PERJUICIOS Y DESEQUILIBRIOS POR EL BULLYING ENTRE ADOLESCENTES
“El que trata mal a una persona para sentirse después mejor,
tratará especialmente bien a la siguiente que encuentra” (Wenceslao Vial,
“Madurez psicológica y espiritual” p. 84).
“La ira provocada por una persona, que no se puede dirigir hacia
ella por miedo u otros motivos, se dirige hacia otra” (op. cit, p. 85).
“Se busca suprimir con escusas los sentimientos negativos ante
cualquier acción o pensamiento contrario a las propias convicciones por miedo
al sentimiento de culpa o al castigo” (op cit p. 87).
“Hay personas que vuelven con la imaginación o la memoria a
situaciones pasadas en las que se sentía feliz…un adulto puede querer volver a
la infancia” (ob cit. p. 88).
“Las emociones reprimidas continúan en el inconsciente, como si
estuvieran sepultadas vivas, y por eso siguen influyendo y se manifiestan en
síntomas patológicos” (ob cit. p.88).
“La estupidez es
un estado mental de las personas torpes, sin lógica
ni delicadeza en su decir y en su accionar. Estúpido es alguien que se porta
vulgarmente con torpeza” (Diccionario).
“Desde el punto de vista humano la autoestima se apoya en una
sana relación con los demás…” (ob cit p. 89).
COMENTARIO
Todas las personas han nacido para amar, no para odiar y
maltratar. La educación es la que debe darle cauce al amor, consiguiendo que la
persona sea libre. La libertad consiste en amar correctamente.
El “Cochineo” o Bullying
es un error que debe corregirse de inmediato. El modo de tratar vulgar y
grosero no es propio de una persona sana y normal. Se podría justificar de
momento en los ambientes informales donde son escasas las virtudes, por
ausencia de educación o por atraso, pero se deberían poner los medios para
erradicarlo totalmente.
El relativismo reinante le hace “pensar” a muchos que la
eliminación del Bullying es imposible
porque ya forma parte de la indosincracia
del género humano. Afirmar eso sería como decir que no hay que combatir el
pecado porque siempre va a estar presente. El Bullying es un pecado contra la virtud de la caridad.
Jugar a ser vulgar es una insensatez que termina complicándolo
todo o impidiendo que la persona crezca de una manera armoniosa para que sea
libre y se sienta feliz en sus relaciones humanas y logros.
Rebeldías absurdas
Quien se muestra rebelde al decoro, orden y buen trato entre las
personas, caería en lo que comúnmente calificamos como estupidez humana. No hay
un calificativo más acertado que ese y hoy lamentablemente estamos en una
sociedad donde la estupidez se ha generalizado.
El hombre burlón y cochinero puede ser en primera instancia un
travieso divertido, pero necesita ser corregido y orientado para que no caiga
en las vulgaridades y groserías de la estupidez humana que malogra todo lo que
es noble y sano.
Cuando se junta la vulgaridad con la informalidad surgen los
contubernios de los pendejos que buscan a toda costa aprovecharse de personas y
situaciones a como dé lugar, siempre de una manera astuta y vulgar de proceder.
En vez de progreso hay retroceso
A la larga los informales y vulgares se oponen al progreso y a
la modernidad porque piensan que el esfuerzo que tienen que poner es demasiado
“elevado” para lo que ellos pueden hacer; es que están arraigados y enquistados
en estructuras que han generado, con enormes deficiencias de ilegalidad, y que constituyen
un gran peligro para ellos mismos y para todos.
Los dineros conseguidos en los ambientes de informalidad pueden
fácilmente proceder de negociados
donde también está presente el robo, la delincuencia, o al menos la trafa. Muchos, y quizá todos, los que están implicados, tienen “rabo de paja”, y
harían lo imposible para tapar sus triquiñuelas
y que sus “negocios” continúen sin que nadie los moleste.
El mal ejemplo para los jóvenes
Los chicos que se pasean por las calles y observan el mundo
informal se acostumbran a funcionar dentro de esos esquemas donde las virtudes
humanas están ausentes.
Ellos también en sus colegios fomentarán la informalidad como si
la disciplina o las normas de corrección no fuesen suyas. Las pueden “aceptar”
como una imposición del sistema y al mismo tiempo irán buscando la manera de
ser graciosos con la burla o con una presencia “diplomática” que es solo para
el instante de la “foto”.
Es así como las actividades, serias, de muchos colegios se
convierten en “un saludo a la bandera”,
que contenta a los profesores incautos o indulgentes y los padres de familia ni
se enteran.
Saquemos de la “luna” a una legión de “educadores” que todavía
viven armando castillos de “fuegos artificiales” en muchos colegios. (P. Manuel
Tamayo). *Continuaremos en el
siguiente artículo.
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