RETIRARSE A TIEMPO
Un momento de
reflexión para los adultos mayores
“Existe una "deformación"
en muchos casos de dirigentes que se perpetúan en sus puestos, creyéndose
insustituibles o bien con acentuado egocentrismo, que pretenden extender su
control más allá de lo aconsejable y natural. Suponen que su veteranía o
protagonismo fundacional, les da la suficiente autoridad para seguir rigiendo
los destinos del grupo” (León
Schapiro).
“Saber
retirarse a tiempo, es también sabiduría” (León Schapiro).
“Ya puedes desechar esos pensamientos de
orgullo: eres lo que el pincel en manos del artista,- Y nada más. Dime para qué sirve un pincel, si no deja
hacer al pintor” (San
Josemaría, Camino n. 612).
“No vivimos para la tierra, ni para
nuestra honra, sino para la honra de Dios, para la gloria de Dios, para el
servicio de Dios: ¡esto es lo que nos ha de mover!” (San
Josemaría, Forja n. 851).
COMENTARIO
El mundo se encuentra en un momento
crucial. Se habla de cambios y de desafíos, de un nuevo orden mundial, con
proyectos diferentes donde no existan grandes diferencias entre unos y otros.
La verdad es que no se sabe cómo será
porque las variables son múltiples, más que adivinar o hacer cábalas nos toca
rezar para situarnos bien y tener las mejores disposiciones para lo que haga
falta, siempre apuntando al camino correcto para lograr el bien de todos.
Los mayores de 65 años
En los protocolos, que van saliendo, para después de la cuarentena, hay uno
que sigue confinando a las personas que tienen más de 65 años que son los que
tienen más riesgo de ser contagiados. Es una medida general que puede estar
sujeta a variaciones puesto que hay personas mayores que están más fuertes y
sanas que otras que son menores. De todos modos es bueno atender al criterio de
prudencia para que este sector vaya pensando, si no lo ha hecho todavía, en la futura y tal vez próxima
jubilación.
La palabra jubilación resulta todavía muy general, ambigua y para algunos es preocupante.
Dejar de trabajar es algo que va a ocurrir necesariamente algún día y se
requiere estar preparado y dispuesto.
Lo que importa verdaderamente es la
disposición y el buen ánimo de las personas para dejar los trabajos, retirarse a
tiempo y poder ocuparse de otras actividades que exigen menos esfuerzo.
La voluntad de jubilarse a gusto
La jubilación, que lleva consigue el dejar de trabajar, forma parte de la vida. No
es un fracaso ni algo que hay que hay que aceptar con miedo. La buena disposición
para renunciar a tiempo hace grande a la persona. Es salir, como se suele decir, por la puerta
grande.
Un buen trabajador debe ir pensando, con el tiempo, en el día de su
jubilación y, si está en sus manos,
tener listas a las personas que lo van a remplazar. En otros casos los reemplazos
los decidirán otros; pero nunca debe
faltar la hidalguía de dejar el trabajo para los que vienen después,
facilitando además que los que continúan puedan tomar las decisiones para lo
que crean conveniente.
Rebeldías de la tercera edad
La falta de preparación en este campo
puede ocasionar varios problemas y una posible crisis o depresión con una
suerte de rebeldía: la terquedad de no querer abandonar el trabajo.
En el ámbito laboral lo puede exigir
un reglamento o la decisión de los Jefes, (piénsese
por ejemplo en las fuerzas armadas o policiales). Además la jubilación
podría venir por sorpresa o adelantada, como ha ocurrido en muchos casos; y si no hay una adecuada preparación es fácil
caer en una situación muy incómoda, que podría llevar a una triste depresión.
Los trabajadores informales corren el
riesgo de volverse problemáticos cuando se empeñan en seguir en sus puestos o
actividades de siempre, a costa de su propia salud por sus limitaciones
físicas. Quizá no se dan cuenta de los
graves problemas que pueden generar, también para sus familias y los demás
trabajadores. Es conveniente conversar con ellos, un tiempo antes, y prepararlos para cuando tengan que dejar el
trabajo.
Saber apartarse a tiempo
Toda persona debe saber que tiene
limitaciones y que éstas crecen conforme pasan los años. La vejez trae achaques
y uno de ellos es el autoengreimiento, que no es más que la
vanidad de pensar que todavía se tiene capacidad para continuar trabajando y
encapricharse para quedarse más tiempo.
Es verdad que muchas personas mayores y de avanzada edad pueden
tener una cabeza muy lúcida y ser capaces de seguir en sus trabajos y proyectos
muchos años más. Sin embargo es más inteligente si esas personas, aunque tengan esas cualidades, saben
dejar sus puestos para que los más jóvenes los sustituyan. Esta excelente
disposición, que es propia de la
humildad, exige de una preparación anticipada. Cada uno debe proyectarse y
tener un plan B, de lo que podría hacer cuando le toque jubilarse.
Lo más recomendable es salir del trabajo donde estuvo, incluso
irse a otra ciudad, si es posible, para evitar intervenciones que ya no tendría
sentido hacerlas, que podrían crear un fastidio a las personas que le
sustituyen. Hay excepciones desde luego, pero la experiencia de la mayoría
aconseja un prudente distanciamiento y una confianza total en los que
continúan.
La reflexión de los adultos mayores
en estos días de cuarentena
Esta etapa de confinamiento es ideal para que los adultos
mayores piensen bien y tal vez sea el momento, dada las circunstancias, para iniciar voluntariamente los primeros pasos
de su renuncia y retirarse a tiempo sin causar problemas, para abrir camino a
los más jóvenes, que suelen llegar con bastante ilusión para continuar o
cambiar el legado que se les deja. (P. Manuel Tamayo)
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