONSENTIDOS

“Aleja de ti esos pensamientos inútiles que, por lo menos, te hacen perder el tiempo” (San Josemaría, Camino n. 13)

“No caigas en esa enfermedad del carácter que tiene por síntomas la falta de fijeza para todo, la ligereza en el obrar y en el decir, el atolondramiento…: la frivolidad, en una palabra. Y la frivolidad –no lo olvides- que te hace tener esos planes de cada día tan vacíos (“tan llenos de vacío”), si no reaccionas a tiempo –no mañana: ¡ahora!-, hará de tu vida un pelele muerto e inútil” (San Josemaría, Camino n. 17).

“No te maquilles, no  maquilles el corazón, pero mostráte delante de Jesús como sos para que Él te pueda ayudar a progresar en la vida…¡No se desanimen, no se desanimen, vayan adelante, todos juntos! ¡Porque la vida vale la pena vivirla con la frente alta!” (Papa Francisco, Plaza de armas de Lima, enero 2018).


COMENTARIO

¡Qué aspecto más desagradable deja todo lo que está descuidado!, la estética y la armonía se pierden con facilidad y aparece lo zafio, lo percudido, lo roído, lo roto, lo desteñido con la huachafería de los que viven sumergidos en una informalidad decadente y penosa.

Las fotos de innumerables lugares de nuestro país no deberían publicarse, no reflejan la pobreza sino graves descuidos: calles llenas de baches, veredas rotas, casas en casco habitable sin pintar, gente mal vestida, basura sin recoger, tráfico agresivo e insultante, innumerables accidentes, micros viejos y malolientes, colas interminables, burocracia infernal, negociados indecentes, cupos, delincuencia, corrupción generalizada y muchas situaciones desagradables de violencia imparable.

Hace unos años algunos intentaron, con muy buena intención, ver los aspectos positivos de la informalidad. Decían que muchos peruanos, en medio de esos ambientes informales de trabajo, podrían ser grandes empresarios y sacar adelante el país con sus aportes. No cabe duda que hay mucha gente muy habilidosa que saben aprovechar situaciones difíciles para sacar adelante negocios exitosos. Sin embargo, cuando se trata de ver los resultados generales, puede ser que los aspectos económicos mejoren, pero al poner el reflector en las personas los resultados son deprimentes.


El negocio de la educación

Después del narcotráfico (que esta perseguido por la ley) el mayor negocio que hay en el Perú es la educación. Los que se dedican a la educación tienen éxito asegurado en sus negocios, por eso los bancos quieren tener colegios, pero cuando vemos los resultados en las personas se nos cae el alma al suelo.

Al salir a las calles se ven los grandes descuidos de la informalidad: el estado en que se encuentran las cosas y la conducta de las personas. En el sistema comercial existen diversas mafias, también en la construcción y en otros sectores laborales y sociales. La piratería está a la orden del día y no hay quien la pare. De vez en cuando se hace alguna incursión que no pasa de ser “un saludo a la bandera”.

Estamos asistiendo a un espectáculo dantesco con demandas y juicios a todo granel, cuando vemos la televisión encontramos mucha basura en los programas que más rating tienen.


Gente buena en un mundo caótico

Parece que ya no importa nada, todo se puede hacer, todo se puede ver, todo se puede decir y nos encontramos con una sociedad enfrentada, con muchas individualidades egoístas que van a lo suyo y por otro lado, parece paradójico, hay gente muy buena y generosa. Lo hemos visto en la visita del Papa Francisco, lo vemos habitualmente en la marcha por la vida y en las procesiones del Señor de los milagros. Gente maravillosa que quiere hacer las cosas bien.

En las grandes mayorías no suele haber maldad, lo que existe, y es penoso, son muchos descuidos. La informalidad es “un cáncer” que nos está matando.

Tal vez la flojera nos está jugando una mala pasada por lo que se hace necesario combatirla con urgencia para no seguir perdiendo. Muchos patean el tablero porque se cansaron, no quieren comprometerse porque les da miedo y les parece que se van a complicar la vida.

Desde luego que contribuye a todo esto el fuerte ambiente de relativismo, da todo igual, ¿para qué nos vamos a esforzar? y muchas personas se quedan a la deriva.

Hace falta una reacción general para que muchos despierten y vean que es necesario estar atentos y vigilantes para acertar en el camino que lleva a la libertad y a la felicidad de las personas. (P. Manuel Tamayo)



No hay comentarios:

Publicar un comentario