LAS DESERCIONES EN LOS ÚLTIMOS TIEMPOS
“Deserción
es la acción de desertar, el abandono de una actividad o de un compromiso” (Diccionario).
“El término compromiso es de origen latín “compromissum”, este verbo se ha formado
con la preposición “cum” que significa “con” y
el adjetivo “promissus”. Compromiso es una obligación contraída, palabra dada”. (Diccionario).
“El individualismo
puede definirse como la tendencia a pensar y actuar conforme a los propios
criterios del sujeto, con total independencia de las determinaciones sociales,
externas a su persona” (Diccionario).
“Se entiende por informalidad como la cualidad,
característica, condición, estado y calidad de informal que no está
sujeto a las normas protocolarias, solemnes o ceremoniales, en el trato con
familiares o amigos. No es convencional”, (Diccionario).
“La fidelidad es la firmeza y constancia en los
afectos, ideas y obligaciones, y en el cumplimiento de los compromisos
establecidos” (Diccionario).
COMENTARIO
Hoy muchas personas creen que han venido al
mundo para pasarla bien y trazan sus metas para conseguir esos objetivos en el
día a día.
Con ese enfoque surgen teorías que nos
recuerdan a Epicuro que aceptaba el hedonismo en su teoría ética
como modo de vida y decía que había que gozar con los amigos.
También nos recuerdan a los sofistas, aquellos pensadores que en el
siglo quinto antes de Cristo se dedicaban a enseñar principalmente retórica, o
sea el arte de hablar bien y de la erística, o arte de persuadir y convencer.
En muchos ambientes de hoy se ha escondido la
verdad, porque puede resultar molesta, antipática, dura, inconveniente,
represiva o esclavizante y se funciona entre los parámetros del pasarla bien y la diversión. Se descansa con lo ligero, lo frívolo, lo
superficial, con lo que no aporta nada y en otros ambientes con lo chabacano, grosero,
soez o huachafo.
No hay buenos
cimientos
Al dejar la verdad de lado se construye sobre
un pantano. Los cimientos y los fundamentos son endebles, se rompen con
facilidad. Es entonces cuando hay miedo al compromiso y muchos piensan que lo
mejor es no comprometerse para evitar una ruptura dolorosa. Así se multiplican
las uniones a tempus amparadas en un
consenso de gustos comunes o en una complicidad de egoísmos que no puede tener
duración.
Hoy son más fuertes los antojos de una
terquedad irracional que las razones que surjan del conocimiento de la realidad.
Lo que se teje con voluntarismos y fanatismos
explota con el tiempo y las esquirlas quedan enquistadas en situaciones
apremiantes, que son como deudas que hay que pagar durante toda la vida.
Recomponer lo que
está roto
Recoger los restos quebrados de las malas
decisiones y tratar de rehacer a la persona dañada es un trabajo costoso que
exige de un alto grado de caridad donde no puede faltar la comprensión y el perdón.
Es una Cruz que habría que llevar con alegría reconociendo los graves errores que se cometieron en el
pasado, propios y ajenos, para que
los que vengan después no caigan en lo mismo.
Una vida de conversión y de perdón puede ser
ejemplar. Lo que no cabe, de ninguna
manera, es capitular.
El mejor consejo que se le puede dar al ser
humano en los tiempos actuales es que consiga, poniendo todos los medios a su alcance, ser fiel, al camino
correcto y a los compromisos que tiene delante de Dios y de los demás.
Más vale fiarse del buen consejo de los que
nos quieren bien y conocen el camino, que de la verborrea de los imberbes que llaman a la aventura de lo
placentero, creyendo que allí está la libertad que conduce a la felicidad.
Buscar buenos
cimientos
Nada se puede construir bien si un fundamento
seguro. El ser humano necesita formar su conciencia para distinguir el bien del
mal y actuar de acuerdo al bien en todas las etapas de su vida.
Las deserciones de los últimos tiempos se
deben a una formación que no tuvo en cuenta los verdaderos fundamentos, que se
quedó en los procedimientos, en un aprendizaje formal de costumbres que había
que vivir porque era lo establecido. Hoy
todavía se sigue enseñando sin que la gente conozca bien el sentido de cada
cosa.
Solo cuando se sabe bien lo que es y se
acepta, la persona se puede comprometer libremente. Es entonces cuando el
compromiso puede ser perdurable. “¿Qué cuál es el secreto de la perseverancia? El Amor.
–Enamórate, y no “le” dejarás” (San Josemaría, Camino, n. 999). (P. Manuel
Tamayo).
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