miércoles, 13 de mayo de 2020


EL OCASO DE UN MUNDO QUE SE ALEJÓ DE DIOS
¡Que nadie nos quite a Dios!


“La generación de hoy, es una generación de conocimientos, no de sabiduría. Muchos están acostumbrados al automatismo de obtener en tiempo real lo que necesitan. Este fenómeno aporta ventajas inmediatas, pero no virtudes, porque lejos de ser algo enriquecedor, es uno de los daños más profundos que socava la formación integral del individuo, es decir, su integridad en el más extenso sentido de la palabra” (Humberto Pérez Tomé).

“Un nutrido grupo se concentró en las afueras de la basílica San Francisco en rechazo a la iniciativa de los diputados radicales para sacar los símbolos cristianos y religiosos de edificios o espacios públicos. “No puede una minoría quitar lo que nos identifica como pueblo”, criticaron” (En Salta, Argentina el 2019).

“En cuanto al número de cristianos muertos anualmente por su fe, según una declaración hecha pública en junio de 2011 por Massimo Introvigne, representante de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) para la lucha contra la intolerancia y la discriminación contra los cristianos, se trataría de 105 000 muertos al año. En el presente, se registran ejemplos de intolerancia o persecución hacia cristianos en: EgiptoMarruecosNigeriaKeniaRepública Centroafricana, y en Asia, en países como PakistánIndonesia, regiones de la IndiaLaos, y hasta en Arabia Saudita, donde la apertura de templos cristianos está prohibida” (Wikipedia).

“Se han quemado Iglesias en Chile y en muchos otros países del mundo”

“Se quiere poner en el mundo un nuevo orden mundial sin Dios, donde la Iglesia no tiene cabida; se pretende destruir a la familia con la imposición de los postulados de la LGTB en las escuelas, con la aprobación  de los gobiernos en los países occidentales”
“El desorden de vida, generalizado en todo el mundo, aparta a las personas de las virtudes morales y las aleja completamente de la doctrina cristiana que la Iglesia enseña, desde hace muchos siglos, por mandato de Jesucristo”
“Miles en el mundo se han alejado de los sacramentos y viven como si Dios no existiera. La ignorancia religiosa es cada día más grande y exige de una nueva evangelización”
“A los que viven y defienden los valores morales de la Iglesia los tildan de retrógrados y homofóbicos, no quieren contar con ellos y procuran apartarlos de los puestos importantes en varias empresas y en algunas instituciones sociales”
“Los males de la época, como en otros tiempos, también han contaminado a algunos sectores de la Iglesia. Algunas personas, que se dicen católicas, están siendo condescendientes y permisivas con algunas ideologías actuales que se oponen a la doctrina cristiana. Hoy existe una severa confusión entre los fieles”

COMENTARIO

¡Qué difícil se ha puesto todo! en este mundo que nos ha tocado vivir. La pandemia, extendida por todas partes continúa creciendo y no tiene fecha de culminación, esta realidad motiva una serie de cuestionamientos individuales y sociales.

Criterios y mentalidades humanas
Como en todas las épocas siempre hay un sector muy numeroso de personas que viven sin hacer mayores reflexiones y seguirán así al ritmo de lo que venga, alegrándose o sufriendo con todos dentro del consenso tácito del sentir común, influenciados lógicamente por el poder mediático o por lo que esté de moda (costumbres y conducta) en el tiempo que les ha tocado vivir, muchos de ellos angustiados y forzados a salir para poder sobrevivir.
Otro grupo lo forman los que opinan de todo y hacen afirmaciones contundentes en base a conjeturas con artículos que han encontrado en cualquier periódico o en las mismas redes sociales. De este grupo surgen críticas inquisitorias para los que no están haciendo lo que, según ellos, se debería hacer. Está claro que ellos tampoco van a resolver esos problemas. Es un bla, bla, bla, que no deja de ser molestoso. En este grupo también se encuentran los que ponen en riesgo sus vidas por no querer hacer caso a las normas establecidas.
Hay otro sector, más reducido, de pensantes que reflexionan y van sacando conclusiones, sobre todo cuando hay situaciones extraordinarias o apremiantes, como la que nos toca ahora. Son más discretos, hablan poco y son los que saben acompañar a las personas orientándolas por un camino de comprensión y de paz. La mayoría son creyentes y confían en que Dios conseguirá lo mejor para todos. Tienen esperanza. Estos podrían ser los mejores para lograr los cambios que las personas necesitan dar en estos tiempos.

Tiempos de emergencia que marcarán historia (grandes cambios)
Nunca olvidaremos estos largos meses de confinamiento y los estragos que está causando esta maléfica pandemia. Se están produciendo en muchas vidas  unas variaciones importantes. Se avecinan grandes desafíos en todo el mundo,  y hoy más que nunca, hacen falta voluntarios que lleven el peso de la situación sin ser revolucionarios o violentos. Gente buena que no insulte y que sean muy comprensivos con las personas.
En estos acontecimientos, que tienen que ver con la vida de las personas, siempre está presente Dios. Los creyentes suelen reaccionar de una manera expectante, seguros de que algo muy bueno va a venir;  los no creyentes podrían estar desconcertados y tal vez temerosos, sin poder explicar, con claridad, a qué se debe todo esto y qué es lo que se tendría que hacer. No estoy minimizando a los no creyentes sino sacando un foto de la realidad: el que cree tiene confianza en un ser superior y el que no cree, cuando el hombre falla o no sabe, se turba.
El diablo y sus secuaces piensan que están ganando la guerra al conseguir debilitar los católicos que por el confinamiento obligatorio, no están recibiendo los sacramentos. Pero como Dios no pierde batallas y nunca deja solos a sus hijos, están sucediendo cosas extraordinarias que parecen increíbles.
Puedo afirmar, y se puede constatar, que en estos tres meses que han pasado se han multiplicado las conversiones. Muchas personas, en todo el mundo, se han acercado a Dios dando un vuelco impresionante a sus vidas. Solo hay que rezar y tener esperanza. No es poco. Dios sabe escribir con reglones torcidos, sabe doblegar lo que se ha puesto rígido, enderezar lo torcido y regar lo que está árido. La cosecha vendrá floreciente, ¡tanto!, ¡tanto!, que cuando pase la cuarentena, la extrañaremos. Ya volveremos a los sacramentos y con mucha fuerza.

 Derrotar al mundo sin Dios
Urge dejar muy atrás al mundo que fue antes de la pandemia, aún está dando manotazos de ahogado.
Es hora de poner los medios para derrotar y hacer desaparecer el aborto, la eutanasia, la ideología de género, que promueve un corrupto poder mediático amparado en algunos gobernantes de  grandes potencias, con la ayuda de renombrados millonarios, al servicio de oscuros intereses de beneficios personales, que son maléficos para toda la humanidad.
Ha llegado la hora de construir un mundo que tenga como centro a Dios, aunque exista el empeño del diablo y de sus secuaces, que se mueven por todas partes, para crear un mundo sin Dios, sin la Iglesia y sin la familia. ¡Ya se le han visto los cuernos!
Dios y la Virgen protegen a la humanidad para que las personas entiendan que es urgente construir la nueva civilización del amor a la que apuntaba, con mucho entusiasmo, el Papa San Juan Pablo II.
El mundo sin Dios se está cayendo a pedazos, es el momento de renovar propósitos para cambiarlo y poder construir con la ayuda de Dios y de la Virgen, el mundo que debe ser, para el bien de toda la humanidad.
El bien es superior al mal, si contamos con Dios el triunfo estará asegurado. ¡Que María Auxiliadora nos ampare y nos proteja! (P. Manuel Tamayo).



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