martes, 4 de junio de 2019


LAS DESERCIONES EN LOS ÚLTIMOS TIEMPOS

Deserción es la acción de desertar, el abandono de una actividad o de un compromiso” (Diccionario).

“El término compromiso es de origen latín “compromissum”, este verbo se ha formado con la preposición “cum” que significa “con” y el adjetivo “promissus”. Compromiso es una obligación contraída, palabra dada”. (Diccionario).

“El individualismo puede definirse como la tendencia a pensar y actuar conforme a los propios criterios del sujeto, con total independencia de las determinaciones sociales, externas a su persona” (Diccionario).

“Se entiende por informalidad como la cualidad, característica, condición, estado y calidad de informal que no está sujeto a las normas protocolarias, solemnes o ceremoniales, en el trato con familiares o amigos. No es convencional”, (Diccionario).

“La fidelidad es la firmeza y constancia en los afectos, ideas y obligaciones, y en el cumplimiento de los compromisos establecidos” (Diccionario).


COMENTARIO

Hoy muchas personas creen que han venido al mundo para pasarla bien y trazan sus metas para conseguir esos objetivos en el día a día.

Con ese enfoque surgen teorías que nos recuerdan a Epicuro que aceptaba el hedonismo en su teoría ética como modo de vida y decía que había que gozar con los amigos.

También nos recuerdan a los sofistas, aquellos pensadores que en el siglo quinto antes de Cristo se dedicaban a enseñar principalmente retórica, o sea el arte de hablar bien y de la erística, o arte de persuadir y convencer.

En muchos ambientes de hoy se ha escondido la verdad, porque puede resultar molesta, antipática, dura, inconveniente, represiva o esclavizante y se funciona entre los parámetros del pasarla bien y la diversión.  Se descansa con lo ligero, lo frívolo, lo superficial, con lo que no aporta nada y en otros ambientes con lo chabacano, grosero, soez o huachafo.


No hay buenos cimientos
Al dejar la verdad de lado se construye sobre un pantano. Los cimientos y los fundamentos son endebles, se rompen con facilidad. Es entonces cuando hay miedo al compromiso y muchos piensan que lo mejor es no comprometerse para evitar una ruptura dolorosa. Así se multiplican las uniones a tempus amparadas en un consenso de gustos comunes o en una complicidad de egoísmos que no puede tener duración.

Hoy son más fuertes los antojos de una terquedad irracional que las razones que surjan del conocimiento de la realidad.

Lo que se teje con voluntarismos y fanatismos explota con el tiempo y las esquirlas quedan enquistadas en situaciones apremiantes, que son como deudas que hay que pagar durante toda la vida.


Recomponer lo que está roto
Recoger los restos quebrados de las malas decisiones y tratar de rehacer a la persona dañada es un trabajo costoso que exige de un alto grado de caridad donde no puede faltar la comprensión y el perdón. Es una Cruz que habría que llevar con alegría reconociendo  los graves errores que se cometieron en el pasado, propios y ajenos, para que los que vengan después no caigan en lo mismo. 

Una vida de conversión y de perdón puede ser ejemplar. Lo que no cabe, de ninguna manera, es capitular.

El mejor consejo que se le puede dar al ser humano en los tiempos actuales es que consiga, poniendo todos los medios a su alcance, ser fiel, al camino correcto y a los compromisos que tiene delante de Dios y de los demás.

Más vale fiarse del buen consejo de los que nos quieren bien y conocen el camino, que de la verborrea de los imberbes que llaman a la aventura de lo placentero, creyendo que allí está la libertad que conduce a la felicidad.


Buscar buenos cimientos
Nada se puede construir bien si un fundamento seguro. El ser humano necesita formar su conciencia para distinguir el bien del mal y actuar de acuerdo al bien en todas las etapas de su vida. 

Las deserciones de los últimos tiempos se deben a una formación que no tuvo en cuenta los verdaderos fundamentos, que se quedó en los procedimientos, en un aprendizaje formal de costumbres que había que vivir porque era lo establecido.  Hoy todavía se sigue enseñando sin que la gente conozca bien el sentido de cada cosa.

Solo cuando se sabe bien lo que es y se acepta, la persona se puede comprometer libremente. Es entonces cuando el compromiso puede ser perdurable. “¿Qué cuál es el secreto de la perseverancia? El Amor. –Enamórate, y no “le” dejarás” (San Josemaría, Camino, n. 999).  (P. Manuel Tamayo).


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