lunes, 22 de julio de 2019


EL CÁNCER DE LA GOBERNABILIDAD

Oclocracia o gobierno de la muchedumbre (del griego χλοκρατία ochlokratía, latín ochlocratia) es una de las formas de degeneración de la democracia, del mismo modo que la monarquía puede degenerar en tiranía o la aristocracia degenera en oligarquía. A veces se confunde con la tiranía de la mayoría dado que ambos términos están íntimamente relacionados, (Wikipedia).

Demagogia (del griego δμος -dēmos-, pueblo y γω -ago-, dirigir) es una estrategia utilizada para conseguir el poder político que consiste en apelar a prejuiciosemocionesmiedos y esperanzas del público para ganar apoyo popular, frecuentemente mediante el uso de la retórica, la desinformación, la agnotología y la propaganda política, (Wikipedia).

La palabra agnotología (literalmente «estudio o tratado de la ignorancia»; del griego neoclásico a «sin», gnosis «conocimiento», y logía, «tratado» o «estudio») es un neologismo acuñado por Robert Proctor, un profesor de historia de la ciencia en Stanford que se tropezó con un memorando (ex)secreto, escrito en los años 60 del siglo pasado por Brown & Williamson, entonces filial de la gigantesca British American Tabaco y dueña de Kool, Luky Strike y varias marcas más de cigarrillos. Ese memorando hacía referencia al plan que tramaron las grandes compañías tabacaleras para oscurecer el entendimiento de la opinión pública sobre los peligros de fumar, mediante la fabricación y diseminación de falsas dudas, controversias irrelevantes y estudios inconducentes, que publicaban en un boletín “científico” con el fin –vil– de evitar que la gente comprara menos cigarrillos, o que el gobierno regulara su publicidad (José Gabriel Taboada).

El populismo es una forma de gobierno con un fuerte liderazgo de un sujeto, con propuestas de igualdad social y movilización popular. En el populismo hay un predominio de los argumentos emocionales sobre los racionales, (María Estela Raffino).


COMENTARIO

No siempre los mejores son los que ganan o lo que son escogidos para liderar las empresas, instituciones o países. Hay razones de conveniencia que pesan en distintos grupos, y los mejores, que son los que deberían mandar (por su idoneidad, inteligencia y capacidad), en muchas ocasiones son dejado de lado, e incluso señalados como “peligrosos” y perjudiciales para asumir los liderazgos.

Detrás de los grupos, había en el pasado una marcada ideología que era la que ponía el peso para la aceptación de los candidatos. Hoy las ideologías se han diluido y casi no importan mucho, ahora pesan más las tendencias o razones de conveniencia, que son provocadas y motivadas por grupos de presión, (grandes negocios), y un poder mediático irresponsable y sesgado (también muy interesados en los negocios).


Tierra y basura contra los mejores
Las sociedades de hoy están “contaminadas” por tendencias liberales de ruptura contra lo tradicional y lo formal. Algunas tienen su punto de partida en resentimientos guardados, que son como “odios” internos, que no se reconocen como tales.

Se puede decir que existe una esquizofrenia social generalizada, liderada por grupos de presión que trabajan el sentimiento y la emoción de las personas proyectando situaciones límites donde se aprecia la impotencia de las víctimas y se impone como remedio la acusación y el castigo del agresor, venga de donde venga, sin mayores componendas, y muchas veces sin escuchar los alegatos, o sin tener en cuenta los argumentos que pueda presentar para su defensa.

¿Qué se esconde detrás de todo esto?  Hay indudablemente un afán de poder con la oportunidad de grandes negociados conseguidos a través de consensos entre personas que encuentran en el relativismo existente, el terreno ideal para conseguir sus oscuros objetivos. Al alejarse de la verdad consiguen, sin mirar el bien o el mal de sus acciones, la conveniencia que les favorece. Para esos objetivos crean “situaciones de legalidad” para justificar sus juicios, sin que les importe la suerte de las personas.

Son, paradójicamente hablando, tramposos legales, disfrazados de “moralizadores” que crean un sentir común (muy lejos del sentido común) para que la gente acepte como verdad la apariencia de unos argumentos con “fundamento”. Es penoso ver como personas buenas sacan esas mismas banderas de apoyo, creyendo defender intereses correctos y leales.

En los países donde se ha ido más lejos con la nefasta oclocrácia, los que en un principio defendían a capa y a espada a esos farsantes y a sus ideas, ahora se encuentra atrapados sin saber qué hacer. Parece mentira que no se aprenda la lección para escarmentar en cabeza ajena y salir de ese círculo vicioso. Hoy la historia se está repitiendo nuevamente.

Vivimos en una época donde los mismos errores de antaño se repiten y son apoyados por los resentimientos de los que lamentablemente no lograron aprender las lecciones principales que todo ser humano debe recibir: respetar, comprender y amar a los demás.

Hoy, lamentablemente muchos están demostrando que no saben amar, solo quieren golpear y defender unos derechos que ni a ellos mismos les favorece. Es un camino de locura que les lleva al desvarío y a la confrontación. Es el momento de decir: ¡Paren!!!  y ¡piensen!!! Las cosas no pueden seguir así. Lo grave del asunto es que no se trata de delincuentes o de personas desorientadas. Son algunos gobernantes, con poder, los que mueven las piezas con un desparpajo indignante y nos entregan utopías con promesas que son realmente inalcanzables y fuera de lugar.

Se puede decir que en muchos lugares se está extendiendo, un cáncer con metástasis,  provocado por gobernantes mafiosos y mentirosos. La curación empieza por extirpar el tumor de los gobernantes corruptos. Con los tumores que producen la muerte no se puede tener contemplaciones. La acción debe ser inmediata y valiente. (P. Manuel Tamayo).


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