SIMULACROS PARA VIVIR
“Simulacro es una acción que se realiza imitando un suceso real para tomar las
medidas necesarias de seguridad en caso de que ocurra realmente” (Diccionario).
“Prevenir es tomar precauciones o medidas por
adelantado para evitar un daño, un riesgo o un peligro” (Diccionario).
“Una persona temeraria es la que se expone a peligros o a
situaciones complicadas de forma totalmente imprudente y que lo hace sin tener ningún
fundamento o motivo” (Diccionario).
“Negligencia es Falta de cuidado,
aplicación y diligencia de una persona en lo que hace, en especial en el
cumplimiento de una obligación” (Diccionario).
“La ignorancia proviene del latín ignorare, que significa «no saber». Es la ausencia de conocimiento o información sobre un asunto o materia, o como también, la falta de cultura o instrucción de la persona que no ha recibido formación o enseñanza” (Diccionario).
COMENTARIO
Las alertas y
medidas de seguridad se han multiplicado para ayudar a la población a estar
preparados. Cualquier edificio que se construya, donde circulará mucha gente, debe tener carteles que indiquen las
salidas y las alarmas en caso de emergencia. Las autoridades, cada cierto
tiempo, organizan simulacros para instruir a la gente en caso de sismos o tsunamis, igualmente en los aviones,
antes de decolar, las azafatas instruyen a los viajeros en las medidas de
seguridad que están previstas si sucede una emergencia.
Frente a estas
medidas preventivas podemos observar la conducta de las grandes mayorías. Cuando
la azafata instruye en el avión la mayoría está leyendo o conversando, no se
suele prestar demasiada atención ni tampoco se lee las cartillas que trae el
avión con las mismas instrucciones.
En los simulacros
la gente está presente pero sin mayor atención. Lo mismo ocurre cuando las
autoridades dan indicaciones por la radio sobre las medidas que se deben tomar
para prever las catástrofes.
Si sacamos una foto
a las conductas habituales de las grandes mayorías podemos afirmar que no
tienen la debida preparación para estas eventualidades y que si ocurriera una
catástrofe muchos morirían o lo perderían todo.
A quien no le
preocupa ver a personas, e incluso a
familias enteras, que han construido su casa en el cauce de un río o en el
de un huayco y no quieren salir de allí. Muchas construcciones de nuestro país
son endebles, cualquiera que pasa delante de ellas dirá, aunque no tenga
estudios de ingeniería: “si hay un
terremoto esta casa se viene abajo”.
A pesar de las
advertencias la gente sigue igual, como si no pasara nada. Como hasta ahora no
ha sucedido muchos piensan que nunca ocurrirá, que esas advertencias son
exageraciones. En el mundo de la informalidad la ignorancia es atrevida. Luego
vienen las consecuencias desastrosas y devastadoras. Existen muchas personas
que lo han perdido todo por no haber sido precavidas.
Las advertencias de la religión
La Biblia es un
libro moral que está lleno de advertencias para que el hombre pueda salvar su
alma y llegar a la vida eterna de felicidad junto a Dios.
En los ámbitos
espirituales nos encontramos con conductas negligentes y temerarias. A pesar de
las continuas advertencias viven como si la Iglesia no habría dicho nada, o
como si Dios no existiera Les trae sin cuidado la Revelación.
La Iglesia la fundó
Cristo para recordar al mundo que hay Dios y que existe una vida eterna de felicidad
después de esta vida y que para llegar a ella el ser humano debe hacer determinados
méritos. La Iglesia ofrece todos los medios necesarios para ayudarlo a salvar su alma y llegar a esa meta de
felicidad eterna.
Duele cuando se ve
que hay mucha ignorancia religiosa. El Santo Padre y la Iglesia hacen esfuerzos
para despertar a los que están dormidos y conseguir que pongan los medios para
poder llegar a la meta de la felicidad eterna en el Reino de los cielos. La Iglesia
apostólica y misionera sale a las periferias para que el hombre se encuentre
con Dios.
Los que se han
convertido o los que han vuelto a la Iglesia manifiestan siempre su alegría. (P. Manuel Tamayo).
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