LA IMPRONTA DE LOS MILLENNIALS
Lo que les está
tocando a los más jóvenes
Los Millennials son jóvenes que han
nacido a partir de 1980, son una generación digital, hiper conectada y con altos valores sociales y éticos. Todo esto y
más les hace diferentes a generaciones pasadas, (Wikipedia).
Los Mainstream o
corriente/tendencia mayoritaria (la traducción varía
según el contexto, pudiéndose usar mayoritario, principal o dominante, entre otros) es un término que se utiliza para designar los pensamientos,
gustos o preferencias predominantes en un momento determinado en una sociedad, (Wikipedia).
Los Hípster es una subcultura de jóvenes bohemios de clase media-alta que se establecen por
lo general en las civilizaciones o también en las comunidades que experimentan
procesos de gentrificación (proceso de cambio de costumbres y de nivel social de un
barrio). Se asocian a tendencias musicales alternativas, a una moda
alejada de las corrientes predominantes, basados más en lo independiente, a
posiciones políticas liberales, al consumo de alimentos orgánicos, productos
artesanales y ropa de segunda mano. Se caracterizan por una sensibilidad
variada, alejada de las corrientes culturales predominantes (mainstream) y
afín a estilos de vida alternativos, (Wikipedia).
COMENTARIO
La generación de los millennials,
la forman los jóvenes que se han exigido en su preparación académica, motivados
por sistemas educativos liberales que exaltan el liderazgo y motivan el afán de
ser emprendedores, para destacar en la vida.
En los sistemas educativos de los colegios y de las universidades, se han
multiplicado las ofertas para que los alumnos encuentren oportunidades de hacer
muchas cosas distintas. Las nuevas generaciones tienen más medios y más
oportunidades que las generaciones anteriores. Los chicos de hoy tienen oportunidades de viajar por el mundo a una
edad temprana, estudiar en las mejores universidades y trabajar en
empresas multinacionales y extranjeras.
A pesar de todas estas ventajas hay estudios que dicen que las
generaciones de antaño, que salieron a estudiar en el extranjero cuando se
producían las guerras mundiales, son mejores y estuvieron más capacitados para
enfrentar los desafíos de la vida que los actuales millennials, que han salido
mucho más endebles y no aguantan tanto.
En los chicos de hoy, (incluyendo los que han cumplido
40 años), salvo honrosas
excepciones, se aprecia una falta de madurez. Han inflado mucho la autoestima y
el deseo de pasarla bien como algo prioritario. Ha crecido considerablemente el
individualismo y el deseo de actuar por cuenta propia. El joven de hoy quiere
conseguirlo todo de golpe, sin tener que trabajar mucho. Es un idealista y
soñador que cree que todo lo puede conseguir fácil y que le va a ir bien.
Los millennials se
cansan rápido en los trabajos, quieren pasar a nuevas experiencias, han perdido
la capacidad para comprometerse en algo serio, son muy frágiles, no aguantan y
se aburren rápidamente. Ven con horror el sacrificio y tratan de evitarlo. Sin
embargo quieren influir en la sociedad con un liderazgo que les sea reconocido.
Los millennials no
suelen ser muy religiosos porque no están dispuestos a seguir las exigencias de
comportamiento que pide la religión. Quisieran pertenecer a un grupo que los
acoja y comprenda para sentirse bien en un consenso de sentimientos colectivos
bastante superficial en los temas que tocan y con un terco voluntarismo en los
aspectos afectivos, hasta que se rompe la burbuja.
El sistema de comunicación preferido es el de las redes. A
través de las nuevas tecnologías comparten información proyectándose de una
manera bastante vanidosa y sin escrúpulos, con miles de mensajes y fotografías
que terminan perdiéndose en el tiempo. Les encanta que les digan “me gusta” y
les molesta que algún “amigo” se salga de sus redes.
El mundo tecnológico los acelera tremendamente, suelen estar
impacientes. Se comunican con muchos pero no saben formar relaciones profundas.
Cuando tienen una duda, (y tienen muchas),
prefieren acudir a los aparatos que a las personas. Incluso cuando están
conversando con una persona muestran sus dudas y sacan el aparato para
comprobar si lo que le dice esa persona cierto. Ni cuenta se dan de la falta de
consideración y respeto que está teniendo con esa persona, y que esa actitud, de desconfianza, termina alejándolo de
los demás.
Los millennials cuidan
mucho su imagen, suelen ser bastantes vanidosos y quieren ganarse la aprobación
de las personas de su contorno. Siempre dicen que todo está bien, que no tienen
problemas. El ingenuo que se lo cree piensa que puede contar con él, que tiene
delante una persona dispuesta y se equivoca.
Una periodista contemporánea decía que los millennials “no viven para
trabajar sino que trabajan para vivir” Les parece terrible que las
generaciones anteriores se hayan sacrificado trabajando para salir adelante.
Muchos jóvenes de hoy han perdido la motivación para seguir carreras que exijan
mucho esfuerzo y sacrificio.
La tragedia de esta generación es que
han pasado gran parte de su existencia disfrutando de los mayores niveles de
bienestar. La culpa de esta ceguera y de la consiguiente temeridad está en una
educación de sobrevaloración y sobreprotección que los ha engreído demasiado y
la ausencia de motivaciones para amar y servir a los demás olvidándose de ellos
mismos. Esto último no lo pueden entender (P. Manuel Tamayo).
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