ORIGEN Y DESTINO DEL BULLYING
ESCOLAR
“Lo que causa
placer a quienes cometen ultrajes es que piensan que el portarse mal les hace
superiores” (Aristóteles).
“La irrisión o burla es una especie de alegría
mezclada con odio que nace cuando descubrimos algún pequeño mal en la persona a
la que consideramos merecedora de él. Se siente odio por ese mal y alegría de
verlo en quien es digno de él” (Descartes).
“Despreciar es
siempre activo, conlleva, inexorablemente, alguna acción (como la propia burla)
mediante la cual se busca el desprestigio y, si fuese posible, hasta la
destrucción de la fama o el buen nombre de aquél a quien se desprecia” (Alfonso Fernández).
“El acoso escolar afecta a niños de todas las
condiciones sociales, está presente en colegios públicos y privados, en
ciudades grandes y en pueblos más pequeños. ..La persona que ejerce el bullying lo hace
para imponer su poder sobre el otro, a través de constantes amenazas, insultos,
agresiones o vejaciones, y así tenerlo bajo su completo dominio a lo largo de
meses e incluso años. La víctima sufre callada en la mayoría de los casos. El
maltrato intimidatorio le hace sentir dolor, angustia y miedo, hasta tal punto
que, en algunos casos, puede llevarle a consecuencias devastadoras como el
suicidio”(Guía infantil).
COMENTARIO
El maltrato infantil
¿Dónde se originan
los maltratos? La respuesta inmediata es: en los colegios.
En un hogar pueden
existir envidias y competencias entre los hermanos pero los espacios para el bullying son muy reducidos. En cambio en
el colegio son mucho más amplios y constantes salvo honrosas excepciones.
En el ambiente
escolar impera el que es más fuerte y puede más. El niño líder suele rodearse
de seguidores que le apoyan. Suele ser un liderazgo de poder sin que existan
motivos nobles y sanos.
En algunos colegios
surgen grupos en competencia con su respectivo líder. Estos liderazgos imponen
sus propias leyes, por encima de las normas o disposiciones que pueda tener el
colegio.
En muy poco tiempo
se teje en el aula escolar una “micro” sociedad donde unos mandan y otros están
sometidos. En muchos colegios los profesores no son plenamente conscientes de la
existencia de estos liderazgos y sin
querer permiten situaciones de desigualdad e injusticia. No les preocupa tanto
porque piensan que los liderazgos infantiles y juveniles son normales y propios
de las diversas personalidades o modos de ser de los niños. Además en muchos
foros educativos se fomenta el liderazgo.
Cuando los
educadores no han logrado ir al fondo para ver con claridad las tendencias y
motivaciones de los niños, pueden quedarse en una visión superficial de sus
propios educandos, que luego podría traer consecuencias devastadoras.
Las tendencias se
deben corregir desde la casa con la ayuda del colegio y en algunos casos con la
participación de especialistas en psicología o psiquiatría. No es poco
corriente encontrar casos especiales que necesitan un tratamiento especial
fuera del aula.
Los padres y
maestros deben entender que un niño con una conducta problemática necesita,
para bien suyo y de los demás, un ambiente distinto. Ningún niño debe
distorsionar el ambiente educativo que se requiere en un aula para la formación
de los alumnos.
Intervenir a tiempo
Si un colegio no
interviene para romper ambientes de presión, que pueden aparecer en un aula entre los mismos niños, deja paso a
que se genere una mala costumbre que puede durar años, con el sometimiento
habitual de los que se sienten minimizados por la presencia de otros. Los hostigamientos,
que pueden ser diarios, destrozan y
rompen la normalidad de los niños que son víctimas y de los mismos
hostigadores.
Los “líderes” que
destacan a costa de los demás seguirán ejerciendo ese torpe modo de proceder
cuando salgan del colegio, utilizando gente para sus propias ambiciones o
procurando negociados a costa de maltratos e injusticias.
Los ambientes
sarcásticos de ironía y burla se han extendido en todos los niveles, los mismos
artistas cómicos y payasos hacen gala de la viveza y astucia para ganarle al
“tonto” que vive distraído.
Hoy mucha gente ve,
en las burla y el “cochineo”, un modo natural de relacionarse con los otros.
Así se forman los acosadores, los informales, gente de poco nivel humano y de
escasa cultura (se burlan de la cultura).
Esto es lo que está
pasando y se está extendiendo en nuestro país como un peligroso Sunami que atropella todo y crea miedo e
inseguridad.
Hoy muchos padres
están pensando si llevar o no a sus hijos al colegio porque corren el riesgo de
caer en estos ambientes distorsionadores de presión que pueden pasar desapercibidos
entre los niños y que más tarde generan problemas de mayor volumen.
Cuando ocurre algo
torpe, se busca al culpable y se le demanda. Quien tiene dos dedos de frente se
da cuenta que esa no es la solución. Terminaríamos en la “ley del revolver” como en los tiempos antiguos del oeste
americano.
Los maltratos que
ahora vemos en la sociedad, en todos los
ámbitos, hay que pararlos en el colegio, con una educación seria que debe
partir desde el propio hogar. (P. Manuel Tamayo). *Continuamos en el
próximo artículo.
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