viernes, 28 de diciembre de 2018


UN AÑO PARA SUPLIR

Suplir para remediar o compensar una carencia, un daño o una falta con algo, (Diccionario).

Suplir es también sustituir a una persona o una cosa en un puesto o función (Diccionario).

Suplir por el hecho o circunstancia en que alguien o algo es necesario (Diccionario).

Se suple cuando se consigue la eliminación de una diferencia o desigualdad entre personas o cosas, mediante una acción destinada a establecer una proporción justa entre ellas (Diccionario).

Se suple cuando se repara un daño o perjuicio causado a una persona. Cuando se devuelve y se compensa a la persona dañada (diccionario).

“El término suplente es utilizado en el idioma castellano para definir aquel o aquello que suple o reemplaza a otro en sus actividades. En cualquier trabajo o profesión, el suplente es quien cuenta con todos los conocimientos y habilidades, de aquel al cual está reemplazando, de esta manera se evita que surja algún inconveniente en el trabajo que se está realizando. En el contexto educativo y en el deportivo es muy usual la utilización de los suplentes y en donde estos, representan profesionales que asumen el compromiso de continuar una actividad específica, tal cual como si fuera el titular. Las suplencias por lo general se originan a causa de alguna enfermedad, lesión o cualquier otro contratiempo que sufra el titular y que le imposibilita ejercer su trabajo temporalmente” (general S, definista).


COMENTARIO

Al empezar el año todos vemos la urgente necesidad de los cambios en el país y en el mundo.
Para que las cosas vayan bien son necesarios los cambios. Si se quiere mejorar no hay más remedio que cambiar. Si el agua se queda estancada se convierte en agua sucia.

Cuando se trata de las cosas materiales es fácil entender que la modernidad trae objetos mejor elaborados y de mejor calidad por los avances lógicos de la tecnología, y estos objetos nuevos sustituyen a los antiguos.

Sin embargo hay otros objetos que deben permanecer porque su valor es perenne y siguen siendo de gran utilidad para todos. Las personas deben saber bien qué es lo que debe permanecer y qué es lo que se debe cambiar.


El cambio de las personas
Si una persona quiere mejorar es necesario que cambie. Todos necesitamos que nos ayuden otros a ser mejores, nadie se da a sí mismo lo que no tiene.
Cuando se trata del cambio de personas en puestos de trabajo o en cargos de gobierno los motivos pueden ser diversos, algunos cambian porque se enfermaron, otros porque les llegó la edad de la jubilación, otros por voluntad propia, o por alguna circunstancia que los obliga, o porque terminó el contrato. También se cambia al que hizo mal un trabajo o al corrupto que cometió un desfalco.
Los cambios deben ser siempre saludables y para el bien de las personas. Siempre hay que mirar bien para no perjudicar a nadie.

Los cambios que dan alegría
Los primeros que desean el cambio son los papás.  Todo papá desea que su hijo cambie  para que sea mejor y para que sea bueno, además tanto el papá como la mamá quieren que sus hijos sean mejores que ellos. Disfrutan al ver el éxito de sus propios hijos.

Al buen maestro le ocurre lo mismo, desea que el alumno que formó sea mejor que él. Cuando ocurren estos cambios en los ámbitos familiares y educativos todo el mundo se alegra. El éxito del hijo o del alumno es algo que llena de satisfacción.


Ser justos para decidir un cambio
Cambiar a una persona puede ser conveniente, pero no es fácil hacerlo. Se necesita franqueza y valentía para decirlo, buscando siempre el bien y la libertad de la persona.

Los cambios deben ser acertados y justos. Cuando hay corrupción los cambios no son justos, porque todo puede estar “amarrado” por una “elite” o por una “mafia” que lo tiene todo controlado. Lo estamos viendo el algunos países y en muchos sistemas públicos o privados. Quienes están bajo esas “autoridades” sufren las consecuencias de las grandes injusticias que van extendiéndose cada día más a todos los sectores de la sociedad.

Muchas veces, por alguna circunstancia, urge cambiar a alguien, aunque sea difícil encontrar a la persona idónea para el reemplazo. Se requiere mucho tino y sensatez para decidir el momento.
Es lamentable ver que en algunos ambientes laborales se crearon círculos viciosos donde los mismos se turnan para ocupar los principales cargos. Nadie quiere irse y “negocian” entre ellos los puestos claves. Este “enquistamiento” social enferma a la institución o a la empresa y pone a las personas en una situación de deterioro total, unos entran a la mafia y otros callan por temor de represalias. Así ocurre hoy.


El perfil bajo de los buenos
Los buenos no quieren entrar para que no los impliquen en los “arreglos” que han establecido los anteriores. Los que cambian no deberían ser los de siempre, a no ser que existan elementos suficientes de idoneidad y honradez demostrados por la vida y el itinerario de las personas que ocupan el puesto, o de las que deciden en el cambio de las demás.



Buena disposición para trabajar y cambiar
En todos los trabajos es necesaria la rectitud moral del que labora, que consiste en estar dispuesto a cambiar para mejorar y también para, en su momento, pueda ceder el puesto a otro que viene a reemplazarlo; como el futbolista que sale de la cancha para darle la opción al suplente. Siempre se pone al suplente con la intención de que lo haga mejor.

Da lo mismo ser suplente o titular con tal de estar en el equipo y jugar siempre para ganar. Todos nos proponemos darle el triunfo al Perú con los cambios que sean necesarios para que las cosas caminen bien.

Esta vez empezamos un año donde hay mucho que suplir, ojalá se den los cambios convenientes y acertados. (P.  Manuel Tamayo)


FELIZ AÑO NUEVO 2019
QUE LAS FAMILIAS PUEDAN EDUCAR BIEN A SUS HIJOS
PARA HACER GRANDE A NUESTRO PERÚ

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