jueves, 2 de mayo de 2019


PERJUICIOS Y DESEQUILIBRIOS POR EL BULLYING ENTRE ADOLESCENTES

“El que trata mal a una persona para sentirse después mejor, tratará especialmente bien a la siguiente que encuentra” (Wenceslao Vial, “Madurez psicológica y espiritual” p. 84).

“La ira provocada por una persona, que no se puede dirigir hacia ella por miedo u otros motivos, se dirige hacia otra” (op. cit, p. 85).

“Se busca suprimir con escusas los sentimientos negativos ante cualquier acción o pensamiento contrario a las propias convicciones por miedo al sentimiento de culpa o al castigo” (op cit p. 87).

“Hay personas que vuelven con la imaginación o la memoria a situaciones pasadas en las que se sentía feliz…un adulto puede querer volver a la infancia” (ob cit. p. 88).

“Las emociones reprimidas continúan en el inconsciente, como si estuvieran sepultadas vivas, y por eso siguen influyendo y se manifiestan en síntomas patológicos” (ob cit. p.88).

“La estupidez es un estado mental de las personas torpes, sin lógica ni delicadeza en su decir y en su accionar. Estúpido es alguien que se porta vulgarmente con torpeza” (Diccionario).

“Desde el punto de vista humano la autoestima se apoya en una sana relación con los demás…” (ob cit p. 89).



COMENTARIO

Todas las personas han nacido para amar, no para odiar y maltratar. La educación es la que debe darle cauce al amor, consiguiendo que la persona sea libre. La libertad consiste en amar correctamente.

El “Cochineo” o Bullying es un error que debe corregirse de inmediato. El modo de tratar vulgar y grosero no es propio de una persona sana y normal. Se podría justificar de momento en los ambientes informales donde son escasas las virtudes, por ausencia de educación o por atraso, pero se deberían poner los medios para erradicarlo totalmente.

El relativismo reinante le hace “pensar” a muchos que la eliminación del Bullying es imposible porque ya forma parte de la indosincracia del género humano. Afirmar eso sería como decir que no hay que combatir el pecado porque siempre va a estar presente. El Bullying es un pecado contra la virtud de la caridad.

Jugar a ser vulgar es una insensatez que termina complicándolo todo o impidiendo que la persona crezca de una manera armoniosa para que sea libre y se sienta feliz en sus relaciones humanas y logros.


Rebeldías absurdas
Quien se muestra rebelde al decoro, orden y buen trato entre las personas, caería en lo que comúnmente calificamos como estupidez humana. No hay un calificativo más acertado que ese y hoy lamentablemente estamos en una sociedad donde la estupidez se ha generalizado.

El hombre burlón y cochinero puede ser en primera instancia un travieso divertido, pero necesita ser corregido y orientado para que no caiga en las vulgaridades y groserías de la estupidez humana que malogra todo lo que es noble y sano.

Cuando se junta la vulgaridad con la informalidad surgen los contubernios de los pendejos que buscan a toda costa aprovecharse de personas y situaciones a como dé lugar, siempre de una manera astuta y vulgar de proceder.


En vez de progreso hay retroceso
A la larga los informales y vulgares se oponen al progreso y a la modernidad porque piensan que el esfuerzo que tienen que poner es demasiado “elevado” para lo que ellos pueden hacer; es que están arraigados y enquistados en estructuras que han generado, con enormes deficiencias de ilegalidad, y que constituyen un gran peligro para ellos mismos y para todos.

Los dineros conseguidos en los ambientes de informalidad pueden fácilmente proceder de negociados donde también está presente el robo, la delincuencia, o al menos la trafa. Muchos, y quizá todos, los que están implicados, tienen “rabo de paja”, y harían lo imposible para tapar sus triquiñuelas y que sus “negocios” continúen sin que nadie los moleste.


El mal ejemplo para los jóvenes
Los chicos que se pasean por las calles y observan el mundo informal se acostumbran a funcionar dentro de esos esquemas donde las virtudes humanas están ausentes.

Ellos también en sus colegios fomentarán la informalidad como si la disciplina o las normas de corrección no fuesen suyas. Las pueden “aceptar” como una imposición del sistema y al mismo tiempo irán buscando la manera de ser graciosos con la burla o con una presencia “diplomática” que es solo para el instante de la “foto”.

Es así como las actividades, serias, de muchos colegios se convierten en “un saludo a la bandera”, que contenta a los profesores incautos o indulgentes y los padres de familia ni se enteran.

Saquemos de la “luna” a una legión de “educadores” que todavía viven armando castillos de “fuegos artificiales” en muchos colegios. (P. Manuel Tamayo). *Continuaremos en el siguiente artículo.


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