martes, 2 de abril de 2019


ORIGEN Y DESTINO DEL BULLYING  ESCOLAR

“Lo que causa placer a quienes cometen ultrajes es que piensan que el portarse mal les hace superiores” (Aristóteles).

 “La irrisión o burla es una especie de alegría mezclada con odio que nace cuando descubrimos algún pequeño mal en la persona a la que consideramos merecedora de él. Se siente odio por ese mal y alegría de verlo en quien es digno de él” (Descartes).

“Despreciar es siempre activo, conlleva, inexorablemente, alguna acción (como la propia burla) mediante la cual se busca el desprestigio y, si fuese posible, hasta la destrucción de la fama o el buen nombre de aquél a quien se desprecia” (Alfonso Fernández).

“El acoso escolar afecta a niños de todas las condiciones sociales, está presente en colegios públicos y privados, en ciudades grandes y en pueblos más pequeños. ..La persona que ejerce el bullying lo hace para imponer su poder sobre el otro, a través de constantes amenazas, insultos, agresiones o vejaciones, y así tenerlo bajo su completo dominio a lo largo de meses e incluso años. La víctima sufre callada en la mayoría de los casos. El maltrato intimidatorio le hace sentir dolor, angustia y miedo, hasta tal punto que, en algunos casos, puede llevarle a consecuencias devastadoras como el suicidio”(Guía infantil).


COMENTARIO

El maltrato infantil
¿Dónde se originan los maltratos? La respuesta inmediata es: en los colegios.

En un hogar pueden existir envidias y competencias entre los hermanos pero los espacios para el bullying son muy reducidos. En cambio en el colegio son mucho más amplios y constantes salvo honrosas excepciones.

En el ambiente escolar impera el que es más fuerte y puede más. El niño líder suele rodearse de seguidores que le apoyan. Suele ser un liderazgo de poder sin que existan motivos nobles y sanos.
En algunos colegios surgen grupos en competencia con su respectivo líder. Estos liderazgos imponen sus propias leyes, por encima de las normas o disposiciones que pueda tener el colegio.

En muy poco tiempo se teje en el aula escolar una “micro” sociedad donde unos mandan y otros están sometidos. En muchos colegios los profesores no son plenamente conscientes de la existencia de estos liderazgos y sin querer permiten situaciones de desigualdad e injusticia. No les preocupa tanto porque piensan que los liderazgos infantiles y juveniles son normales y propios de las diversas personalidades o modos de ser de los niños. Además en muchos foros educativos se fomenta el liderazgo.

Cuando los educadores no han logrado ir al fondo para ver con claridad las tendencias y motivaciones de los niños, pueden quedarse en una visión superficial de sus propios educandos, que luego podría traer consecuencias devastadoras.

Las tendencias se deben corregir desde la casa con la ayuda del colegio y en algunos casos con la participación de especialistas en psicología o psiquiatría. No es poco corriente encontrar casos especiales que necesitan un tratamiento especial fuera del aula.

Los padres y maestros deben entender que un niño con una conducta problemática necesita, para bien suyo y de los demás, un ambiente distinto. Ningún niño debe distorsionar el ambiente educativo que se requiere en un aula para la formación de los alumnos. 


Intervenir a tiempo
Si un colegio no interviene para romper ambientes de presión, que pueden aparecer en un aula entre los mismos niños, deja paso a que se genere una mala costumbre que puede durar años, con el sometimiento habitual de los que se sienten minimizados por la presencia de otros. Los hostigamientos, que pueden ser diarios, destrozan y rompen la normalidad de los niños que son víctimas y de los mismos hostigadores. 

Los “líderes” que destacan a costa de los demás seguirán ejerciendo ese torpe modo de proceder cuando salgan del colegio, utilizando gente para sus propias ambiciones o procurando negociados a costa de maltratos e injusticias.

Los ambientes sarcásticos de ironía y burla se han extendido en todos los niveles, los mismos artistas cómicos y payasos hacen gala de la viveza y astucia para ganarle al “tonto” que vive distraído.

Hoy mucha gente ve, en las burla y el “cochineo”, un modo natural de relacionarse con los otros. Así se forman los acosadores, los informales, gente de poco nivel humano y de escasa cultura (se burlan de la cultura).

Esto es lo que está pasando y se está extendiendo en nuestro país como un peligroso Sunami  que atropella todo y crea miedo e inseguridad.

Hoy muchos padres están pensando si llevar o no a sus hijos al colegio porque corren el riesgo de caer en estos ambientes distorsionadores de presión que pueden pasar desapercibidos entre los niños y que más tarde generan problemas de mayor volumen.

Cuando ocurre algo torpe, se busca al culpable y se le demanda. Quien tiene dos dedos de frente se da cuenta que esa no es la solución. Terminaríamos en la “ley del revolver” como en los tiempos antiguos del oeste americano.

Los maltratos que ahora vemos en la sociedad, en todos los ámbitos, hay que pararlos en el colegio, con una educación seria que debe partir desde el propio hogar. (P. Manuel Tamayo). *Continuamos en el próximo artículo.

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